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Sobre la estupidez humana

Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos.
Rafael Alberti

Los seres humanos nos hemos considerado durante siglos el centro de cuanto existe y las criaturas más inteligentes del universo conocido. Hemos mejorado mucho en cuanto a avances científicos, descubrimientos e inventos que nos han ayudado a mejorar nuestras condiciones de vida y entrar en una nueva forma de vivir muy alejada de nuestros primitivos ancestros.
Pero esta visión no quita que haya problemas enormes a los que nos enfrentamos y a los que no somos capaces de dar soluciones. El estado de nuestro planeta es cada vez más desastroso en cuanto a contaminación o desforestación que nos acerca cada vez más a un escenario que se antoja apocalíptico. Aunque en determinados lugares se viva en unas condiciones dignas, hay aún muchas personas que no tienen las mismas condiciones de vida, por no hablar de países en los que sus condiciones vitales se semejan, como mucho, a las del medievo europeo. Nuestra acción ante problemas globales es ineficaz por la cantidad de intereses particulares o nacionales que están en juego y que no permiten que se desarrollen acciones conjuntas. Por último, cada vez es mayor la sensación de que las clases políticas que gobiernan en determinados lugares no están a la altura de las circunstancias y la acción política es un mercadeo incesante, cortoplacista e ineficaz ante grandes cambios y problemas que nos afectan a nivel global.
En estas circunstancias podemos mantener que hay mucho de estúpido en el ser humano, tanto individual como colectivamente.
Te propongo un acercamiento a las leyes básicas de la estupidez humana, un conjunto de axiomas que estudian por qué razón esta estupidez humana nos lleva a más problemas que soluciones. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!  
Antes de comenzar esta publicación debe quedar claro que las músicas que lo acompañan presentan personajes que pueden parecer estúpidos, pero que son admirados y tratado con un especial cariño y reconocimiento. Además, quien lee esto debe saber -indudablemente- que no se encuentra en el grupo de las personas que podemos considerar estúpidas. 



Escrito más como pasatiempo para distribuir y comentar entre amigos, Las leyes básicas de la estupidez humana tuvieron su primer recorrido por la Universidad de Berkeley en California, mientras su autor impartía clases de Historia de la Economía allá por 1977. Este estado de la costa oeste americana con su fábricas de sueños y sus industrias del ocio y la banalidad están con seguridad tras la inspiración que la originó.
Así, el texto, que no llega a la veintena de paginas, circulaba entre profesores y estudiantes hasta que fue impreso en 1988 junto con Allegro ma non troppo, otra obra de pequeñas dimensiones, una especie de divertimento que se mueve entre el absurdo, la paradoja y el humor para crear un monumento a lo ridículo en que la línea que separa lo serio y profundo de lo sarcástico e irónico son difíciles de separar.
Este sarcástico y bienhumorado estudio contenido en Las leyes básicas de la estupidez humana desarrolla un pensamiento sobre este aspecto que, como veremos, no deja libre a ningún estamento social, ni ambiente, ni cultura, ni lugar de origen.



Una vez que la ópera comenzó su vida tras la consolidación de su estructura con las primeras obras de Monteverdi, pasó de representarse en los palacios de la nobleza para crearse los primeros teatros de ópera. Este cambio significativo abría el espectáculo a cualquier tipo de público frente a los invitados de la nobleza en la etapa anterior y el consiguiente pago de sus entradas por parte de los espectadores. 
Con la construcción de estos primeros teatros, de forma especial en Venecia, se creó una nueva escuela operística, la Escuela Veneciana, con algunas características fundamentales: Se redujo la orquesta debido al menor interés del público por la parte instrumental. Se dio cada vez menos importancia al coro, lo que suponía para el empresario un ahorro en costes de producción. Se potenciaron las melodías de las voces agudas, especialmente los castrati, seguidos por sopranos, mezzosopranos y tenores en un papel más modesto, con poca importancia para barítonos y bajos. 
En lo que nos atañe en esta publicación, se mantienen los argumentos de tipo clásico grecolatinos, aunque cada vez aparecen más personajes cómicos ajenos al argumento principal. Se trata de una clara concesión a las exigencias de un nuevo tipo de público más modesto que ocupaba los pisos altos de los teatros, más baratos, y que demandaban que los argumentos se animaran con la presencia de personajes divertidos. Así aparecen los criados astutos, las criadas ambiciosas y lascivas que gobiernan las casas y las voluntades de los amos, los médicos estúpidos o los soldados fanfarrones que pueblan las óperas durante varios siglos. 
Así, la ópera buffa o cómica que surge como un subgénero se puebla de estos personajes. Quizás uno de los más simples de todos los protagonistas, un estúpido que llega directo al corazón de todos los espectadores sea Nemorino, el campesino enamorado de Adina en L'elisir d'amore de Donizetti.
Si ya en la obra hay personajes de este tipo como el militar fanfarrón Belcore o el Dottore Dulcamara, un charlatán de feria que se gana la vida embaucando a los habitantes de los pueblos que visita con su caravana médica, el pobre Nemorino, no es que se deje engañar por él. Su caso es lamentablemente peor, él mismo intenta lo que ni se la ha ocurrido a Dulcamara: Embaucar al embaucador para tomar un elixir de amor que haga que bebiéndolo él, quien él mismo desee, caiga enamorada de su persona. Un caso de estupidez manifiesta, pero que a todos nos gana el corazón, especialmente cuando más adelante entona Una furtiva lacrima.
La interpretación corresponde al tenor Rolando Villazón como Nemorino y el barítono Ildebrando D'Arcangelo como Dulcamara, en una extraordinaria producción de la StaatsOper de Viena que hemos traído a este blog en diversas ocasiones.




Las Leyes Fundamentales de la estupidez humana fue escrita por Carlo Maria Cipolla, uno de los grandes historiadores de la economía que ha dado el siglo XX. Tras estudiar en La Sorbona y la London School of Economics, trabajó en las universidades de Catania, Venecia, Turín, Florencia y Pisa, hasta ser Catedrático de Historia de la Economía en las universidades de su Pavía natal y de Berkeley, esta última desde 1959 hasta 1991.
En su campo de estudios publicó Entre la historia y la economía. Introducción a la historia económica, La odisea de la plata española, Las máquinas del tiempo y de la guerra o Historia económica de la población mundial, obras de una indudable solidez y profundidad que contrastan con la obra que nos ocupa.
Como podemos leer a continuación en la primera de sus leyes, siempre estamos dispuestos a subestimar el número de estúpidos que habitan en nuestro mundo.



También el mismo Donizetti llevó a cabo la que se puede considerar la última gran ópera cómica del repertorio, Don Pasquale, otra obra de la que hemos tratado en alguna ocasión. 
El argumento muestra a un anciano protagonista que cae en la trama que organizan la joven Norina y su amado Ernesto, sobrino de Don Pasquale, para que este abandone su sueño de casarse. Entre Norina y el doctor Malatesta lograrán el objetivo. 
El papel del anciano es doloroso, rozando el algunos momentos lo ridículo, en una época en que se mantenía que en ciertas edades no se podía disfrutar del amor. 



El ensayo A la italiana es uno de los ensayos que se realizan para coordinar las voces con la orquesta, en el que se prescinde de decorados, vestuario o movimientos por la escena. En ellos, lo importante es la coordinación de las voces y la orquesta, las réplicas entre los cantantes, la sonoridad del conjunto y el equilibrio de las voces.
La música que nos acompaña corresponde a un ensayo A la italiana del dúo del Acto III de Don Pasquale Cheti, cheti (calladitos, calladitos) entre Malatesta y Don Pasquale interpretados por Javier Franco y Carlos Chausson perteneciente a la temporada 2017 de la ABAO, la Ópera de Bilbao con la dirección musical de Roberto Abbado.
En él, Don Pasquale intenta convencer a Malatesta para vengarse de su esposa que ha concertado una cita en el jardín con Ernesto, aunque lo que desea en el fondo es desembarazarse de la que cree que es su esposa.
Aunque sea un ensayo, en el que se escuchan comentarios o se ve a los músicos realizando anotaciones en la partitura, en el momento en que los cantantes realizan el canto silabato, esa modalidad propia de las voces graves en que se acelera hasta límites inverosímiles la vocalización de la frase, es curioso observar a los miembros del coro y su admiración por lo que realizan los solistas.



La intención de la obra sobre la estupidez de Cipolla tiene probablemente sus orígenes en la Filosofía utilitarista de Jeremy Bentham y su axioma "Todo acto humano, normas o institución han de ser juzgados a partir de la utilizad que tienen, es decir, según el placer o sufrimiento que producen entre las personas".
Este indicio original lo desarrolla Cipolla con un tono desenfadado, pretendidamente cientifista, pleno de razonamientos generalizadores.
En la Segunda Ley Fundamental de la estupidez humana defiende que se es estúpido independientemente del origen o cualquier otra característica de la persona.



Si hay una ópera que trate sobre la estupidez de los gobernantes, esta es sin lugar a dudas Zolotói Petushok (El gallo de oro) de Nikolai Rimsky-Korsakof, una obra que el autor no pudo ver en escena por la censura, ya que criticaba claramente al zar Nicolás II y el desastre estratégico y militar que supuso para el país la guerra entre Rusia y Japón, además de la Revolución de 1905 para erradicar las condiciones quasi feudales en que vivía el pueblo ruso y que fueron seguidas por una inmensa mayoría de la población, incluidos los estudiantes del conservatorio de San Petersburgo y el propio compositor. La obra fue estrenada varios años después del fallecimiento del compositor.
Basada en un poema de Aleksandr Pushkin, El gallo de oro comienza con un astrólogo que se presenta como director de escena y actor que adelanta la historia que va a narrar. 
Boceto escenográfico para El Gallo de Oro para el Teatro Alemán de Riga (1928)

El Zar Dodon (Pushkin lo llamó Dadon buscando mayor sonoridad), un anciano que fue pendenciero solo desea ya la tranquilidad y ni la Duma ni sus dos hijos saben cómo proteger el país de los enemigos. El astrólogo le regala un gallo de oro que cantará para avisarle cuando haya peligro. 
La música que representa al Zar es deliberadamente simple e ingenua, mientras que el personaje del Astrólogo es representado como un sabio oriental y misterioso con una tesitura vocal de eunuco, un tenor de los denominados altino por lo agudo de los registros en los que canta, además de ser acompañado por instrumentos como la celesta.
El enlace pertenece a una producción de la New Opera NYC de New York City de 2017 con Dmitry Gishpling como el Astrólogo y Mikhail Svetlov como el Zar Dodon con la presencia del Gallo de Oro y la zarina Shemacha.




El hecho de que Carlo Maria Cipolla escribiera este opúsculo sin intereses económicos surge del hecho de que siempre permitió la reproducción gratuita de esta publicación y que se ha enlazado al final de esta publicación.
En otros libros Cipolla fue un autor creativo, bastante prolífico y, aunque centrado en la historia de la economía, mostraba diversos intereses que giraban alrededor del estudio de la historia del dinero o de la población, aunque sin dejar de tratar temas como la historia de los sistemas sanitarios en las diversas sociedades, de la tecnología o de la alfabetización.
Su tercer postulado nos acerca a la naturaleza de las actuaciones de las personas estúpidas como aquellas que causan daño a otras sin obtener un beneficio propio y, lo que es peor, obteniendo en ocasiones un perjuicio con la inclusión de formulaciones y gráficos relacionadas con la sociología.


Ya en el inicio del siglo XX, Giacomo Puccini volvió a recurrir al tipo de personajes ridículos o estúpidos que surgieron con la Escuela de Venecia. En ópera póstuma Turandot son tres en uno, tres personajes que se mueven y desarrollan como uno solo, que se solapan, hablan a la vez y completan las frases de sus compañeros. Puccini los utiliza como contrapunto humorístico de la acción dramática que se desarrolla entre los personajes principales de la obra para descargar la tensión argumental.



Sus sonoros nombres indican este estado. Ping es el Gran Canciller, Pang el Mariscal y Pong el Cocinero Mayor del Emperador y siempre aparecen en escena juntos, en la primera ocasión para advertir, en otra para añorar los tiempos anteriores a la búsqueda de pretendientes para Turandot.
La interpretación corresponde a una producción de la Opera de Pensacola, en el estado norteamericano de Florida. Ping está interpretado por el barítono Dennis Jess, mientras los tenores Thomas Rowell realiza el rol de Pang y Eric Bowden el de Pong. Se trata de la primera de sus apariciones en la que los tres personajes intentan persuadir a Calaf de la inutilidad de su esfuerzo por conquistar la mano y el corazón de la fría Turandot.



Con todo su prestigio como historiador de la economía, Cipolla pasó copias de las dos obras citadas entre sus conocidos que fueron pasando fotocopiadas hasta que decidió su publicación con el título Allegro ma non troppo, un libro que incluía dos escritos: El papel de las especias (y de la pimienta en particular) en el desarrollo económico de la Edad Media -que con el tiempo quedaría titulado como el libro- y Las Leyes Fundamentales de la estupidez humana.
Cipolla utiliza en este último un lenguaje matemático con gráficos como el de la Tercera Ley que se sirven como argumento para enunciar sus razonamientos. Así, su argumento le hace llegar a la Cuarta Ley en que demuestra con el uso de estos gráficos y formulaciones que las personas no estúpidas -como tú, que lees este escrito- subestiman la fuerza destructiva que desarrollan las personas estúpidas.


Siguiendo con la ópera El gallo de oro, cuanto este cante, el Zar Dodon enviará  tras los avisos de este animal a cada uno de sus hijos a repeler al enemigo logrando, sin pretenderlo, que se maten el uno al otro. Después él mismo se encamina hacia el frente donde conocerá a la bella Zarina Shemacha, hija de la Reina del Aire que lo seducirá. Así, la voluntad de este inepto zar quedará entregada al astrólogo y la zarina. Finalmente, el zar muere tras un picotazo del Gallo de Oro.
El astrólogo volverá al final de la obra a aparecer como maestro de ceremonias y se erige junto con Shemacha como los dos únicos personajes reales de la historia. Al resto, los destierra al reino de las sombras.
El personaje de esta Zarina Shemacha está representado como una especie de mujer fatal rusa, mostrando una seducción y una voluptuosidad que lleva a quienes la siguen hasta la muerte, siendo el personaje más interesante de la obra. El propio libretista, Belski la describió "como la tentación diabólica de la belleza carnal." Su papel está cargado de poesía y una música que mezcla elementos orientales y rusos, exigiendo la voz de soprano de coloratura. por momentos dramática, en otros lírica. 
La siguiente escena muestra el momento en que Shemacha intenta enseñar a un ridículo Zar a bailar.
La grabación pertenece a una producción de 2014 de la Bergen National Opera con Laura Claycomb como la Zarina y Andrew Shoe como Dodon.



Saber reírse de uno mismo y de quienes le acompañan de una forma sana es una actividad inteligente que hace que el humor se tome, tal como hace Cipolla, como un deber para la sociedad: "El humor es el mejor remedio para disipar tensiones, resolver situaciones difíciles y facilitar el trato y las relaciones entre personas."
Así, con el talante con que Cipolla escribió, para sí y para sus amigos, y luego nos regaló a quienes deseemos leerlo, nos acercamos a la quinta y más conocida de sus Leyes Fundamentales, reconociendo que la persona estúpida -esa que no somos nosotros, ¿o sí?- es la más peligrosa que existe.



Quizás en estos momentos tengamos despejadas las dudas y hayamos comprobado que somos estúpidos y que el número de personas estúpidas es aún mayor del que el propio Carlo Maria Cipolla había calculado. Nuestra acción como conjunto de seres humanos frente a pandemias deja mucho que desear y problemas mayores como el de la conservación del planeta que es nuestra casa, no son capaces de hacernos que demos una respuesta conjunta; así como la desigualdad que existe entre grupos sociales o entre distintos países hace que una serie de problemas que podrían haber tenido solución hace tiempo sean cada vez más complicados de solucionar por nuestra propia acción.
Nos ocurre como a la última de las músicas que nos acompañan. En su Carmina Burana, la cantata basada en poemas medievales goliardos, Karl Orff agrupó algunos de ellos bajo el epígrafe In taberna. En Olim lacus colueram (En otro tiempo yo vivía en el lago), uno de los bebidos participantes se mete en el papel de un cisne asado que canta su propia desdicha, como si beber lo llevara a tan ilusionante y esperanzador final. Una lúcida metáfora de lo que somos.



El tenor ruso Anton Kuzenok interpreta Olim lacus colueram dentro de la Gran Final de la 51st International Vocal Competition celebrada en el Muziekgebouw Firts Philips de Eindhoven en septiembre de 2017 con Kenneth Montgomery dirigiendo la South Nehterlands Philharmonic. Los aplausos finales son, sin ninguna duda, para nosotros.


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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Cipolla, Carlo Maria, Las leyes fundamentales de la estupidez humana. Texto íntegro.
  • www.kareoo.es. Letras y traducciones de óperas y música vocal.
  • Batta, András. Ópera. Compositores, obras, intérpretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbHl, 1999, Colonia (Alemania)
  • Alier, Roger. Guía universal de la Ópera. Ediciones Robinbook, S. L. 2007, Barcelona. Ma non troppo.

Paseando entre jardines

Si quieres ser feliz una hora,
bebe un vaso de vino:
si quieres ser feliz un día, cásate;
si quieres ser feliz toda tu vida,
hazte jardinero.
Proverbio chino.

Pasear por un jardín es un placer que nos acerca a la naturaleza y nos hace sentirnos bien con nosotros mismos. Disfrutar con nuestros sentidos cada uno de los aspectos que nos ofrece con el colorido de las plantas o la diversidad de sus aromas; sentir con el tacto el césped o la tierra que pisamos o acercar nuestras manos a los elementos que lo forman; oír el rumor del aire moviendo ramas y hojas, o el aleteo y el cantar de los pájaros que lo pueblan, junto con el sonido del agua que corre por canales y fuentes es un auténtico deleite que nos hace acercarnos a lo natural.
Si a estas sensaciones añadimos la posibilidad que tienen algunas personas de poder tener un jardín que cuidar con sus propias manos o, en su defecto, mantener algunas plantas, estas sensaciones se acrecientan.
Te propongo un paseo a través de libros y músicas que nos acercan al placer de disfrutar paseando por un jardín. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Jardines de Sanssouci en Postdam (Alemania)


El jardín es una representación humanizada de la naturaleza. Si de forma natural crecen plantas con la sola fuerza de la tierra, el agua, el sol y determinados condicionantes, los seres humanos hemos deseado siempre recrear ese mundo natural adaptándolo a nuestro pensamiento.
Los jardines se nos muestran así de muy distinta forma a lo largo del tiempo, la cultura y la intención, adaptándose a la voluntad de quienes lo conciben.
Desde el Edén bíblico, ese paraíso anhelado que sentimos como algo irremediablemente perdido y a la par deseado, pasando por los jardines colgantes de Babilonia de la mítica reina Semiramis, los deslumbrantes y geométricos jardines palaciegos de la nobleza y realeza europea, hasta los modernos jardines y los huertos urbanos de la actualidad, este espacio singular ha ocupado su lugar ente la humanidad.


Parque Manuel Díaz García, La Palma del Condado
Licenciado en Antropología y doctor en Filosofía, Santiago Beruete es profesor de Filosofía y Sociología, además de haber publicado Jardinosofía. Una historia filosófica de los jardines o Verdolatría. La naturaleza nos enseña a ser humanos.
En Jardinosofía. Una historia filosófica de los jardines, Beruete traza un recorrido por la historia de los jardines como forma de entenderlos a través del paso del tiempo y las distintas concepciones filosóficas. Según él, "todo jardín formula una teoría estética de la belleza y una visión ética de la felicidad."
En el inicio del libro, Beruete nos acerca a la idea que va a desarrollar a lo largo de su trabajo estudiando el jardín desde los puntos de vista histórico y filosófico y como producto tanto cultural como intelectual.




Quizás de las primeras imágenes que nos vengan a la mente cuando evocamos los jardines provengan de las narraciones de Las mil y una noches, ese compendio de cuentos orientalistas medievales que llegaron a Europa alrededor del siglo XVIII.
Nicolai Rimsky-Korsakov es uno de los compositores que han popularizado ese acercamiento a la cultura oriental con Scheherazada, una Suite sinfónica en cuatro movimientos. Nos acompaña en el acercamiento a las visiones sobre los jardines el segundo de ellos, La leyenda del príncipe Kalendar, un movimiento que se desarrolla con las indicaciones Lento - Andantino - Allegro molto - Con moto. Inolvidable la voz de la narradora protagonista en el violín solista y el acompañamiento del arpa.
La grabación pertenece a la All-Stars Orchestra dirigida en 2014 por Gerard Schawrtz y es admirable la capacidad del realizador para mostrarnos todas las intervenciones de los instrumentos solistas que colaboran en desarrollar las diversas historias y sensaciones que Rimsky-Korsakov enlaza. 



Esta concepción del jardín como vergel que se puede crear contra la propia naturaleza del desierto surge en muchas de las historia que Scheherazada cuenta al sultán durante tantas noches. Apenas si hay narraciones en esta colección de relatos en que no aparezcan los jardines como escenarios protagonistas de historias. En ocasiones surgen como paraísos inesperados, casi secretos e impensables; en otras como lugar de frescor y exuberante vegetación por el cual el ruido del agua adormece los sentidos; en determinadas situaciones se presenta como escenario del amor; incluso en algunas historias, los jardines son puertas que conducen a mundos recónditos e inesperados.
En la historia de Anis, el jardín surge como un inesperado y misterioso lugar señalado por una voz seductora. Adentrémonos en él.



Léo Delibes es uno de los compositores franceses del XIX que son recordados por algunas obras que siguen vigentes en nuestros días. Sus óperas Lakmé y Le roi l'a dit (El rey lo dijo) y sus ballets Sylvia y Coppélia siguen aún presentes en el repertorio de los grandes escenarios.
Lakmé es una ópera que desarrolla la corriente del exotismo colonialista tan de moda en la segunda mitad del XIX. En este tipo de obras no se pretendía que los autores conocieran y desarrollaran en profundidad la música de los lugares que representaban, sino que bastaba con algunas alusiones a historias variopintas, exóticas o extraordinarias y alguna armonía, temas o uso de escalas locales.


Ilustración de Las mil y una noches



Así, Lakmé se centra en los conflictos culturales y religiosos que aparecían en el mundo que desarrollaba el colonialismo, sin buscar en ningún momento la autenticidad de los lugares y personajes que presenta. La sacerdotisa brahamana Lakmé se enamora, de forma sacrílega, del oficial inglés Gérald, presentando así Delibes el conflicto entre ambas culturas.
Sin duda, la pieza más conocida de esta ópera es el dueto entre Lakmé y Mallika, un delicioso número que posee una delicadeza y serenidad que enlaza con el respeto y la cercanía de la cultura hindú hacia los jardines y la naturaleza en general.
La interpretación de este dúo es un lujo, ya que está cantado por una de las más grandes voces del siglo XX, una cantante con una vocalidad muy particular y una técnica insuperable que la hizo estar entre las más grandes. Si la Callas era La Diva y la Caballé La Superba, la soprano australiana Joan Sutherland era La Stupenda, una voz que brilló de modo especial en la ópera belcantista.
Aquí la tenemos, en pleno jardín, en compañía de la mezzosoprano Huguette Torurangeau en la interpretación de este Dúo de las Flores de Lakmé de Delibes.




Si el jardín invita al contacto con la naturaleza, a su recreación humanizada, también nos acerca a la nocturnidad y, con ella, a la llamada del amor. Así, pocos jardines de la literatura, el teatro y la ópera son tan conocidos como el jardín de los Capuleto con el balcón que se asoma al mismo y que da a la habitación de Julieta.
La obra de Shakespeare The most excellent and lamentable tragedy or Fomeo and Juliet (La más excelente y lamentable tragedia de Romeo y Julieta) es la que ha dado pie a tantas interpretaciones de esta historia de amor.
Llevada a la música clásica por Tchaikowsky como obertura con los nombres de los protagonistas, hay al menos veintiocho óperas entre las que destacan las de Gounod y Bellini, esta última con el título de Montescos y Capuletos, un par de ballets como el de Prokofiev y una veintena de películas, entre otras obras.
Así, la representación del jardín se vislumbra en el Acto II de la obra teatral de Shakespeare en que Romeo y Julieta se encuentran, él entre las plantas, ella en el balcón.



En este ámbito se inscribe también una de las escenas finales de Don Pasquale de Donizetti, la que Norina y Ernesto se encuentran en el Acto III para declararse su amor ante la presencia del protagonista y el doctor Malatesta que
asisten escondidos al encuentro, el primero para cobrarse venganza y desembarazarse de la que cree su esposa y el segundo para favorecer a la pareja de enamorados.
Así, también en la nocturnidad del jardín se desarrolla este dúo Tornami a dir che m'ami (Vuelve a decir que me amas) entre el tenor peruano Juan Diego Flórez y la soprano moldava Valentina Nafornita del último acto de Don Pasquale.




Ese equilibrio entre lo natural y lo artificial, entre el trabajo físico y el intelectual que caracteriza la entidad y la presencia de los jardines se transforma en la obra de un literato como Jorge Luis Borges.
El autor argentino, uno de los más prolíficos y geniales escritores del siglo XX posee la capacidad de crear en sus obras espacios inimaginados, infinitos en ocasiones, misteriosos en otras, relacionados con los libros y las bibliotecas en la mayoría de los casos.



También trató Borges el tema de los jardines como en El jardín de los senderos que se bifurcan, un relato que escribió en 1941 y que recopiló junto a otros seis más en su libro Ficciones que publicó tres años más tarde.
Aunque se trata de un relato que el autor califica de policíaco realmente es una metáfora sobre el tiempo, El jardín de los senderos que se bifurcan alude al título de una novela que representa a la vez un libro y un laberinto. Aquí, el jardín y su laberinto no conforman un espacio físico, sino que se representan en el tiempo.
Así, con las palabras y las ideas de Borges nos encaminamos, no a un jardín donde recrear nuestros sentidos, sino a un laberinto en un jardín para recrearlo solo con nuestra mente.



En La nozze di Figaro (Las bodas de Fígaro), Mozart crea una de sus obras maestras a partir de la obra teatral de Beaumarchais y el libreto de Lorenzo da Ponte. El cuarto y último acto se desarrolla, cómo no, en un jardín.
Es de noche. En el jardín hay dos pabellones, uno a cada lado del escenario. Las tramas que se han idos tejiendo confluyen en él, en uno de los varios enredos que pueblan esta obra. La doncella Barbarina ha perdido el broche que debe devolver a Susana. Fígaro se entera así de que su novia va a tener una cita con el Conde, aunque no sabe que las mujeres traman un plan. Así, indignado con su esposa, sale a llamar a Bartolo y Basilio para que sean testigos del encuentro.
Entonces la Condesa y Susana, cada una disfrazada con las ropas de la otra, entran en escena. Tras el recitativo Susana canta su aria Deh viene, non tradar (Oh, ven, no tardes) mientras advierte que Fígaro la está viendo.



La pieza que nos acompaña pertenece a una versión fílmica de 1976 con la interpretación de Mirella Freni como Susana y Hermann Prey como Fígaro y la Wiener Philharmoniker Orchestra, todos bajo la dirección de Karl Böhn.
Comienza con la entrada de las dos mujeres, mientras Susana se queda sola e interpreta el recitativo seguido del aria citados.




Finalizamos este paseo -incompleto por todos los que podemos transitar- acercándonos, como si se tratara de un relato de Borges en los que busca el infinito, hasta el inicio, al libro Jardinosofía.
En su última parte, una suerte de epílogo titulada Floración y despedida - El jardín como terapia filosófica, Beruete centra su atención y la nuestra en las vivencias que nos aportan los jardines y, de modo general, los espacios verdes. Así, podemos estar de acuerdo con el autor en que estos espacios tienen propiedades para convertirse en lugares de terapia filosófica para quienes los crean o frecuentan.



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Bibliografía y webgrafía consultadas:

#OperaEnZapatillas: Don Pasquale

Aprovechando que en estos días se representa en el Teatro Maestranza de Sevilla la ópera Don Pasquale de Donizetti, dedicamos este espacio a acercarnos a esta obra, la última gran ópera bufa del repertorio.
Desde hace varios meses hemos dedicado varias publicaciones al hecho de poder disfrutar desde la comodidad de nuestra casa grabaciones de algunas de las óperas fundamentales en una sección que titulamos #OperaEnZapatillas y en las que, además de información sobre las mismas y algunos momentos destacados, hacemos una propuesta para ver una versión concreta de esa ópera que se pueda seguir tanto para quienes lo hacen con frecuencia, como para los que aún no están acostumbrados.
En #OperaEnZapatillas nos hemos acercado ya a las siguientes obras en lo que se pretende que sea una publicación aproximadamente cada dos meses y que puedes ver clicando en los enlaces en verde:
-Ópera en zapatillas: La traviata.
-Ópera en zapatillas: L'opera imaginaire.
-Ópera en zapatillas: Las bodas de Fígaro.
-Ópera en zapatillas: L'elisir d'amore.
En esta nueva entrega de #OperaEnZapatillas te propongo un acercamiento a la última gran ópera bufa, una obra maestra con todos los ingredientes para pasar un rato divertido... y pensar: Don Pasquale de Donizetti. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Don Pasquale es una ópera de Gaetano Donizetti estrenada en 1843, la última gran ópera bufa de la historia, en la que su autor explotó el tema del amor en la vejez con un argumento y unos personajes cargados de sentido cómico en lo superficial, aunque con un tono grave y doloroso en lo más soterrado.
En el argumento, Norina, una joven viuda y Ernesto, el sobrino del viejo adinerado don Pasquale, le quitan a éste las ganas de casarse, tras organizar aquella y el ingenioso Doctor Malatesta un simulacro nupcial.
Nada más comenzar el acto I, el Doctor Malatesta cuenta al anciano que ha encontrado una esposa para él, Norina, a la que él presenta como su hermana Sofronia.

El aria en que la describe es Bella siccome un angelo (Bella como un ángel), en la que presenta a una joven recién salida del convento, honesta, dulce, pura y bella, que tras hacerse rogar confiesa que es su propia hermana. Se trata de un aria dividida en dos partes con la misma melodía y letras distintas con un breve diálogo entre ambas partes. Tras otro turno de palabra entre ambos sobre cuándo podrá encontrarse don Pasquale con quien él piensa que es su amor, este último canta Un fuoco insolito (Un fuego insólito). 



La interpretación corre a cargo de Roberto de Candia como Malatesta y Alessandro Corbelli como don Pasquale, ambos excelentes en su interpretación teatral con la vis cómica que exige esta obra de Donizetti.


La Tematología es una vía de investigación que trata las transformaciones a lo largo de la historia de un tema a través de diversos textos de la literatura o alguna de las artes.
Uno de los temas recurrentes en la literatura y el folcklore es el del amor en una edad avanzada. En su trabajo de investigación El motivo de "El viejo y la niña" en Galdós y otros grandes novelistas del siglo XIX, Ana L. Baquero Escudero publicó en la Universidad de Murcia un estudio tematológico sobre este tema del que nos acerca a nuestra temática el texto siguiente. 


Donizetti quedó encantado del encargo que le hicieron para estrenar una ópera cómica en el Théâtre-Italien (Teatro Italiano) de París, entre otras razones porque le ofrecieron el mejor reparto que se podía tener en aquel momento. La soprano Giulia Grisi haría el papel de Norina/Sofronia, el tenor Giovanni Mario sería Ernesto, el barítono Antonio Tamburini (El "rubí de los barítonos") encarnaría a Malatesta, mientras el bajo Luigi Lablache, adorado por el público parisino, sería don Pasquale. Este último debía su fama tanto a su talento excepcional como cantante como a su excesiva corpulencia. Según Théophile Gautier, Lablache se asemejaba a "un escarabajo gigante que quiere desplegar las alas para huir volando, pero no puede" en la piel de don Pasquale el día del etreno.
Donizetti y Giovanni Ruffini, su libretista, crearon una especie de comedia social para estos cuatro protagonistas, alternando una serie de situaciones típicas de la ópera bufa con otros momentos más propios de un realismo solemne. 
El estreno se produjo el 3 de enero de 1843 con gran éxito. En el blog que lleva su propio nombre, la sopranos argentina Fiorella Spadone cita al propio Donizetti recordando este estreno: "El éxito fue de los más felices. Se repitió el adagio del final del segundo acto. Se repitió la stretta del duetto entre Lablache y Grisi. Fui llamado al fin del segundo acto y del tercero. No hubo momento, de la sinfonía en adelante, que no haya sido aplaudido. Estoy muy contento."
Poco hacía presagiar que sólo un año después, Donizetti comenzara a tener lagunas y desvaríos y le fuera cada vez más complicado componer. Dos años después sería ingresado en un sanatorio por una degeneración cerebro-espinal provocada por una sífilis. Totalmente incapacitado lo trasladaron a su Bérgamo natal donde fue atendido por unos amigos hasta su muerte.



Los personajes llegan a transmitirnos la complejidad de sus caracteres. Norina, por ejemplo, que no duda en su amor por Ernesto, actúa con una desfachatez que la hace mentir en algunas ocasiones; en el acto III abofetea humillantemente a su esposo y, aunque muestra cierta compasión al arrepentirse, termina llamándole "abuelo".
La aparición en escena de Norina describe su carácter y anuncia de qué será capaz. Está en su casa leyendo un libro. Recita unas palabras sobre el amor que le resultan cursis, dejándonos ver su actitud caprichosa y alegre. La cavatina de inicio Quel guardo il cavalliere (Aquella mirada al caballero) es seguida por la animada cabaletta So anch'io la virtù magica (También conozco la mágica virtud) mostrándonos su carácter ambivalente. La primera exige a la intérprete una técnica exquisita con largos fraseos, agudos, adornos, florituras y cambios de registro.
La interpretación corresponde a una de nuestras cantantes predilectas, la soprano Anna Netrebko y pertenece a una representación que se llevó a cabo en el Metropolitan Opera House de Nueva York en 2010 con la dirección de James Levine. Una prueba del enorme éxito que tiene la Netrebko en este lugar es la ovación con la que es recibida antes de comenzar a cantar.




El comienzo del acto II nos presenta a un dubitativo Ernesto que no sabe si su amor por Norina es correspondido o ésta desea casarse con su tío. Como aún desconoce los planes de Malatesta, desesperado, decide partir para tierras lejanas. La obertura del acto, con protagonismo de las trompetas con sus tonos más melancólicos nos prepara para su recitativo Povero Ernesto! y el aria que le sigue Cerchero lontana terra (Buscaré una tierra lejana). Justo cuando la canta y abandona la estancia aparece don Pasquale con su sirviente engalanado para la ceremonia nupcial.
El tenor Juan Diego Flórez  interpreta el papel de Ernesto en la producción de la Staatskapelle de Dresde de 2006.


Tras el encargo recibido para la composición de una ópera bufa, Donizetti y el libretista Giovanni Ruffini se fijaron en el libreto de la ópera Ser Marcantonio de Pavesi estrenada más de tres décadas antes. La inspiración se centró en la tradición de los personajes de la Comedia del arte que alcanzaron su zénit con Carlo Goldoni. Don Pasquale se inspira en Pantaleón, Malatesta en Scapino uno de los sirvientes que hacen de intermediarios, en la misma línea que el Fígaro de Rossini, mientras Ernesto y Norina serían los enamorados Pierrot y Colombina
Acostumbrados a la celeridad con que Donizetti componía, se cuenta que sólo tardó once días en hacerlo, aunque es probable que sean sólo las líneas generales de las ideas para los personajes y la orquestación procediera de algunas obras anteriores del compositor. El propio Donizetti dirigió los ensayos que transcurrieron en una gélida atmósfera, con una orquesta que no se entusiasmó con la partitura y una escasa o nula relación entre el compositor y algunos de los protagonistas. Aún así, tantos fueron los cambios sugeridos por los cantantes sobre el libreto original de Ruffini se marchó exigiendo que su nombre no apareciera en el cartel del estreno.




En el acto III y una vez celebrada la falsa ceremonia, Sofronia/Norina comienza a cambiar las costumbres y la marcha de la casa: cambio de muebles, los grises cambian a un colorido en la decoración y se disparan los gastos con el consiguiente enfado del dueño de la casa. Los sirvientes entran y salen, corren y compran mientras cantan a coro Il diamanti presto presto (Los diamantes, rápido, rápido). Tras este ajetreo don Pasquale reúne el valor suficiente para enfrentarse a su esposa.
Il diamante presto, presto está interpretado por The Glyndebourne Chorus en una producción de 2013 dirigida por Enrique Mazzola.


Continúa Ana L. Baquero en su trabajo tematológico sobre el amor en la vejez con el siguiente texto en que cita una variación de la situación literaria, operística y teatral de uno de los casos más frecuentes.



En el tercer acto, tras ver don Pasquale cómo Norina está dando la vuelta a su estilo de vida y tomando drásticamente las riendas de la casa busca la complicidad de Malatesta. El anciano considera al hermano de Norina un aliado al que le cuenta sus planes de venganza ante una cita que su esposa ha concertado en el jardín, aunque lo que él desea en el fondo es desembarazarse de su esposa. El dúo buffo Cheti, cheti (calladitos, calladitos) y Aspetta, aspetta (Espera, espera) es uno de los más hilarantes de la obra de Donizetti
La escena está interpretada en versión concierto por quien protagonizará la ópera en SevillaCarlos Clausson en el papel de Don Pasquale y Lluis Sintes en el de Malatesta y corresponde a una grabación que se realizó en el Teatro Principal de Mahón en Menorca en con la dirección de Eugene Kohn.

En ella podemos apreciar la vis cómica de ambos y la enorme dificultad de los textos rápidos, en los que los intérpretes casi no dan abasto siquiera a recitar todo cuando deben cantar. Se trata de un dúo en canto silabato, una modalidad complicada. Sabemos que en música cada sílaba es una nota y en el canto silabato cada frase debe decirse con una respiración, lo que se complica en exceso cuando las frases son largas. Se necesita por parte de los intérpretes un gran fiato y una dicción perfecta para que la frase se entienda con claridad.


Además de los textos citados por Baquero, en la ópera podemos encontrar multitud de estos personajes mayores que se enamoran de una mujer joven y que se representan en ocasiones de modo trágico, mientras en otras son tratados de forma cómica e incluso grotesca. El rey Marke de Tristán e Isolda de Wagner se fija en el lado trágico, mientras Hans Sachs en Los maestros cantores de Nuremberg, también de Wagner, La serva padrona de Pergolessi, El boticario de Haydn o el doctor Bartolo de El barbero de Sevilla de Rossini hacen hincapié en ridiculizar la inflamada pasión de estos personajes. Cuando una persona de la edad de don Pasquale se enamora acaba siendo objeto de burla y todos intentan "curarlo". Muchas son las obras que se basan en este personaje del viejo que queda en ridículo, aludiendo a la convención social que da ventaja para casarse con una joven al viejo soltero rico antes que al joven sin fortuna. El talento de Donizetti estriba en expresar situaciones realistas y reacciones humanas en torno a este personaje. Incluso en este caso, con un final feliz entre Norina y Ernesto, somos incapaces de olvidar la soledad triste que le queda a don Pasquale.



En el segundo cuadro de este último acto, Ernesto canta en el jardín de la casa la serenata Com'e gentile (Qué hermosa es) mientras espera a Norina
La interpretación de este aria está realizada por uno de los mayores talentos musicales de nuestro país, el tenor canario Alfredo Kraus en una grabación histórica perteneciente a la película Gayarre, en la que Kraus protagoniza una biografía del tenor navarro. En el fragmento, Kraus/Gayarre se presenta a una prueba para una audición para la que canta el Com'e gentil. La película, de 1959 fue dirigida por Domingo Viladomat y es una de las pocas apariciones de Kraus en el cine.


Inmediatamente a continuación viene el dúo entre Ernesto y Norina Tornami a dir cha m'ami (Vuelve a decirme que me amas), un número en que la compenetración de los cantantes debe ser máxima para realizar de forma conjunta el fraseo y la agilidad vocal que Donizetti escribió para ellos, apenas acompañados por una orquesta sotto vocce y con las cuerdas en pizzicato en algunos momentos. Al finalizar se deja ver la figura de don Pasquale que ha presenciado la escena y que, en el fondo, desea que se pueda romper el enlace entre Sofronia/Norina y él.

Canta de nuevo el tenor peruano Juan Diego Flórez, discípulo y heredero del estilo de Kraus, acompañado por la soprano valenciana Isabel Rey en un montaje que se llevó a cabo en Zurich en 2006 y enfervorizó al público asistente.

Después de leer este documento es posible que estés ya cansado o cansada y no sea el momento de abusar de tu paciencia para continuar leyendo y escuchando sobre esta obra. Es posible que desees regresar en otro momento a seguir la obra completa y para ello es conveniente recordar unos consejos:

-Elige el momento en que tengas tiempo suficiente para verla entera o, al menos en dos partes, una para cada acto.

-Antes de cada acto, lee y conoce su argumento. En el siguiente enlace que a la página Laopera.net puedes seguir el argumento de la obra con las piezas más señaladas de la misma: Laopera.net: Don Pasquale.
-Sigue los subtítulos en nuestro idioma y aíslate del mundo por un rato.

-Si tienes la opción utiliza una pantalla grande. Recuerda que al estar los enlaces en YouTube, puedes verlos tanto en un ordenador como en una SmartTV.

Busca el momento adecuado para disfrutarla. 




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Bibliografía y webgrafía consultadas: