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Un punto azul pálido y lejano

Con asombrosa frecuencia mostramos nuestra soberbia como seres humanos, sintiéndonos centro y dueños de todo cuanto existe, capaces de modificar, crear, inventar y construir a partir de nuestros deseos, gustos y necesidades sin tener en cuenta las consecuencias de nuestras acciones. La destrucción de la naturaleza, la pérdida de la biodiversidad, el cambio climático, las fronteras, las desigualdades y el hambre o la desproporcionada cantidad de basura que generamos empañan muchos de los logros que hemos conseguido. 

En nuestro concepto como especie, avanzamos en un progreso científico y tecnológico que hace nuestra vida más cómoda y asequible, aunque sin medir las consecuencias que nuestras acciones suponen para el planeta en el que habitamos; avanzamos en la forma en que nos obligan, nos gobiernan o nos gobernamos, aunque con movimientos que nos impulsan a la mayor participación y compromiso, junto a movimientos de retroceso; se construyen imperios o civilizaciones que nos llevan a un progreso en condiciones de vida, derechos o cultura y que acaban desapareciendo tras un tiempo de progreso y decaimiento; o simplemente, durante siglos, nos acercamos y enriquecemos con quienes son distintos y diferentes a nosotros por razones culturales, ideológicas, religiosas o étnicas, mientras mantenemos enfrentamientos que acaban con guerras, dominios o la más absoluta barbarie.
Nuestra especie es capaz de lo mejor y de lo peor, de lo más sublime y de lo más vil, de buscar el bien común y poner por delante el interés personal.
Así, el divulgador Carl Sagan escribió sobre el proyecto y viaje de la sonda Voyager 1, demostrando ser uno de los más grandes logros científicos de la historia de la humanidad, aunque mostrándonos también qué insignificantes somos como civilización.
Te invito a compartir las reflexiones de Carl Sagan a partir del más lejano de los viajes organizados por el ser humano con la sonda espacial Voyager. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


En 1977 se lanzó desde Cabo Cañaveral, en Florida, la Voyager 1, una sonda espacial robótica diseñada y programada para explorar el sistema solar, con la misión original de visitar Júpiter y Saturno y que aún sigue trabajando, enviando información desde los confines de nuestro sistema planetario, siendo en la actualidad la nave espacial que se encuentra más lejos de nuestro planeta, junto con su hermana Voyager 2 en la zona de espacio interestelar.
El astrofísico, cosmólogo, astrobiólogo y astrónomo Carl Sagan es más conocido entre todos nosotros por su faceta como escritor y divulgador científico gracias a sus publicaciones y programas de televisión englobados en la serie Cosmos: un viaje personal con la que dio a conocer y popularizar en la década de los 80 del siglo pasado la historia de la astronomía y de la ciencia, así como concienciar sobre el lugar que ocupamos como especie en nuestro planeta y en el universo.
Sagan dedicó sus primeros años de vida laboral a la enseñanza universitaria en las universidades de Harvard y Cornell, compaginando más adelante su trabajo con la participación en los proyectos Apolo 11, la misión Mariner 9 a Marte y los proyectos de las sondas espaciales Pioneer y Voyager.


Es esta última colaboración la que lo trae a este blog. En su participación en el proyecto Voyager sugirió que se incluyera un disco con información sobre la vida en La Tierra que incluía fotos, sonidos, música, saludos en distintos idiomas e incluso sondas cerebrales. 
Una vez terminada la misión original sobre Júpiter y Saturno y cuando la sonda había sobrepasado la órbita de Neptuno en dirección a los confines del sistema solar, Sagan propuso que la nave se girara y realizara una fotografía de nuestro planeta, la más lejana conseguida hasta entonces. Se trataba de una instantánea que se realizó el 14 de febrero de 1990 a unos 6.000.000.000 de kilómetros de nuestro planeta y que se conoce como Pale Blue Dot (Un punto azul pálido), a partir de la cual Sagan publicó en 1994 un libro con idéntico título, subtitulado Una visión del futuro humano en el espacio
En la parte inicial del libro, el astrofísico norteamericano narra cómo fueron las circunstancias en que se tomó esta imagen de nuestro planeta junto con la de nuestros vecinos del sistema solar, en un mosaico denominado Retrato de familia, comenta otra imagen icónica, la tomada por el Apolo 17 sobre nuestro planeta y analiza el particular rayo de luz solar en el que, casualmente, se encuentra nuestro planeta en el momento en que se realizó la instantánea.

Blue Marble (la Canica azul), realizada por el Apolo 17 el 7 de diciembre de 1972

También icónica, la película 2001: A Space Odyssey (2001: Una odisea espacial), la película de Stanley Kubrick de 1968 revolucionó el arte cinematográfico al mostrar una comunicación visual y un lenguaje cinematográfico novedosos, utilizar unos efectos especiales sin precedentes, mostrar un detallado realismo científico a partir del relato de Arthur C. Clarke y utilizar músicas de diversa índole que encajaban a la perfección con la historia, sustituyendo la banda sonora que se encargó a Alex North y que no llegó a utilizarse. Así, Kubrick incluyó obras de Richard Strauss (Así hablaba Zaratustra), Johann Strauss hijo (El Danubio azul), György Ligeti (Lux Aeterna y Atmosphères) o Khachaturian (adagio de la Suite del Ballet Gayane).
Kubrick no solicitó la autorización de la obra de Ligeti, lo que generó algún roce entre los creadores, aunque ambos salieron beneficiados. Lux Aeterna es una pieza coral a capella, atonal y misteriosa que se utiliza en la película cuando los científicos espaciales se encuentran en su transbordador lunar, mientras hablan de su comida envasada para distraerse del terror que los invade ante la situación de enfrentarse a lo desconocido. 


El enlace nos ofrece la versión de Lux Aeterna de György Ligeti interpretada por el Ensemble Aedes bajo la dirección de Mathieu Romano que se grabó en el concierto Rencontres musicales de Vézelay en agosto de 2015 y se incluyó en el disco Ludus Verbalis. Volumen 3 & 4.


En Un punto azul pálido, Sagan nos muestra la revolución que los avances científicos han propiciado en nuestra comprensión como especie humana, quienes somos, dónde nos encontramos y cuál es nuestro lugar en el universo.

Pale Blue Dot, tomada por la sonda Voyager el 14 de febrero de 1990

Foto de familia

Tras la narración de la historia de la fotografía Pale Blut Dot, Sagan reflexiona sobre la pequeñez de nuestro planeta en la inmensidad del espacio, la vanidad que nuestra especia ha mostrado a lo largo de la historia y la humildad con la que debemos afrontar nuestra vida en La Tierra, asumiendo la enorme y simple responsabilidad de tratarnos mejor unos a otros. Un texto para no olvidar y tener siempre en consideración que se inscribe simultáneamente dentro del pensamiento científico y humanista.

La misión original de la sonda Voyager 1 consistía en visitar y enviar información sobre Júpiter y Saturno, aunque también se programó más adelante para acercarse a Neptuno y, en una muestra de la capacidad de aprovechar los proyectos, continuar hacia los confines de nuestro sistema solar.


Nos despedimos con una obra del compositor alemán Michael Orstzyga escrita en 2007 y de la que se ha puesto en otra ocasión una versión distinta en el blog. Se trata de Iuppiter, una obra para coro a capella a ocho voces cuyo texto, más que a nuestro vecino del sistema solar, se muestra como un desafío al incluir un gran número de nombres y adjetivos que describen al dios romano y su poder.
La interpretación corresponde a una grabación del Wettbewerbsrunde  Gemische Chöre celebrado en mayo de 2015 realizada por el Unversity of Oregon Chamber Choir bajo la eficaz dirección de Sharon J. Paul.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

¡No puedo con tanto estrés!

Vivimos rodeados e inmersos en situaciones de estrés. Además de unas grandes dosis de incertidumbre y volatilidad, recordemos el concepto de la modernidad líquida de Zygmunt Bauman, nuestro tiempo y nuestras vidas están marcados por una situación tan moderna y tan actual como el estrés.
Según el diccionario de la R.A.E., el estrés se define como la «tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves».
Así, el estrés surge como un estado de tensión, tanto física como emocional, originado como una reacción a una presión exterior que puede ser negativa o positiva, y que, en su esencia, constituye un estado de defensa que, en las dosis adecuadas, ayuda a nuestro organismo a reaccionar y adaptarse a las situaciones que lo provocan.

Suprimir el estrés de la vida implica deshacerse de un mecanismo de supervivencia. En ese sentido, la clave no es eliminar el estrés, sino aprender a gestionarlo.
Mario Alonso Puig

Con esta idea, tener un nivel de estrés adecuado contribuye a ayudarnos a actuar ante las situaciones, retos y estímulos que la vida diaria nos ofrece, mientras que si este estrés no se puede controlar por ser excesivo puede generar problemas como desgaste mental, irritabilidad, ansiedad o trastornos de tipo psicosomático.
Nuestra forma de vida contribuye a que vivamos encadenados al estrés con los plazos y exigencias que tenemos para realizar nuestros trabajos, la burocratización de muchas tareas, los ciclos y ritmos semanales, los descansos que vuelven a embarcarnos en nuevos y demoledores comienzos de semana cada lunes o sea el día que sea en cada uno de los horarios con los que nos enfrentamos. 
Estas situaciones de estrés forman parte de la forma de vida de nuestro tiempo, pero, ¿no ocurría en épocas anteriores a nosotros? ¿Somos los únicos que los hemos padecido? ¿Se enfrentaron nuestros antepasados al problema del estrés? 
Te propongo conocer a distintos creadores que se enfrentaron a situaciones de estrés en sus vidas y cómo las afrontaron. Nos acompañan los compositores Rossini y Donizetti y los escritores Dostoyevski y Balzac. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Hay ocasiones en que el estrés proviene de dejar lo que tenemos que realizar para el último momento.
Uno de los casos más conocidos de creador que trabajaba bajo los estímulos del estrés es el del compositor Gioacchino Rossini. El Cisne de Pésaro, como se le conocía, tenía fama de ser un genio musical aunque con una dejadez que hacía que en muchas de sus composiciones dejara pasar el tiempo confiando en sus posibilidades y tuviera que terminarlas con las prisas para entregar sus composiciones en el tiempo estipulado.
El caso más conocido es la composición de su ópera El barbero de Sevilla. En Roma recibió el encargo de Francesco Sforza Cesarini, empresario del Teatro di Torre Argentina para componer una ópera, firmándose el contrato el 26 de diciembre de 1815 con la condición de estrenar la obra el 5 de febrero siguiente, aunque al rechazar el compositor el libreto que le ofrecieron se aplazó el estreno quince días, hasta el 20 de ese mes para poder encargar un nuevo texto. El contrato con el libretista, Cesare Sterbini se firmó el 17 de enero a partir de la obra teatral homónima de Beaumarchais
El caso es que el tiempo corría y el compositor no había escrito aún una nota de su obra quince días antes del estreno. Los músicos, los cantantes y decoradores estaban a la espera de la obra para realizar sus ensayos y trabajos. Quizás lo que tenían libretista y compositor más claro era modificar el título El barbero de Sevilla por el de Almaviva o sia l'inutil precauzione (Almaviva o la inútil precaución) para no ofender a los partidarios de Paisiello que triunfaba con su versión del mismo nombre, hoy casi olvidada.
El estreno de El barbero de Sevilla ha pasado a la historia como uno de los grandes fracasos, mientras la segunda función realizada al día siguiente lo ha hecho como uno de los más grandes éxitos en una producción.
El caso es que Rossini, un compositor que apuraba en muchas ocasiones los tiempos, se retiró joven, con apenas treinta y ocho años de edad, pasando los últimos cuarenta años de su vida sin publicar ninguna obra.

Retrato de Rossini en la época en que compuso El barbero de Sevilla (1810-15)

Publicado en 2018 por Andrés Moreno Mengíbar para el Centro de Estudios AndalucesLos García. Una familia para el canto es un riguroso estudio sobre el sevillano Manuel García, uno de los grandes cantantes, compositores y empresarios de la primera parte del siglo XIX y sus descendientes, que marcaron una gran parte de la vida musical de ese siglo y sobre los que trataremos en otra ocasión en este blog.
En este estudio, Moreno Mengíbar nos acerca detalles de la composición de El barbero de Sevilla y la situación de estrés en la que se vio inmerso el compositor de Pésaro a partir de un relato que se publicó en el semanario L'Illlustration Journal Universel a partir de una conversación con el hijo de Manuel García, quien hizo en el estreno de la ópera el papel del Conde de Almaviva.
Pese a toda la prisa por terminar la obra en el plazo estimulado, es necesario e interesante recordar que en aquella época no se componía pensando en legar obras que tuvieran un lugar en la posteridad, sino simplemente en la taquilla, buscando que las obras representadas se mantuvieran en cartelera el mayor tiempo posible. Verdi denominó a este tiempo en que los compositores debían enfrentarse a continuas e interminables composiciones antes de ser dueños de su capacidad para elegir qué y cuándo componer sus «años de galeras».


El tenor peruano Juan Diego Flórez, quizá el mayor especialista rossiniano de la actualidad,nos acompaña con la interpretación de la cavatina del Conde de Almaviva Ecco ridente in cielo en una grabación realizada en el Teatro Alla Scala de Milán en 1999 con la dirección de Riccardo Chailly.


En ocasiones el estrés es asumido por las propias personas como una forma de vida.
Honoré de Balzac llenó con sus obras una gran parte de la literatura de la primera mitad del siglo XIX, tanto de Francia como de toda Europa. Incansable trabajador, su obra se incluyó en La comédie humaine, un ciclo de varias decenas de obras a través de las cuales el escritor consiguió describir la sociedad francesa de su época con personajes que aparecían en distintos libros, cruzándose sus historias como las de cualquiera de los que conforman la sociedad con sus vecinos, amigos y relaciones para, según sus propias palabras «hacerle la competencia al registro civil».
Papá Goriot, Eugenia Grandet, La muchacha de los ojos  de oro, La duquesa de Langeais o Las ilusiones perdidas conforman esta comedia humana, una idea que en nuestra época ha sido utilizada hasta la saciedad por cadenas de televisión que llevan a sus personajes de uno a otro programas buscando en este caso, no realizar un retrato de la sociedad, sino una rentabilidad económica a través de la venta de historias de personajes que adquieren un efímero protagonismo y desaparecen tras no generar la atención del público.

Imagen tomada de la cuenta de Twitter de Mario Alonso Puig

El escritor austriaco Stephen Zweig, otro de los grandes escritores europeos, injustamente olvidado en nuestros días, dedicó parte de su obra da la divulgación de personajes que contribuyeron a conformar la cultura europea o algunos avances de la civilización.
En Balzac, la novela de una vida, Zweig traza un retrato del escritor francés, desde su infancia hasta su fallecimiento, dedicando un amplio relato a describir cómo eran su días de trabajo, unos días convertidos en noches, el momento en que el escritor trabajaba, con una rutina, minuciosidad y estrés que contribuyó a crear tan ingente obra. Su inveterada afición al café, sus rutinas nocturnas, incluso su vestuario son descritos con minuciosidad e intención por Zweig en un relato extenso que se ha reducido por no hacer extensa la publicación.


Louis Boulanger. Balzac con su hábito de monje (1826)


Otro de los casos que nos encontramos al pensar en el estrés es la recepción de encargos y trabajos realizados a última hora y que hay que entregar en una fecha para el que no hay prácticamente tiempo y se nos antojan imposibles.
Si Rossini era rápido trabajando, no lo era menos Gaetano Donizetti. El autor de óperas como Norma, La sonnambula, Lucia di Lammermoor, L'Elisir d'Amore o I Puritani tenía fama de componer a gran velocidad. Nos podemos preguntar, ¿cuánto tiempo se puede tardar en componer una obra tan compleja y de tanta envergadura como una ópera? Pese a que es complicado generalizar, hay compositores que dedicaban varios meses a cada una de sus obras, otros alrededor del año y algunos como Wagner más aún. Una obra como El holandés errante de este último le llevó más de dos años desde que comenzó el primer esbozo hasta que se estrenó en Dresde en 1843.
Si nos acercamos a los detalles que giran alrededor de la composición de L'Elisir d'Amore, podemos imaginarnos el grado de estrés al que se sometió Donizetti cuando recibió el encargo de la ópera que debía estar terminada para estrenarse quince días más tarde, con el agravante de que debía ceñirse a los cantantes que ya estaban contratados para una ópera que le falló al empresario.
En la publicación que realizó el Teatro Maestranza de Sevilla para su montaje de L'Elisir d'Amore en el año 2003, Justo Romero detalla en su artículo El elixir de Isolda los detalles que supusieron la aceptación, composición y estreno una obra que se interpreta con bastante frecuencia en la actualidad.


De L'Elisir d'Amore podemos escuchar el aria Prendi, per me sei libero con que la protagonista Adina libera a Nemorino de su contrato para enrolarse con las tropas del sargento Belcore.
La soprano Inga Lisa Lehr interpreta este aria en una representación que se desarrolló en la temporada 2012/13 en el Theater Hof de Alemania con la Hofer Symphoniker y la dirección musical de Ivo Hentschel


Nuestra última incursión acerca de las situaciones que provocan o propician el estrés nos acerca a la situación en que embarcarse o aceptar un trabajo estresante supone la idea de liberación por parte de se haya inmerso en la situación.
Fiódor Dostoyevski utilizó a lo largo de su vida como escritor el hecho de publicar libros como forma de salir de unos apuros económicos con los que poder mantener su familia y la de su fallecido hermano, algo que habría sido posible gracias a las ventas de sus escritos si no hubiera venido acompañada por una desmedida afición a los juegos de azar, la ruleta en concreto, que le llevó a la ruina en varias ocasiones y que le condenó a ponerse en fuga por distintos países europeos huyendo de sus acreedores.


Así, se le ocurrió escribir un libro que, por una parte le sacara de sus asfixiantes deudas, mientras por otra, le sirviera para hacer desaparecer su afición por el juego de la ruleta como una suerte de exorcismo. Pero la afición por el juego le llevó más allá, realizando una última apuesta con el editor, según la cuál, si entregaba el libro en fecha recibiría los beneficios acordados, mientras que si no lo hacía, perdería los derechos de todas sus obras.
La edición ilustrada de El jugador utiliza como prólogo un texto de Michael Butor de su libro Sobre Literatura en el que detalla cómo fue la estresante creación de El jugador que compaginó con la de Crimen y castigo y las consecuencias que, para su vida sentimental, tuvo esta situación.


No desdeñemos una dosis de estrés en nuestras vidas, pero huyamos de las situaciones que nos puedan acarrear efectos perniciosos.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Eterno y humano Dostoyevski

Doscientos años del nacimiento de Fiódor Dostoyevski

Hay autores que tratan temas relacionados con la naturaleza humana y nos parecen importantes, otros describen una época y una cultura y se nos antojan necesarios, y existen otros que abren caminos, llegan a la esencia de cada uno de nosotros y se convierten en imprescindibles. En este grupo encontramos a los grandes genios de todos los tiempos: Homero, Dante, Shakespeare, Cervantes, Victor Hugo o Tolstoi y en el podemos incluir, con toda justicia a Dostoyevski.
Nacido el 11 de noviembre de 1821, se cumplen los doscientos años de su nacimiento, dos siglos que han dado valor a sus obras y su pensamiento, a la indagación en la profundización psicológica de los personajes, el valor de los humildes y desesperados y la creación de personajes con una gran fuerza y capacidad de que los lectores no los olviden, influyendo en una enorme cantidad de escritores y creadores de distintas disciplinas artísticas.
Cuando se cumplen doscientos años del nacimiento de Fiódor Dostoyevski, te invito a dar un paseo por su vida, obra y su influencia con textos del propio autor y sobre él y músicas compuestas a partir de sus obras. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Fiódor Mijáilovich Dostoyevski tiene un lugar entre los grandes escritores de todos los tiempos. Junto a Dante, Shakespeare, Cervantes o Victor Hugo es uno de los autores que más han influido en los escritores que han marcado la literatura del siglo XX gracias a su influencia entre el existencialismo y el impresionismo. García Márquez, Faulkner, Camus, Kafka, Hermann Hesse, Unamuno, Hemingway o Marcel Proust recibieron la influencia del escritor ruso y la trasladaron a sus obras.
Dostoyevski configuró una obra con escenas dramáticamente enfebrecidas cuyos personajes se desenvuelven en atmósferas delirantes y explosivas, con diálogos filosóficos que podríamos encuadrar en un estilo socrático, en una incesante búsqueda de lo absoluto que hay en Dios y en el Mal o el sufrimiento de los débiles e inocentes.
Sus personajes van desde los humildes y modestos cristianos a los nihilistas autodestructivos, pasando por los cínicos libertinos y los intelectuales rebeldes, todos ellos regidos más por ideas que por meros condicionantes sociales o biológicos.
Como rasgo característico, las obras de Dostoyevski se desarrollan en un corto espacio de tiempo, lo que le permite huir de recursos como hacer ver a los lectores la evolución que el paso del tiempo va marcando en los personajes para poder centrarse en valores de tipo espiritual que son, por sí mismos, atemporales. Así, el escritor ruso nos muestra el renacer y fortalecimiento de sus personajes a través del sufrimiento, la destrucción de los valores en que se fundamentan las familias o el rechazo a la cultura europea frente a la afirmación de la rusa. Sus novelas han sido descritas como polifónicas al tratar situaciones desde diversos ángulos y puntos de vista que, en determinados momentos son contrapuestos y contribuyen a desarrollar una tensión que se vuelve casi insoportable.

Moneda de 100 rublos representando la ópera El jugador de Prokófiev
No es la primera vez que nos acercamos a la obra de Mauricio Wiesenthal, uno de los escritores que continúan en la senda de la tradición humanista, incansable viajero e inclasificable en su producción que oscila entre la novela, los libros de memorias, la poesía, el libro de viajes, su pasión por el vino o el ensayo. Inagotable conferenciante con una prosa exaltada y poética, este gaditano nacido en Barcelona de familia con raíces internacionales, cosmopolita, entusiasta seguidor de Stephen Zweig y de la cultura europea nos acompaña con su obra Libro de Réquiems.
En su capítulo Una pluma perdida en San Petersburgo, subtitulado Cita con un condenado a muerte, Wiesenthal busca a Dostoyevski como si fuera uno de los personajes de cualquiera de sus novelas en el rol de quien desconoce la vida del escritor. 


A su regreso a San Petersburgo en 1859 volvió a publicar varias obras entre las que destacó Memorias de la casa muerta, en la que recoge sus recuerdos y pensamientos de los años de presidio, en el que el escritor narra en primer persona bajo el nombre ficticio del fallecido Alexánder Petróvich Goriánchikov.

El checo Leoš Janaček toma este libro de Dostoyevski para su última ópera Z mrtvého domu (De la casa de los muertos), una obra en tres actos que se estrenó en 1930 en Brno, siendo el propio compositor el autor del libreto.
Nos acercamos a esta obra con la obertura, interpretada por la Orquesta Sinfónica McGill de Montreal dirigida por Alexis Hauser en un concierto que se llevó a cabo en febrero de 2014 en el Pollack Hall of Schulich School of Music de la citada ciudad canadiense.


Hijo de un despótico médico militar, su madre falleció cuando contaba con dieciséis años, hundiendo a su padre en el alcoholismo y una violencia que acabarían con su vida dos años más tarde tras una sublevación de los campesinos de sus tierras que le hicieron beber hasta morir ahogado en alcohol. El suceso, ocurrido mientras el joven Fiódor se encontraba en la academia militar casi le llegó a arrebatar la razón, tanto por la pérdida como por el hecho de haber deseado en ocasiones la desaparición de su padre.
Tras finalizar sus estudios como ingeniero militar se instaló en San Petersburgo donde comenzó a realizar traducciones hasta que publicó su primera novela, Pobre gente, en 1845 que obtuvo un buen recibimiento.
Tras la publicación de Memorias de la casa muerta, la vida de Dostoyevski toma un nuevo y vertiginoso camino. Con su hermano Mijail fundó las revistas Tiempo y Época cuyos fracasos les acarrearon cuantiosas deudas; la boda con su amante tras el fallecimiento del esposo de ésta y la insana relación con el hijo que le acarreó innumerables problemas; la complicada relación con una nueva amante; el fallecimiento de su esposa y su hermano a cuyas familias de comprometió a mantener; la pasión enfermiza por el juego, un nuevo y definitivo matrimonio con quien fuera su secretaria, el fallecimiento de una de sus hijas y una vida que hubo que convertirse en una continua huida de sus acreedores, apurando siempre los plazos de sus nuevas novelas marcaron la vida del escritor que se vio agravada con episodios de epilepsia.


Continuamos con el texto de Mauricio Wiesenthal en que relata su vida tras la salida de la prisión, su relación con Mascha y su hijo, sus amoríos con Polina Súslova y la forma en que continuó enfocando y desarrollando sus relaciones personales y literarias.


También el compositor ruso Serguei Prokófiev se fijó en una obra de Dostoyevski para componer una ópera. En esta ocasión se trató de Игрок (El jugador), una obra en cuatro actos y de la que también es autor del libreto. La obra tuvo problemas para su estreno y difusión. Compuesta en enero de 1917, la Revolución rusa impidió que se llevara a los escenario, siendo en 1929 cuando se estrenó en el Théàtre de la Monnaie (Teatro de la Moneda) de Bruselas tras una amplia revisión. Hasta 1975 no se estrenó en el Metropolitan Opera House de Nueva York con una producción del Teatro Bolshói de Moscú, mientras que hubo que esperar al comienzo de este siglo para que se estrenara en el citado teatro ruso la versión original bajo la dirección de Gennadi Rozhdéstvvenski.
Mientras, para 1931, el propio Prokófiev había preparado una suite orquestal basada en la ópera compuesta por cuatro retratos de los principales protagonistas (Alexis, La abuela, El General y Paulina) y un Desenlace.
Nos acompaña el primero de los retratos, Alexei de la Opus. 49 de Prokófiev en la interpretación de la Lahti Shmphony Orchestra dirigida por Dima Slobodeniouk en una grabación para el disco The Gambler Suite de 2020 para Naxos of America.


En 1866 publicó Crimen y castigo, la historia del joven Raskólnikov, una obra con carácter psicológico, la primera de sus grandes novelas que lo llevó a la más alta consideración en su época. Le siguieron El jugador, El idiota, El eterno marido, Los demonios, El adolescente y la monumental Los hermanos Karamázov. Diario de un escritor recoge sus artículos periodísticos escritos en los últimos años de su vida, unidos por el nexo de la reivindicación de un nacionalismo ruso que giraba alrededor de la fe ortodoxa frente al decadentismo que observaba en Europa occidental, pese a la fascinación que manifestaba por su cultura.
A partir de una idea original titulada Los borrachos en que pensaba tratar el alcoholismo en el entorno familiar, Dostoyevski escribió Crimen y Castigo en la época en que se comenzaron a acumular las deudas, su hermano acababa de fallecer y se hizo cargo de su viuda e hijos. El tema del alcoholismo quedó relegado al tomar el protagonismo Raskólnikov, un joven veinteañero culto, inteligente y bien parecido a la par que dejado, negligente y andrajoso, alojado en un pequeño cuartucho que trama robar y matar a una anciana despreciable, mezquina y usurera en la idea de que el buen uso de lo robado justificaría el crimen. Al llevarlo a cabo surgen las dudas que se mueven entre una profunda arrogancia, un hastiado cansancio, un insostenible delirio y el temor a la investigación criminal. El errante deambular por las calles de San Petersburgo es un reflejo del extravío del personaje que se desenvuelve entre las pretendidas luces del plan y las sospechosas sombras del delito. 


Finalizamos el impagable homenaje que Mauricio Wiesenthal realiza de uno de los escritores más importantes del panorama literario ruso de finales del XIX y que tanta importancia ha tenido en los escritores y lectores desde entonces, gracias a su indudable talento y a la profundidad psicológica con que crea a sus personajes.
Con su prosa poética, Wiesenthal relata los problemas económicos del escritor, la llegada de una secretaria con la que se casará y le acompañará durante el resto de su vida, los hijos que le dio y sus escritos, abarcando un retrato -poliédrico, casi polifónico, somo su obra, con todas las caras y aristas de la persona que hay tras el escritor- de uno de los artistas más influyentes de la cultura mundial.


Su última gran obra maestra, Los hermanos Karamázov apareció publicada por entregas en El mensajero ruso entre enero de 1879 y noviembre de 1880, publicándose en dos volúmenes una vez finalizadas las entregas. Dostoyevski desarrolla sus temas más habituales de su pensamiento: la angustia moral del hombre contemporáneo, la relación con Dios o las paradojas que aporta la libertad, acompañados de sus profundos análisis psicológicos, el dibujo de lo cotidiano y los detalles, los diálogos vivos y un amargo tono irónico.


El argumento presenta a los hijos de Fiódor Pávlovich Karamázov, el soldado Dmitri, el escéptico y existencialista Iván y el ascético y espiritual Aliosha que se reúnen tras años de separación y educación en distintos ambientes, en un encuentro en familia que acaba entre la disolución y la tragedia.
El autor presenta la primera de las publicaciones en un prólogo en que se dirige a cada uno de sus lectores.


Finalizamos nuestro homenaje a Dostoyevski al cumplirse los dos siglos de su nacimiento con la Suite Op. 49, El jugador de Serguei Prokófiev con su punto y final, el Movimiento V, Dénouement (Desenlace) en la misma interpretación de la Lahti Shmphony Orchestra dirigida por Dima Slobodeniouk incluida en el disco The Gambler Suite de 2020 para Naxos of America.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

¿Nos tomamos un sándwich?

Una muestra de la integración entre todos los pueblos y culturas, la influencia que existe entre unos en otros y que podríamos denominar también globalización la podemos encontrar desde hace milenios en la alimentación y la gastronomía.
En la prehistoria de los países de la cuenca mediterránea se comenzaron a alimentar y cultivar cereales como el trigo y la cebada, además de algunos alimentos como las legumbres, frutas, aceitunas, dátiles, higos o almendras. En la misma época, en la zona asiática eran el arroz, las judías y otros productos como plátanos, coco, mijo o caña de azúcar los primeros cultivos que sirvieron como base a la alimentación de su población, mientras en el continente americano lo fueron el fríjol, el maíz, el tomate o la patata, que fueron acompañados por la yuca, la mandioca o las frutas tropicales.
Con los movimientos de población, en muchas ocasiones, ya lo sabemos, por luchas y dominios, en otras a través de intercambios comerciales, en las últimas décadas por movimientos derivados del turismo y la cultura, unidos a la influencia de los medios de comunicación, nuestro planeta ha llegado a conformar una forma de vida que, en muchas ocasiones presenta una clara influencia entre unos y otros.
Si centramos la mirada en la alimentación y la gastronomía, podemos encontrar una gran cantidad de alimentos y, sobre todo, platos de comida que proceden de multitud de culturas y vamos incluyendo en nuestra alimentación y cultura gastronómica. Algunas incluso poseen en su denominación el gentilicio de procedencia como la pizza italiana, las tortillas francesa y española, las hamburguesas, la salsa holandesa, el arroz a la cubana o a la milanesa, la ensaladilla rusa, el jamón de York o cualquier tipo de queso. Para indagar sobre este origen se puede seguir el enlace Gentilicios en la comida: Alimentos con nacionalidad del blog hermano No hay vuelta atrás de @Raudeenlared.
Aprovechando que cada día 3 de noviembre se celebra el Día Mundial del Sándwich te invito a tomarnos uno -o varios- acompañados de libros y músicas. Si te gusta(n)... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Aunque existen evidencias más que suficientes para conocer que la idea se conocía desde mucho tiempo antes, con esos sesgos a la simplificación que tenemos los seres humanos, el definitivo reconocimiento del invento del sándwich se remonta a John Mongatu un aristócrata inglés nacido el 3 de noviembre de 1718 quien heredó a los diez años el título de Marqués de Sandwich de su abuelo ya que su padre, Edward Richard Montagu, Vizconde Hinchinbroke había fallecido cuando contaba con sólo cuatro años. Así llegó a convertirse en el IV Marqués de Sandwich, un título que le abriría las puertas de la Cámara de los Lores y le llevaría a desempeñar importantes cargos en el gobierno del Reino Unido como Primer Lord del Almirantazgo, Primer Secretario de Estado, Postmaster General (Director General del Servicios de Correos), cargos que llegó a ocupar en varias ocasiones, entre ellas durante las negociaciones para la firma del Tratado de Paz de Aquisgran o la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Pese a ocupar tantos cargos, tras su fallecimiento algunos detractores suyos llegaron a proponer, con cierta inquina, que en su tumba apareciera el siguiente epitafio: «Nunca alguien que ostentó tantos cargos tuvo tan pocos logros».
Lo que ha llevado a John Montagu a tener un lugar en la historia es haber dado el su título al sándwich, movido por su desmedida afición a los juegos de naipes. 
Fue durante las negociaciones que se establecieron para firmar el Tratado de Paz de Aquisgrán y que llegaron a durar dos años, cuando fue enviado en 1746 como delegado en representación de la emperatriz María Teresa. Los ratos de ocio los dedicaba a jugar interminables partidas de cartas que no le dejaban tiempo para sus comidas. 
Su cocinero, preocupado por sus ausencias, encontró una solución para que se alimentara sin ensuciarse las manos cuando jugaba, preparándole un filete de buey entre las dos mitades de un panecillo. La comida y la situación en que se sirvió llamó la atención y los aristócratas comenzaron a pedir «lo de Sandwich», hasta volverse en un recurso habitual, teniéndose constancia escrita por primera vez en 1760 del término culinario.
Así se popularizó un tipo de alimento que en la actualidad tiene tantas variedades como personas lo toman, frente a otros que llevaban mucho más tiempo consumiéndose.


El nombre de Allan Stewart Konigsberg quizás no nos diga mucho, pero citarlo con el nombre con el que es conocido en el mundo del cine nos sitúa ante el autor y el personaje: Woody Allen. Director, guionista e intérprete de sus películas, Allen ha dirigido más de cincuenta películas con un estilo muy personal que atrae a unos y aleja a otros. Manhattan, Annie Hall, Hanna y sus hermanas, La rosa púrpura de El Cairo o Macht Point forman parte de una filmografía en la que el autor muestra como nadie la soledad del hombre urbano contemporáneo mezclada con el amor, la religión, el sexo y la ciudad que le sirve de musa, Nueva York.
Autor también de algunas obras literarias, nos tomamos un sándwich con él con la compañía de su libro Cómo acabar de una vez por todas con la cultura. T.
En su capítulo Para acabar con las biografías, Allen nos ofrece una demoledora y delirante pseudobiografía pseudoartística del inventor del sándwich.

El invento del sándwich vino a agilizar la preparación de platos más complejos y aprovechar el tiempo y los lugares de los que disponemos para nuestras comidas. Como algunas obras de ópera o teatro, las comidas también tienen su espacio: la cocina es el lugar, entre bastidores donde todo se prepara, mientras el comedor es el escenario en que se lleva a cabo la puesta en escena con el esmero con que se prepara el ambiente, su decorado, sus protocolos, sus partes (entremeses, plato primero, segundo, postres) y tiempos.
Asistimos a una escena donde nos encontramos todos estos elementos dentro de una ópera. Nos acercamos a una de las puestas en escena más representativas de una comida: un banquete de bodas. 
El Acto II de L'elisir d'amore de Gaetano Donizetti comienza con el banquete de boda (aún sin haberse celebrado ésta) entre Adina y Belcore en la que la campesina espera la presencia de Nemorino para infundirle celos. La celebración, entre libaciones y cantos deriva a una invitación del embaucador Dulcamara que invita a la protagonista a cantar una barcarola a dos voces que acaba de componer ideada como un número de marionetas donde el anciano senador Tridente (Tres Dientes) busca los favores de una bella campesina que se resiste a sus insinuaciones. 
El enlace está interpretado por Ildebrando d'Arcangelo como Dulcamara y Anna Netrebko en el rol Adina en una representación que ya podríamos calificar como histórica que se llevó a cabo en la Staattsoper de Viena en 2005 con la dirección de Otto Schenk.

 

Cada año se celebra el Día Mundial del Sándwich coincidiendo con el nacimiento de John Montagu el día 3 de noviembre.
Según la Real Academia Española en su Diccionario de la Lengua Española se define al sándwich como «emparedado hecho con dos rebanadas de pan de molde entre las que se coloca jamón, queso, embutido, vegetales u otros alimentos», admitiendo otras grafías como sánguche o sanduche en algunos países hispanoamericanos.
Aunque es complejo dar por hecho el momento en que se descubre o se comienza a utilizar un tipo de preparación alimenticia, existen indicios de antecedentes en las culturas mesopotámica o egipcia. Se tiene conocimiento de antecedentes al sándwich en el korej sandwich Hillel, un preparado que se debe al rabino del mismo nombre consistente en carne del cordero pascual y charoset, un relleno a base de manzanas, nueces y vino que se complementaba con hierbas amargas y envuelto en un pan ázimo llamado matzoh que data de pocos años antes de nuestra era, en tiempos del rey Herodes.
Más antiguo aún es el Rou Jia Mo, una comida callejera china, cuya traducción es algo similar a «carne en pan» y que se remonta a varios siglos A. C.
Similares en su concepto gastronómico son el kebab turco, las arepas de Venezuela o Colombia, la torta mexicana, el choripán argentino, el pan de pita o nuestro castizo bocadillo


Desde su primera incursión en el mundo editorial con No te bebas el agua (1966) Woody Allen ha publicado más de una veintena de libros, muchos de los cuales se basan en el guion de algunas de sus películas como Manhattan, Hanna y sus hermanas, Annie Hall, la original Zelig, Maridos y mujeres, Sueños de un seductor o Interiores, entre otras. 
Pura anarquía cruza una serie de historias que se desenvuelven entre la Viena de finales del XIX, pasando por el calvario que supone realizar reformas en la casa o enjuiciar a algunos personajes de Disney, todo ello con la agudeza y la irónica mirada de Allen.
A propósito de nada es su última publicación, una autobiografía que muestra un repaso a su vida profesional en cine, teatro, televisión, clubs de música y la personal y que se adentra en la separación de la actriz Mia Farrow y el escándalo que la acompañó.
Publicado inicialmente en 1971 con el título de Gettin even y en español en la década siguiente, Cómo acabar de una vez por todas con la cultura es una recopilación de relatos que se publicaron en su mayoría en The New Yorker y a los que se añadieron varios expresamente. Con su estilo característico, Allen expone y revisa de forma irónica algunos elementos de la cultura contemporánea con situaciones que traslada al absurdo y lleva a los lectores a replantearse la percepción que tenemos de esos componentes, con temas recurrentes en su obra como el psicoanálisis o el hecho de ser judío.
Continuando con el capítulo Para acabar con las biografías, el escritor neoyorkino se centra en detallar la biografía y los inicios de la creación del Marqués de Sandwich.


Dejamos por unos momentos el sándwich para centrarnos en la carta de un restaurante de hace aproximadamente un siglo.
Nacido en Sestao, Miguel Arregui Trecet compuso en 1927 El menú. Pianista del Café Iruña de Bilbao quien, buscando partituras para la Coral del Ensanche encontró una composición a la que le puso una letra que se basa, simple y llanamente el menú que había ese día en el citado café al que le fue añadiendo más platos con la ayuda de Jesús Unzúe, sobrino del fundador del establecimiento.
Tras estrenarlo ese mismo año en el quiosco del Arenal, su popularidad llegó cuando el grupo donostiarra Los Xey lo difundieron en la década de los cuarenta del pasado siglo. 
El estilo entre recitativo y jocoso se presta a la interpretación tanto para cuarteto de voces como agrupaciones corales. Nos acompaña el Coro de Voces Graves de Madrid en una interpretación que se realizó a modo de intromisión dentro del Concierto Voces para la Paz de Músicos Solidarios para el proyecto Pozos en Níger celebrado en junio de 2011 en el Auditorio Nacional de Música bajo la dirección de Juan Pablo de Juan.


El sándwich es uno de los alimentos más socorridos cuando se trata de tomar alguna comida rápida, tanto sea en caliente o como en frío, es fácil y rápido de preparar, se desenvuelve desde las elaboraciones más simples y las más complejas en su preparación y admite tantas variedades como gustos personales. 
Aunque en ocasiones se asocia al fast food o comida rápida y hay algunas franquicias de estos tipos de restaurantes que cada año celebran esta onomástica apoyando a personas con menos recursos.
Entre sus virtudes podemos recalcar que se puede llevar a cualquier sitio, es un alimento que puede llegar a ser realmente saludable y con su consumo podemos llevar a nuestro organismo los nutrientes necesarios, ya que aglutina alimentos variados en pequeñas proporciones que ayudan a equilibrar nuestra dieta. El uso de pan integral y alimentos naturales combinando los vegetales con algún tipo de carne aportan proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y sales minerales a nuestro organismo.


En los dieciocho capítulos de Cómo acabar de una vez por todas con la cultura, Woody Allen no deja títere con cabeza: Todos los relatos se denominan Como acabar con... y tratan de temas que se hallan dentro del universo del escritor como la crítica freudiana, la mafia, las memorias de guerra, la filosofía, las biografías, Ingmar Bergman, la tradición judaica, el ajedrez, los regímenes de bajas calorías, los libros de recuerdos, las películas de terror, los espectáculos de mimo, el psicoanálisis, las revoluciones en Latinoamérica, la historia de los grandes descubrimientos o las novelas policiacas
El texto que nos acompaña y que nos sirve como homenaje al sándwich finaliza con la inequívoca emoción de los grandes descubrimientos de la humanidad, equiparable a aquellos que nombraba en el inicio del capítulo, con una narración que se mueve entre la tradición biográfica, la sutil ironía y su particular sentido del humor.


De la misma forma que el sándwich tuvo un origen anterior al que actualmente le reconocemos, nuestra segunda incursión musical también tiene un precedente en el que se inspiró Miguel Arregui para su creación gastronómico-musical. 
Compositor y director de coro alemán, Carl Friedrich Zöllner vivió los primeros sesenta años del siglo XIX, estrenando en 1841 su pieza coral Der Speisezettel (El menú), a la que subtituló Ein Scherz für Männerstimmen (Una broma para voces masculinas). 
En este material, compuesto casi ochenta años antes, se inspiró Arregui para su obra en la que, lógicamente modificó los platos del gusto alemán por los del Café Iruña.
Nos despedimos de esta publicación que gira alrededor del sándwich con Der Speisezettel que, de la misma manera que El menú anterior, no cita en su carta a ninguna variedad de nuestro protagonista. Un descuido imperdonable.
La interpretación corre a cargo de Ensemble Amarcord en una grabación de 2003 con la presencia del bajo Gunther Emmerlich como cliente.

¡Buen apetito!

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Bibliografía y webgrafía consultadas: