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Cosas de niños

Con frecuencia adjudicamos a los niños el papel de que aún no son personas capaces de razonar o captar la dimensión de lo que ocurre a su alrededor. Cierto es que, en muchas ocasiones, tampoco nosotros somos capaces de hacerlo y nos movemos alrededor de mensajes o ideas estereotipados que recibimos a través de distintos grupos de opinión.
Pensamos también que los más jóvenes sólo poseen virtudes como la inocencia, una visión del mundo no matizada por la visión más completa y perfecta de los adultos y una enorme capacidad lúdica para enfrentarse a su existencia. Todas estas capacidades, que en ocasiones cuestionan el mundo de los adultos, las van perdiendo con el paso del tiempo, en parte por la comprensión de un mundo más razonado y global; por otra, por imposiciones conscientes o no de los adultos.
Esa frescura en las ideas, la inocencia en los argumentos y pensamientos, la originalidad con que plantear visiones ante situaciones que les rodean, la forma de percibir el mundo de manera diversa y original con el pensamiento lateral o la creatividad cuando se enfrentan a la resolución de situaciones tienen una importancia vital en el desarrollo personal de los niños.
Todos estos casos vienen avalados por estudios y descubrimientos recientes como en el caso de las inteligencias múltiples de Howard Gardner o en el campo de disciplinas como la Neurociencia, por citar algunos ejemplos.
No hace falta siquiera mirar atrás para descubrir con qué razón, con qué capacidad de comprensión y asimilación se han enfrentado los más pequeños a las situaciones extremas que se están viviendo en este tiempo. La misma situación extraordinaria la están viviendo personas ancianas, jóvenes, maduras y niños, con la misma novedad para todos y sin que se haya dejado ver que los más pequeños no han sido capaces de adaptarse a ella, en líneas generales, como los demás.
Pero esta inocencia y forma de estar en el mundo se pierde y, con el paso del tiempo, se añora. En muchas ocasiones los autores han echado la vista atrás para recordar con una mezcla de rabia, desilusión o ternura los momentos en que dejaron de ser niños para situarse en el mundo de los adultos, este mundo tan incomprensible e indescifrable que, apenas intuimos entender, se torna más complejo aún.
Te propongo una mirada a algunas obras en que sus autores volvieron la vista hacia la infancia para recordar o intentar recuperar lo que fue y significó para ellos. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


  
La primera mirada nos sitúa de lleno en la situación de partida. Pocos libros hay en los que esa visión de la infancia sea tan potente y fundamental como en Le Petit Prince (El Principito). Antoine de Saint-Exupéry nos ofrece una obra donde la inocencia es el centro, el punto de vista fundamental para seguir la historia. Gracias a este inolvidable Principito sabemos que sólo con el corazón se puede ver bien, que lo esencial es invisible para los ojos, y que nos descubre cosas tan importantes como que "únicamente los niños aplastan su nariz contra los vidrios." Es un libro fundamental, no para leer, sino para degustar y acercarlo al corazón. 
Mas la presencia en esta reflexión viene por sus primera palabras. La dedicatoria de El Principito nos acerca a ese momento en que no pensamos en lo que somos, sino en lo que fuimos.



Natural de Vitoria, Jesús Guridi es uno de los grandes autores vascos y españoles de la primera parte del siglo XX. Procedente de una familia con antecesores musicales, sus padres buscaron que se centrara en los estudios, aunque permitieron que desarrollara su afición tras cumplir con sus obligaciones académicas. Tras varios cambios de residencia por motivos económicos, fue en su estancia en Bilbao cuando comenzó a dedicarse de modo más serio a sus estudios musicales, que continuaron en París.
Autor de una gran cantidad de obras relacionados con el folclore se su tierra natal, entre sus obras destacan las óperas Mirentxu y Amaya y zarzuelas como La meiga y, sobre todo, El caserío, la más popular de todas.
La obra que nos acompaña es Seis canciones infantiles, publicadas en 1946 con letras de Jesús María de Arozamena. En ellas los autores centran su atención en la miradas con que los niños se acercan a diversos acontecimientos o circunstancias, pero siempre bajo la visión y reflexión de un adulto.
Cazando mariposas, Otra vez la primavera, La princesa cautiva, Cuando sea abuelo, La vacación y El idioma extranjero son las canciones que forman esta obra.
Con la interpretación, solo de audio, de la Escolanía Samaniego de Vitoria bajo la dirección de Antton Lete, escuchamos Cazando mariposas, una canción que nos sirve para enlazar con la publicación anterior de este blog.



Uno de los grandes escritores y experimentadores del lenguaje literario del siglo XX fue el irlandés James Joyce. Autor de Dublineses, una colección de cuentos con temática relacionada con su país de origen publicado en 1914 y del que John Huston adaptó el relato Los muertos para realizar su última película con el título de la colección, Joyce publicó Retrato del artista adolescente dos años más tarde. Su libro más conocido es Ulises (1922), un homenaje a la Odisea de Homero en el que narra la vida de su protagonista Leopold Bloom durante las veinticuatro horas de un día, el 16 de junio de 1904.
En Retrato del artista adolescente, Joyce crea un relato con tintes autobiográficos alrededor de su alter ego Stephen Dedalus y su paso por la infancia y adolescencia hasta llegar a ser quien es. En esta novela, el escritor irlandés comienza a utilizar algunos de los recursos que llevará más adelante su obra, el monólogo interior, un acercamiento al fluir de los pensamientos tal como surgen en nosotros, a base de imágenes que aparecen, se desarrollan, cambian por nuevos intereses o distracciones y desaparecen conformando una amalgama que le lleva a escribir páginas completas sin ningún tipo de puntuación ni reglas gramaticales. 
Tras el apogeo del desarrollo de esta temática en el Ulises, Joyce siguió investigando y experimentando por caminos que le llevaron cada vez más hacia una escritura menos inteligible y, por supuesto, casi intraducible fuera del inglés con obras con Finnegans Wake (1939). 
El lenguaje de Retrato del artista adolescente va evolucionando a la vez que lo hace su protagonista Stephen Dedalus, tanto en la construcción de frases como en la generación de imágenes y pensamientos cada vez más complejos conforme lo hace la mentalidad de su protagonista.
Así, con este lenguaje como de relato infantil comienza la obra.



El gran pianista y compositor Robert Schumann compuso su ciclo de canciones Kinderszenen (Escenas de niños, Opus 15) cuando contaba veintiocho años. En aquel momento estaba ya enamorado de Clara Wieck una virtuosa del piano de 16 años e hija de su profesor Friedrick Wieck, quien, al saberlo la envió de gira para alejarla del compositor. Como sabemos, la relación entre ambos finalizó con un enlace que Clara supo hacer llegar más allá de la enfermedad mental que acabó con el compositor.
A ella y no a ningún niño está dedicada esta obra que representa una mirada hacia la infancia desde la óptica de un adulto, un poeta y compositor capaz de entrar en el mundo fantasioso e inocente de los niños.
La obra original estaba formada por treinta pequeñas piezas que el propio autor dejó finalmente en trece. Todas ellas tienen un título que la identifican con algún momento o detalle de la infancia y conllevan una dificultad interpretativa que deja claro en todo momento que esta obra supone una mirada o interpretación de los adultos hacia el mundo de los niños.



Las piezas, que se siguen ininterrumpidamente, y el momento aproximado en que comienzan son:
  1. Extraños países y personas, 00:00. 
  2. Un cuento divertido, 01:39.
  3. El hombre del saco, 02:43.
  4. El niño mimado, 03:58.
  5. Bastante feliz, 03:58.
  6. Un acontecimiento importante, 05:09.
  7. Ensueño, 05:59.
  8. En la chimenea, 08:59.
  9. Caballero en caballo de madera, 09:51.
  10. Un poco serio, 10:27.
  11. Espantoso, 12:03.
  12. Niño adormecido, 13:36.
  13. El poeta habla, 15:29.
Esta última forma una suerte de epílogo donde podemos intuir la mirada hacia el mundo de los niños del propio compositor.
Carlo Balzaretti interpreta al piano esta Kinderszenen de Robert Schumann.




En multitud de ocasiones Antonio Machado dirigió también su mirada al mundo de la infancia. Para él, era un mundo perdido con la madurez, irrecuperable y, en cierto modo, una imagen de la situación en que se encontraba la sociedad de nuestro país. Así, su mirada es severa, agria, desencantada y tremenda en muchas ocasiones. Es difícil encontrar cierta mirada libre de desengaño en que sólo aparezca la  evocación del pasado perdido.



Quizás sea en Pegasos, lindos pegasos donde su mirada se acerque más a esa evocación a la infancia por sí misma.



También George Bizet, el autor de Carmen, dedicó un álbum a la evocación de los recuerdos infantiles. La obra, con clara influencia de la obra de Schumann la tituló Jeux d'enfants y fue compuesta originalmente para piano a cuatro manos en 1871, el año en que supo que iba a ser padre. Más adelante realizó una orquestación de cinco de los doce números que la forman para realizar una Petite Suite y, una vez fallecido el autor, fueron orquestadas el resto de piezas.
La última de estas composiciones, Le bal (La pelota) es un galop que quizás sea la pieza más conocida de esta obra.
La interpretación corresponde a una actuación que se llevó a cabo en el Seoul Arts Center de la capital surcoreana en febrero de 2015 con la interpretación de Sun-Young y Minna Han


Richmal Crompton moldeó uno de esos personajes que reflejan la infancia con la creación de William Brown, un personaje que, entre nosotros se conoció con su nombre vertido al castellano, Guillermo Brown. Publicado por primera vez en la década de 1920 cuando su autora se dedicó a escribir tras perder el uso de una pierna por una poliomielitis en su edad adulta, las aventuras de Guillermo Brown y su grupo Los proscritos llenaron de imaginación y rebeldía a varias generaciones, alcanzando éxito en la España de los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado. 



Estas aventuras de Guillermo Brown rezumaban una ironía, provocaban unas situaciones caóticas y divertidas que acababan poniendo patas arriba las estructuras de la sociedad en que vivían. Acompañados siempre con las ilustraciones de Thomas Henry, los casi cuarenta libros de la saga nos impresionaron e hicieron leer muchas horas, vivir las aventuras de sus protagonistas, sentir su rebeldía a muchos, entre los que se encuentran escritores como Fernando Savater y Javier Marías.
Aquí no es tanto la mirada del adulto hacia el niño, sino la recreación de su mundo y su personalidad la que Crompton nos ofrece. Estas son las líneas iniciales que aparecieron publicadas en el primero de los libros Just William (Travesuras de Guillermo)  y en las que la escritora inglesa refleja el carácter del protagonista y revela el tono irónico que va a mantener durante todas las historias del personaje.
¿Hay algo más atractivo para un niño que las golosinas y caramelos?



Finalizamos con la última de las piezas que forman las Seis canciones infantiles de Jesús Guridi
No hay tema más recurrente para algunos niños que la poca funcionalidad que le ven a estudiar y conocer un idioma extranjero. Con esta idea y una serie de tópicos e incluso chistes infantiles, Guridi y Arozamena montan esta satírica, socarrona y divertida pieza final: El idioma extranjero. ¡Atentos a la letra!
La interpretación vuelve a corresponder a la Escolanía Samaniego de Vitoria con la dirección de Antton Lette.



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Bibliografía y páginas web consulatadas:

Reutiliza y Recicla tus ideas

¿Cuántas veces nos ha ocurrido que una idea o un pensamiento nos acompaña durante un tiempo? En muchos casos sabemos en qué momento o situación exactos entraron a formar parte de nosotros, aunque hay veces en que no tenemos muy claro cuándo ocurrió.
Esos temas, ideas o imágenes (visuales, sonoras o literarias) que tenemos dentro de nosotros, nos acompañan y van evolucionando como pidiendo que les demos formas, que tienen espacio suficiente para tener vigencia y entidad propia y que merecen ser llevadas a la práctica. 
De la misma forma, aquellas personas que se dedican a la creación de obras literarias, musicales, pictóricas o del tipo que sean, dan forma a ideas que tienen en sus mentes para crear nuevas obras de arte con las que expresar su visión del mundo. En ocasiones son ideas que han surgido en sus mentes, en otros casos surgen a partir de obras de otros autores, sean o no del mismo arte. Hay escritores o músicos que tienen dentro de sí mundos que van aflorando continuamente en un mismo universo del que surgen distintas obras relacionadas entre sí. 
Otras veces es menos poético y, ante la falta de tiempo o inspiración, se retoman obras anteriores e incluso, en el peor de los casos, llegan a caer en delitos como el plagio.
Te invito a recorrer varios casos en que ideas de una obra aparecieron en otras con la compañía de Cervantes, Mozart y la Carmen de Bizet. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Wolfgang Amadeus Mozart es uno de los grandes músicos de la historia de la humanidad. Niño prodigio, poseedor de un oído musical excepcional, de los que se denominan oído absoluto,  vivía inmerso en un mundo sonoro que fue sacando conforme componía obras hasta que su temprana muerte nos dejó sin conocer todo lo que podía haber ideado.
En otra ocasión y con otra finalidad traté en el blog esta pieza en la que el mismo Mozart se reinventa y reutiliza un material que ya había escrito. Se trata del aria con que finaliza el primer acto de La nozze de Figaro (Las bodas de Fígaro), la pieza con la que el protagonista despide, entre irónico y burlón a Cherubino, a quien el Conde de Almaviva ha enviado al ejército para quitárselo de su vista. Este aria tiene la misma melodía que la primera de las Cinco Contradanzas.
Lo anecdótico de este caso es que el aria no se inspira en la Contradanza, sino que la melodía de esta última es la que se basa en el tema con el que finaliza el primer acto de La nozze de Figaro.

Comenzamos con la interpetación de Non piu andrai por parte del barítono Ruggiero Raimondi acompañado por un Cherubino quien poco a poco siente como el mundo se le viene encima, interpretado, aunque en esta ocasión no canta, por Federica von Stade, una de las grandes intérpretes de este personaje en las últimas décadas. Se trata de una grabación del Metropolitan Opera House de 1985.


En agosto de 1791, pocos meses antes de su fallecimiento, Mozart viajó a Praga en compañía de su esposa Constanze Süssmayr (quien más tarde completaría su Requiem) para asistir a la coronación del emperador de Austria Leopold II como rey de Bohemia. Entre otras celebraciones, se estrenaría una ópera compuesta especialmente para la ocasión, La clemencia de Tito. En las más de dos semanas que invirtieron de camino a Praga, Mozart esbozó y casi finalizó la obra a partir de unas anotaciones que traía de Viena sobre un libreto de Mazzolá inspirado en la vida del emperador romano Tito Vespasiano.
Antonio SalieriKappelmeister de la corte vienesa a la que pertenecía la ciudad checa, preparó las celebraciones musicales que incluyeron varias misas, óperas y conciertos con música de Mozart que culminaron el 6 de septiembre con la coronación del emperador como rey de Bohemia por la mañana y el estreno de la citada ópera por la tarde. 
Entre las obras musicales que se interpretaron en esos días estaban las Cinco Contradanzas Kv 609, la primera de las cuales surge de la melodía del aria de Fígaro


La obra más importante de nuestra literatura, El Quijote, tiene detrás de sí a Miguel de Cervantes, un escritor que antes había sido un ávido lector. La idea original era realizar una crítica de las novelas de caballería, pero Cervantes acaba escribiendo una obra en la que los personajes cobran vida propia, yendo más allá del propósito original. 
Pero el escritor toma alguna licencia de obras ya existentes en el comienzo de la novela e incluso llega a citar algunos romances en su obra quijotesca, como este Romance del amante apaleado, en el que se incluye la frase inicial conocida por todos: 


Un lencero portugués
recién venido a Castilla,
más valiente que Roldán
y más galán que Macías,
en un lugar de la Mancha, 
que no le saldrá en su vida,
se enamoró muy despacio
de una bella casadilla.



El Epílogo o Capítulo 51 de El Conde Lucanor del Infante Don Juan Manuel, una obra que Cervantes había debido leer sin lugar a dudas, tiene un comienzo que, unido con el caso anterior, hubo de dar idea por fuerza al escritor para el inicio de la obra. ¿Quién no conoce el inicio de El QuijoteUna vez afianzada la idea y el tono con que narrarla en la mente de Cervantes, escribir el resto de la obra es otra historia, pese a todas las referencias que el autor realiza sobre libros y autores.




Una de las piezas más conocidas del repertorio de ópera es la habanera de Carmen, L'amour est un oiseau rebelle (El amor es un pájaro rebelde). Pieza ideal para el repertorio de una mezzosoprano, esta habanera no deja indiferente a quien la escucha por su carácter, la musicalidad y la fuerza y energía que transmite. Pero este aria tiene una historia y una procedencia un tanto singular.
Poco antes del estreno en marzo de 1875, Celestina Galli-Marie, la mezzosoprano que iba a interpretar el papel de Carmen indicó a George Bizet que no le gustaba la pieza que había compuesto para su entrada en escena y que debía cambiarla por otra más apropiada. El compositor accedió y se planteó qué escribir para el momento de la aparición de Carmen. Tras oír una habanera, pensando que se trataba de música folcklórica española sin un autor conocido, la transcribió sin preocuparse en variar la tonalidad, el tempo ni la melodía.
En realidad se trataba de la habanera El arreglito, una de las veinticinco canciones que la década anterior había publicado en París el compositor vasco Sebastián Iradier bajo el título genérico de Fleurs d'Espagne (Flores de España). 


Con una toma de sonido impecable para resaltar la belleza y elegancia de su voz, la soprano Roser Ferrer-Morató acompañada por Cecilio Tieles al piano interpreta El arreglito en una toma realiza en junio de 2010 en el Auditorio de Caixa Tarragona. Al tratarse de una grabación sólo de audio facilita el poder seguir la letra que está en la parte superior. 


Bizet no escondió que hubiera utilizado esta pieza, aunque arguyó que la consideraba de tipo popular, sin autor conocido. Aunque la melodía, el tempo y la tonalidad coinciden exactamente con la de Iradier, el tono dramático que le imprimió para acercarla a la trama de la ópera la aleja de la pieza del compositor vaco que podríamos considerar más ligera.




L'amour est un oiseau rebelle tiene una fuerza escénica y dramática propias de la ópera para la que se compuso, a la vez que utiliza un coro para reforzar el lenguaje y presentar el carácter de la protagonista.


La mezzosoprano Elina Garança interpreta L'amour est un oiseau rebelle, conocida popularmente como La Habanera de Carmen de George Bizet en una representación celebrada en el mismo año 2010 en el Met, el Metropolitan Opera House de New York bajo la dirección de Yannick Nétez-Séguin.



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Páginas web interesantes:

  • http://intromisionesdegerman.blogspot.com.es/2015/12/mozart-en-praga.html 
  • http://www.rlp.culturaspopulares.org/textos/13/r-06-ruiz.pdf 
  • https://www.escritores.org/recursos-para-escritores/articulos-de-interes/11985-el-plagio-literario-i

Cinco reflexiones sobre la amistad

¿Qué sería de nosotros sin la amistad? 
Igual que la mayoría de los seres vivos, necesitamos en nuestras vidas la compañía, la colaboración y el apoyo de nuestros semejantes para poder salir adelante en nuestras necesidades vitales.



En una sociedad cada vez más despersonalizada hemos ido sustituyendo la amistad por la compañía, por la adquisición de los productos que necesitamos para nuestra subsistencia prescindiendo del calor humano de las personas que nos los proporcionan. Todos conocemos a personas que viven en la soledad rodeados de quienes les acompañan, a las que vemos en el mercado, por la calle, pero a las que sabemos que viven la soledad en sus casas.
Pero uno de los grandes ingredientes de la vida es la amistad y quienes son capaces de disfrutarla en toda su intensidad pueden tener una vida más plena.

En esta entrada te presento varias reflexiones sobre la amistad, la verdadera amistad entre algunas personas, sobre la capacidad de relacionarse con otros seres humanos con una empatía, complicidad, afectividad y sentimientos comunes, en las que estos predominan sobre las relaciones de tipo sexual. Varios escritores y compositores nos presentan sus reflexiones a partir de la creación de historias y pensamientos en los que tratan el tema de la amistad.

La primera reflexión nos viene del dramaturgo y escenógrafo Jean Anouilh, uno de los grandes humanistas franceses del siglo XX, quien plasmó su pesimismo en sus obras, algunas de las cuales, revestidas con la temática de los clásicos griegos, como Eurídice o Antígona mostraban sus ideas sobre el mundo de su época.


Marcela Serrano es una de las grandes voces actuales de la literatura chilena, una persona comprometida con la realidad política en la que vive su país. Militante de las ideas de la izquierda, es defensora de las reivindicaciones feministas como consecuencia lógica, ya que en sus palabras "definirse feminista es definirse ser humano".
Con su libro Nosotras que nos queremos tanto se presentó al público de su país en 1991, iniciando una carrera que aún continúa brillante y fuerte. En ella presenta a cuatro mujeres que, provenientes de distintos ambientes sociales, cada una con una diferente historia detrás, coinciden en unos momentos cruciales de sus vida entablando unas relaciones, reflexiones y vivencias que son un reflejo de la sociedad de Chile de los años posteriores a la dictadura de Pinochet.


De todas las obras de Georges Bizet, son dos las óperas que han pasado a formar parte del repertorio habitual de los grandes escenarios del mundo: Carmen, de la que se publicó en este blog El amor es un pájaro rebelde, y Les pechêurs de perles (Los pescadores de perlas), una obra de ambiente exótico que se desarrolla en Ceilán protagonizada por los pescadores Nadir y Zurga y Leïla, sacerdotisa de Brahma, entre los que se desarrolla un trío de afectos. Una de sus piezas más celebradas es Au fond du semple saint, uno de los grandes dúos de amistad del mundo de la ópera. 



Dos enlaces presentan este dúo. El primero pertenece a un concierto en directo celebrado en Moscú en 2009 con el tenor Jonas Kaufmann, una de las grandes figuras que está comenzando a triunfar en el mundo de la ópera en la actualidad y el barítono Dmitri Hvoroskovsky, con la misma proyección, pero que falleció con una brillante carrera por delante a finales de 2017.


El segundo es un extracto de la película de animación L'opera Imaginaire. Comienza el texto a partir de la voz a dúo Oui, c'est elle, c'est la déesse.


Si hablamos de amistad no podemos olvidar a Antoine de Saint-Exupéry y su inmortal Le petit prince de quien se publicó en este blog Un encuentro en las flores
La prosa poética que recorre El principito representa uno de los momentos más tiernos e íntimos del siglo XX y, aunque clasificado como una lectura para los más pequeños, tiene una fuerza y un poder de reflexión sobre distintos temas que nos afectan a todos en nuestra vida. 



Para finalizar esta entrada, el último canto a la amistad viene del compositor Vincenzo Bellini y una de sus grandes óperas, Norma. Al comienzo del segundo acto Norma y Adalgisa, antigua y nueva amante de Polione unen sus fuerzas con un lazo de amistad. El dúo comienza con Adalgisa hablando a Norma que ha estado a punto de matar a sus propios hijos y termina con la unión de ambas.




El enlace pertenece a otro concierto en directo con la intervención de dos habituales de este blog, la soprano Anna Netrebko y la mezzosoprano Elina Garança, otras de las grandes cantantes de la actualidad. Entre las cuatro voces de este post están algunas de las figuras que van a marcar el mundo de la ópera y la música en los próximos años.


¿Con cuál de las reflexiones de quedas? ¿Qué texto o música añadirías?

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El amor es un pájaro rebelde

¿Qué es el amor? En una de sus acepciones, el diccionario nos define el amor como un "sentimiento de intensa atracción emocional y sexual hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común".
Dos muestras nos acercan a la idea de amor, ambas marcadas por un tono trágico, ya que terminan con la vida de sus protagonistas. La música pertenece a una de las obras más conocidas del repertorio clásico, la Carmen de Bizet, mientras que el texto pertenece al escritor húngaro Sándor Márai y está extraído de su novela Divorcio en Buda.
Este amor basado en la atracción emocional y con mayor o menor carga de sensualidad o sexualidad tiene infinidad de matices, como la paleta de colores de un pintor. De entre todos ellos, en este post vamos a fijarnos en dos aspectos que se nos presentan en las obras citadas. En ambas se tratan retratos psicológicos, mucho más denso y detenido en la obra de Márai, donde el amor marca la vida de una de los protagonistas. casi por azar. En el caso de la obra de Bizet, más conocido, es un retrato más esquematizado, con menos interés del autor para hacernos entender las personalidades de los protagonistas, pero más efectivo, ya que se centra en la fascinación de la mujer libre que es Carmen, una personalidad que no se conforma con medias tintas y que tanto fascinó a Nietzsche por su carácter de supermujer.




El texto que nos acompaña en esta entrada pertenece a Sándor Márai. Posiblemente se trate del más grande de los escritores húngaros, aunque su ciudad natal, Kassa, ahora pertenezca a Eslovaquia, asuntos que aún ocurren en unas tierras con tantos vaivenes como las de Europa oriental.
Autor de reconocido prestigio, hubo de convertir su vida, como tantos de su época, en un desarraigado que, sintiéndose heredero de una tradición europeista, vagó por diversos lugares sin dejar de pensar, sentir y escribir como un húngaro europeo. Después de pasar por Alemania y Francia, con la llegada del régimen comunista a su país, emigró a Estados Unidos. Con la prohibición de su obra en su país natal, ésta pasó al olvido hasta que, varias décadas después, volvió a ocupar el lugar que le corresponde.
Sus novelas están plagadas de frases contundentes y reflexivas, con escasa acción, pero con profundas e intensas conversaciones entre los personajes que las protagonizan. Una vez comenzadas te absorben hasta no poder dejarlas, recreando el ambiente de una época de entreguerras cosmopolita y elegante, con un aroma a romanticismo, pero cargadas con la sensación de que, a la vez, huelen a descomposición. 



Entre sus obras más conocidas destacan El último encuentro, que apareció en el blog en Encuentros, amores y complicidades con Bellini y Márai; La herencia de Eszter, con la publicación de Dos retratos de mujer, Lucía y Eszter; El amante de Bolzano La mujer justa
Divorcio en Buda, obra de la que tomamos el texto que nos acompaña, es una novela que traza un recorrido en una sola noche por la vida del juez Kristóf Kömives al tratar el divorcio de los Greiner, un caso que, inesperadamente, le afecta en lo más íntimo de su ser. Mientras, Márai realiza una reflexión sobre las vivencias y sentimientos más íntimos de los protagonistas.





Al decir Carmen todos pensamos en la protagonista de la ópera del mismo nombre. Su autor, Georges Bizet, nombre con el que es conocido César Alexandre Léopold Bizet, demostró desde joven su capacidad para la música. En el Conservatorio de París fue discípulo de Goundod y más adelante fue a Italia tras recibir el prestigioso Premio de Roma en 1857. Allí se sintió atraído por la ópera, llegando a componer más de una decena de obras que van desde éstas a operetas y música para el teatro. De entre las primeras, las más conocidas son Les pêcheurs de perles (Los pescadores de perlas) y la universal Carmen.
Estrenada en la Opéra Comique de París, está basada en la novela Carmen de Prosper Mérimée, un hispanista que recogió curiosas historias de un viaje por España en 1820, un país para él incomprensible y exótico. Dividida en cuatro actos, incluía diálogos hablados que fueron adaptados para ser cantados por Ernest Guiraud, aunque se tiende a recuperar la versión original dialogada, más completa en su argumento. Bizet, otro compositor que falleció antes de llegar a los cuarenta años, no llegó a conocer el éxito de su obra.





La historia es cruel. Don José, un militar navarro conoce a Carmen, una gitana temperamental hecha de fuego y arrebato, que hace tambalear su relación con Micaela. Al dejarse llevar por su pasión y ver que Carmen no quiere continuar siendo suya, enfurecido y fuera de sí, la mata. Una historia, basada en un hecho real, que nos recuerda tantas historias actuales inexplicables, indignantes e insoportables.
Con Carmen, Bizet llegó a crear una figura arquetípica, comparable a otras como Hamlet, Don Juan o Fausto, que llegó a significar en el siglo XIX la personificación de la mujer liberada, capaz de decidir en su vida por sí misma.
Además de su obertura, la pieza más conocida es la habanera que canta la protagonista. En ella demuestra su carácter fogoso, independiente y cargado de rebeldía hacia las concesiones sociales.



Dos versiones nos muestran dos formas distintas de interpretarla. La primera pertenece a una producción de The Metropolitan Opera House de Nueva York (MET) de 2010 dirigida por Yannick Nézet-Séguin con una interpretación de la mezzosoprano Elina Garança que muestra el lado más provocativo y descarado de Carmen llamando la atención de Don José.



La segunda, una versión que podríamos considerar histórica, la interpretó Teresa Berganza en el Theatre Nationale L'Opera de Paris en mayo de 1980 bajo la dirección de Pierre Dervaux. En ella Carmen aparece más persuasiva y sensual. Cuando, mediada la pieza, se fija en un joven Plácido Domingo, despliega su capacidad de seducción con decisión, pero de un modo sutil.


Posiblemente cada producción es fruto de su época y la sutileza o la provocación son signos de los tiempos en que fueron hechas. Y tú, ¿con cuál de las dos te quedas?

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