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Lotte Reiniger, pionera del cine de animación

Entre otros significados, animar consiste en dar vida o ánima a una obra de arte, o comunicar a un ente, idea o ser inanimado vigor, intensidad y movimiento. 
En este sentido aparecieron como un género del cine, que apenas tenía unos años de vida, la animación o los dibujos animados (cartoons), esa suerte de film que, en lugar de grabar el movimiento de las personas, aprovechaba el conocimiento del mismo que los fotogramas proporcionaban para crear la ilusión del movimiento y dar ánima a seres inertes o animales, utilizando el recurso de la personificación de los mismos, como en las antiguas fábulas.
El mundo de la animación en el cine es amplio y variado, con el uso de muchos estilos y técnicas en las que se han utilizado, sobre todo, dibujos hechos a mano en los inicios y que fueron avanzando conforme la tecnología iba desarrollándose. 
Desde que Walt Disney comenzara a crear los personajes que inundaron las salas de cine y, más adelante las televisiones de los hogares de más de medio planeta, la animación ha avanzado a ritmos exponenciales de la mano de proliferación de la demanda y de los avances técnicos y digitales.
Pero en este, como en muchos otros terrenos, con frecuencia quedan en el olvido los primeros pasos que se dieron para llegar al punto en el que nos encontramos.
En mi búsqueda de música clásica o de ópera me encontré hace tiempo una versión de animación sobre Papageno, el entrañable pajarero de La flauta mágica de Mozart, realizada en blanco y negro en la década de 1930. Buscando e indagando sobre de dónde procedía fue aumentando mi curiosidad hasta encontrar detrás a una autora fascinante sobre la que trata esta publicación. 
Te propongo acercarte a una de las pioneras del cine de animación, la alemana Lotte Reiniger, su vida y algunas de sus obras para conocer a una creadora tan fascinante como desconocida. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
  
Lotte Reiniger con uno de los escenarios que utilizaba para sus representaciones en directo
En primer lugar es importante destacar que apenas hay referencias en los libros que tratan de la historia del cine de forma general a esta autora; si acaso unas pocas líneas. En Historia ilustrada del cine de René Jeanne y Charles Ford tan sólo encontramos un párrafo que haga referencia a ella y aún así, de forma compartida:

Es preciso destacar la importancia que merecen dos obras que no deben nada a nadie, y muy diferentes entre sí: Die Abenteuer des Prinz Achmed (Las aventuras del príncipe Achmed) y Berlín sinfonía de una gran ciudad. En el primero de estos filmes, Lotte Reiniger pensó por primera vez en establecer una colaboración entre el cine y las viejas sombras chinescas, que por todo el mundo ha sido la distracción de innumerables generaciones. El resultado fue un filme fantástico, encantador, que obtuvo un éxito universal.

Un solo párrafo -del que he eliminado el comentario sobre la otra película- en una obra que recoge la historia del cine en más de 1.100 páginas tratan de la obra de una de las pioneras del cine de animación.

Lotte Reiniger en el Atelier Abbey Arts Centre de Londres. https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=66894382
Charlotte (Lotte) Reiniger nació en Berlín en 1899 en una familia de clase media sintiéndose desde muy pequeña una apasionada de las artes: le gustaba oír música, pintaba y le atraían recitar y la interpretación teatral hasta el punto que en su casa montaba pequeñas representaciones sobre autores como ShakespeareAdemás, tenía una habilidad especial recortando papel con las tijeras que eran la admiración de sus familiares y amigos y que nunca pensó que le serviría para nada más que entretenerlos: Era capaz de crear figuras de personajes de una gran viveza y realismo con los que montaba sus representaciones teatrales en el espacio reducido de su casa.
Desde joven había quedado fascinada con las películas de Georges Méliès y con diecisiete años asistió a un conferencia del cineasta Paul Wegener que le produjo una gran impresión y le hizo entrar en la escuela de teatro en la que él impartía clases, mientras seguía con su afición a recortar figuras que articulaba con alambres para darle movimiento entre clase y clase. La vitalidad y perfección de sus figuras llamó la atención de Wegener que le propuso trabajar con él realizando los títulos de crédito de algunas películas.


En su artículo de Internet Lotte Reiniger, William Moritz, profesor de Historia del Cine y la Animación en el California Institute of the Arts publica una semblanza sobre la animadora alemana, de la que extraigo algunos párrafos relevantes sobre ella.


Poco a poco, Lotte Reiniger fue trabajando en obras como las mencionadas, siendo Las aventuras del príncipe Achmed el primer largometraje de animación de la historia del cine que aún queda completo. Del primero, El apóstol, del italo-argentino Quirino Cristiani -una crítica al presidente de Argentina Hipólito Yrigoyen-, realizado enteramente por él en 1917 no quedan copias.
Aunque sólo eran sombras fotografiadas a contraluz por una cámara, las historias que Reiniger creaba con ellas con una minuciosidad y gusto por el detalle cobraban vida y emocionaban a los espectadores como nadie antes había hecho con ese género.
Además de los largometrajes, Lotte trabajó en decenas de cortometrajes dirigidos tanto al público adulto como al infantil, además de algunas películas publicitarias.
En una entrevista con Walter Schobert para el Deutsches Film Museum de Frankfurt realizada en 1969 afirmó: «Me encanta realizar películas para niños. Son un público mu crítico y muy agradecido». 
Para ese público infantil y juvenil adaptó cuentos clásicos, utilizó historias originales suyas, se inspiró en motivos de ópera sacados de Carmen, La flauta mágica, Las bodas de Fígaro o Cossí fan tutte, obras en las que mostró su pasión a la vez que sugería en los personajes femeninos la fortaleza y determinación que ella misma atesoraba.

Lotte Reiniger trabajando con la cámara multi-plano con su esposo Carl Koch (parte superior), Walter Turck y Alexander Kardan

Nos acompaña el primer film que realizó Lotte Reiniger, Das Ornament des verlebten Herzens (El ornamento del corazón enamorado) en 1919 cuando contaba veinte años y en el que podemos apreciar el valor de la experimentación para abrir caminos nuevos a partir de técnicas innovadoras y el uso novedoso de un arte tan tradicional como las sombras chinescas que fueron traídas del lejano oriente por los jesuitas.
El argumento es simple: Un príncipe está enamorado de una hermosa princesa, pero ella no muestra interés. Cuando encuentra un adorno en forma de corazón, piensa que la conquistará, pero las cosas no salen como pensaban ya que este adorno parece que tiene voluntad propia. Aunque la película tiene más de cien años, se puede apreciar el encanto de la animación, así como la experimentación con los movimientos de las figuras, siendo una de las películas de animación más antiguas que existen. Aunque no es la versión original, que desapareció, se trata de una copia restaurada por la propia autora para adaptarla a los nuevos tiempos, creo que alrededor de 1970, con el fondo coloreado y con música de Héloise Palmer que, evidentemente no estaba en la versión original sin sonido.


Tras colaborar con Wegener en los títulos de crédito de varias películas, este consiguió que Lotte entrara en el Institut für Kulturforschung (Instituto de Innovaciones Culturales), uno de los pocos lugares donde podía experimentar con la animación. Allí comenzó a trabajar con una nueva técnica que se denominó «animación por recortes» con la que creó esa primera película con esas sombras chinescas. 
Durante ese tiempo relataba que su mejor experiencia fue conocer a Carl Kock con quien se casó en 1921 y junto a quien trabajó hasta que él falleció. Su esposo realizó la fotografía en sus trabajos, además de ayudarle a superar los prejuicios que tenía por el hecho de ser mujer.
Reiniger se relacionó con los ambientes culturales de Berlín llegando a crear el decorado de algunas obras en el Teatro Volksbünhe y entablar amistad con la élite cultural, entre ellos el dramaturgo Bertold Brecht.

Preparando los distintos fondos para la cámara multi-plano.

En su caminar como pionera hubo de dar respuesta a diversas cuestiones técnicas que le sirvieran para desarrollar su trabajo, entre las que se encuentran la creación de la cámara multi-plano. Esta cámara consiste en una estructura que tiene colocados varios vidrios superpuestos sobre los que se colocan diferentes recortes que daban profundidad a los distintos planos de la historia que se podían manejar independientemente. Lotte Reiniger trabajaba en Berlín con el equipo de cinco personas que citaba William Moritz en el texto inicial, siendo sus colaboradores Rutmann y Richter los primeros que utilizaron esta cámara experimentando con ella hasta conseguir los resultados deseados. Así fue consiguiendo que la parte técnica estuviera al servicio de su fecunda creatividad y las sombras chinescas avanzaran hasta cobrar vida más allá de la que tenían originalmente en Asia. Esa creatividad e imaginación llevó a sus películas a alcanzar una magia que llega a los espectadores y radica en el hecho de ser artesanal, con su elaboración a mano, sin la tecnología avanzada de creadores posteriores como Disney.

El texto que nos acompaña pertenece a un artículo que la revista Sight and Sound le propuso escribir contando su trabajo y que salió publicado en 1936. En Scissors make films: Lotte Reiniger on creating her magical animations (Las tijeras hacen películas: Lotte Reiniger sobre la creación de sus animaciones mágicas), la revista volvía a publicar el artículo que la creadora alemana escribió para el número de Primavera de 1936 correspondiente al Volumen 5, nº 17 de la citada publicación. En él, Reiniger plantea y responde las dos preguntas que solían plantearle en aquel tiempo y que quizás hoy no necesitaríamos enunciar: Cómo se le ocurrió la idea y cómo logra que las figuras se muevan y no se vean sus manos. Un documento histórico.


Interrumpimos este artículo para dar paso a la publicidad, eso sí, sin sonido. 


Este anuncio comercial de Aspirina (Cafiaspirin) fue realizado en los primeros años de la década de 1930.

El ascenso de Hitler al poder cambió la carrera de Lotte y su esposo Carl Koch, pues aunque no eran judíos, tenían amigos que lo eran, eran partidarios de las políticas de izquierda y amigos de personalidades tan pronunciadas con esa línea como el citado Bertold Brecht. Intentaron abandonar Alemana muy temprano, en 1933 apenas los nazis llegaron al poder, aunque no pudieron conseguir visados para poder instalarse en Francia, Inglaterra u otros países, por lo que debían volver al país una vez que le caducaban sus visas para turistas y continuaban trabajando en sus películas al regresar.
En 1936 decidieron abandonar el país para siempre. Lotte encontró apoyo para seguir trabajando sus películas en Inglaterra, mientras Carl trabajó con el cineasta Jean Renoir, aunque debieron regresar cada pocos meses para volver con unos nuevos visados. En ocasiones, el matrimonio sólo se veía hasta cruzar el Canal de la Mancha
En plena guerra, Renoir consiguió que fueran a Italia donde hicieron tres películas de animación hasta que fueron evacuados a Alemania con la llegada de los ejércitos aliados a la península. Durante los bombardeos de Berlín siguieron trabajando, mientras Lotte cuidaba a su anciana madre. Al finalizar la guerra terminaron la película en los Estudios DEFA recién fundados en Alemania del Este. Por fin, en 1949 consiguieron instalarse en Inglaterra donde siguieron su trabajando durante años.

Imagen del cortometraje Papageno

El segundo de los enlaces que nos acompaña corresponde al cortometraje Papageno, el que me acercó a la autora. Se trata de una película de 1935 en la que muestra de forma deliciosa al personaje de La flauta mágica y algunas de las melodías más conocidas que interpreta en la ópera. De este trabajo, el cineasta Jean Renoir llegó a decir que el Papageno de Lotte Reiniger es el mejor equivalente visual de la música de Mozart.
Aunque existen versiones coloreadas de su etapa en Inglaterra, he apostado por una versión en color con la música original, aunque los títulos de crédito pertenecen a una de las versiones que se adaptaron para el público inglés.


Ya instalado en Inglaterra, el matrimonio realizó algunos trabajos para la Oficina General de Correos y después crearon Primrose Productions con la que rodaron cortometrajes basados en cuentos populares entre los que destacan Calif, la cigüeña, Pulgarcita, El saltamontes y la hormiga o El sastrecillo valiente con el que obtuvieron el Premio al mejor cortometraje en la Bienal de Venecia de 1955. Llevó a cabo funciones de marionetas de sombras en directo y publicó un libro, Silhouettes, con sus ideas y técnicas.
En ese periodo también realizó el documental The Art of Lotte Reiniger donde explica su forma de trabajar la animación y que aparece enlazado como extra en esta publicación.
Cuando Carl Koch falleció en 1962, Lotte continuó trabajando y realizó una veintena de películas para la BBC. Diez años después recibió en Alemania la Cinta de Oro; en 1976 viajó a Canadá donde realizó Aucassin et Nicolette para la National Film Board y en 1979, con ochenta años, hizo su última película en color, The Rose and the Ring. En 1980 recibió en Londres la Cruz Federal del Mérito y después regresó a Alemania. Falleció en Detenhausen el 19 de junio de 1981.

Para finalizar esta publicación me centro en su obra más conocida, la que abrió el mundo de la animación a los largometrajes, Las aventuras del príncipe Achmed, una obra que realizó con su equipo de producción de cinco miembros y que le llevó nada menos que tres años de duro trabajo, desde 1923 a 1926, adelantándose a Walt Disney y el imperio que este crearía más adelante.
Utilizando la cámara multi-plano, que la citada factoría americana llegaría a replicar unos años después, para fotografiar las siluetas de los personajes que uniría con las «tachuelas mariposa» que no se verían al ser fotografiadas a contraluz y usando arena y jabón para crear efectos especiales, finalizaron un rodaje en el que se emplearon más de 100.000 imágenes fotografiadas.

Escena de Las aventuras del príncipe Achmed
Si la creación de la película supuso un trabajo descomunal, más esfuerzo costó estrenar lo que sería el primer largometraje de animación europeo creado por una mujer con una técnica prácticamente desconocida. 
Las visitas que Reiniger realizó por distintos periódicos por conseguir que los críticos vieran su película no sirvieron de nada. Fue su esposo Carl quien logró que se estrenara y distribuyera alquilando un pequeño cine en las afueras de Berlín y anunciando a todos los críticos la única oportunidad de ver en exclusiva el primer largometraje del famoso Reiniger. Al evento asistieron la mayor parte de los críticos berlineses. Unos se marcharon al comienzo, mientras otros siguieron en sus asientos esperando a ver qué ocurría. Las siluetas negras con luces blancas y de colores como fondo llamaron la atención, hasta que hacia la mitad de la película el proyector se atascó y el celuloide comenzó a arder. Las llamas que se veían en la sala coincidieron con una escena dramática en la que había un fuego, por lo que hubo unos momentos de confusión. El maquinista apagó el fuego con arena, colocó de nuevo la película con tal habilidad que los críticos pensaron que era una decisión del autor para dar un énfasis dramático. Al finalizar salieron impresionados y, en general, escribieron buenas reseñas de la obra. Cuando se enteraron de los detalles del incidente la reputación de Lotte ya había crecido. Quizás sin este incidente la película no habría triunfado tan pronto, pero sin duda lo habría hecho dado el valor de la obra.

Volvemos de nuevo a la publicación del profesor de Historia del Cine y la Animación William Moritz para acercarnos a Las aventuras del príncipe Achmed.


Lotte Reiniger abrió un camino en el que apenas ha habido seguidores con el paso de los años. En las décadas de los 70 y 80 del pasado siglo se crearon películas con esta técnica, aunque poniendo más énfasis en el trabajo pictórico de las siluetas o en las animaciones digitales, pero, en el fondo, siguiendo el mismo concepto que creara la cineasta alemana.
El equipo formado por Lotte, Carl Kock, Walter Ruttmann y Berthold Bartosch logró crear una obra maestra de donde apenas había nada en lo que basarse. Pensar en la evolución que hay entre el El ornamento del corazón enamorado y este largometraje es comprobar cómo cuando hay inteligencia, creatividad, trabajo en equipo y esfuerzo se consiguen grandes resultados.
La historia de Die Abenteuer des Prinzen Achmet se basa en elementos e historias de Las mil y una noche con referencias a Aladino, La historia del príncipe Achmed y el hada Peri-Banu o El caballo de ébano. La obra tiene unos hallazgos que aún son sorprendentes en nuestros días como la mancha que se va transformando en monstruos o animales o la forma en que el mago realiza la aparición del palacio.
El vídeo procede de la restauración citada por Moritz y los títulos con que se va narrando la historia están en inglés. Aunque relativamente fáciles para seguir la historia, si lo deseas puedes ir a YouTube y en Ajustes cambiar los subtítulos al idioma español.
Es el momento de pensar si te interesa ver la película, buscar el momento adecuado y ver una obra maestra que se estaba realizado hace ahora justo un siglo y que tiene la frescura, el ritmo dramático y la tensión argumental para verla hoy en día. 
Al final de esta publicación puedes acceder al documental The Art of Lotte Reiniger donde también podrás ajustar los subtítulos para seguirlos en español. 

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EXTRA: Enlace al documental The Art of Lotte Reiniger producido por Louis Hagen y dirigido por John Isaacs en 1970 en el que la propia autora explica su forma de trabajar utilizando como ejemplo central la película Papageno, además de sus últimas producciones.


Bibliografía y webgrafía consultadas:

Soy Truman Capote. Soy un genio

Hay creadores que se convierten en protagonistas al mismo nivel que sus obras. Si la mayoría de autores desarrollan todos sus esfuerzos en mostrarnos a través de sus obras sus pensamientos, su visión de la sociedad y del mundo, dejando su vida en un discreto lugar, otros no tienen reparos en dejar que su propia vida sea también expuesta al público.
Es el caso de Truman Capote, simultáneamente un escritor y un personaje asiduo a lo que se denominaba «ecos de sociedad» hasta que cayó en una espiral de autodestrucción al desvelar en uno de sus libros detalles íntimos de los miembros de esa sociedad en la que se desenvolvía.
Truman Capote, del que se cumplen cien años de su nacimiento ocurrido el 30 de septiembre de 1924, está considerado uno de los mejores y más controvertidos narradores norteamericanos del siglo XX. 
En esta publicación te propongo recordar su figura y tres de sus obras más conocidas al cumplirse en 2024 el centenario de su nacimiento, acompañada de música que, de una u otra forma, tiene relación con su obra. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Licenciado en Derecho, Arch Persons estaba convencido de que tendría una vida rica y desahogada, igual que su joven esposa Lillie Mae Faulk, de diecisiete años, Miss Alabama, una huérfana que vivía en casa de unos parientes lejanos. En plena luna de miel, el novio le dijo a la joven que se había quedado sin fondos y que se volviera a Monroeville con sus parientes, mientras él se rehacía y pudieran comenzar la lujosa vida que se merecían.
Convencida de que su futuro dependería de ella, comenzó a estudiar en una escuela de negocios, hasta que un día un mareo le hizo comprender que estaba embarazada y que su vida cambiaba definitivamente. Volvió con su esposo hasta que a finales de septiembre nació en un hotel de Nueva Orleans el pequeño Truman Streckfus Persons.
Su infancia estuvo marcada por la soledad y el abandono, ya que sus padres vivían en habitaciones de hotel y por las noches se iban echando la llave de la habitación, advirtiendo a los empleados que no se dejaran embaucar por los calculados gritos del niño. Ya mayor contaba: «Era una pesadilla constante. Tenía miedo de que nunca regresaron. Recuerdo aquellos años como un estado continuo de tensión y miedo».
Con siete años de edad, sus padres se divorciaron, él se despreocupó totalmente del niño, y ella se mostraba excesivamente cariñosa con el pequeño, aunque seguía dejándolo solo o encerrado en su habitación cuando se iba con sus amantes. También recordó Truman aquellos momentos: «Mi madre se acostaba con un hombre de San Luis. Yo sólo tenía dos años, pero recuerdo hasta el color moreno de su pelo. Estábamos en casa de él y yo dormía en el sofá. Me desperté cuando estaban discutiendo. Él sacó una corbata y comenzó a estrangularla. Se paró porque comencé a gritar histérico».
En una ocasión en que estaban en casa de sus parientes en Monroeville, los jadeos amorosos de su madre y el amante de turno despertaron a sus abuelos que acabaron echando a su madre de la casa. El pequeño Truman quedó en el pueblo con sus ancianos parientes y la  compañía de una niña, Harper Lee, la autora de Matar a un ruiseñor, de cuya intermitente amistad a lo largo de los años tratamos en Harper y Truman, dos niños que jugaban juntos.
De vez en cuando regresaba su madre, estaba varios días y, cuando el niño pensaba que se lo llevaría con ella, volvía a irse, dejándolo llorando en medio de la carretera viendo cómo su coche se alejaba. 
Esta desgraciada infancia marcó de forma determinante la vida de Truman que manifestaría muchos años después: «Ahora mismo puedo recordar aquella habitaciones de San Luis y Nueva Orleans. Desde entonces tengo sentimientos de claustrofobia y abandono. Mi madre me encerró con llaves y jamás he logrado salir». 

En el fondo, todos los personajes de Truman Capote son niños o adultos que aún no han terminado de despegarse de la infancia. Tras su primer gran éxito, Otras voces, otros ámbitos, vinieron otros como Un árbol de noche y otros cuentos, El arpa de hierba o Se oyen las musas. Pero de todos estos primeros, el libro que quizás le reportó más éxito por haber sido llevado a la gran pantalla fue Breakfast at Tiffany's (Desayuno en Tiffany's o Desayuno con diamantes, 1958).

El joven Truman Capote, fotografía de Carl van Vechten (1948)
Es una obra que surgió tras un tiempo de experimentación en la que Capote narra una historia liviana en apariencia, ágil y fresca en su estilo, con un escenario relajado, divertido y con toques de ironía en el que casi no se aprecia que la historia ocurre en el Nueva York de la Segunda Guerra Mundial. El narrador es uno de los vecinos del edificio donde vive Holly Gollightly que va recordando la historia de la joven de apenas 18 años, descarada, alocada y sincera, una muchacha sin mala intención que casi no sabe qué día es, que no tiene trabajo y que tan sólo obtiene las propinas que le dan algunos hombres con los que se relaciona para ir al tocador.
El primer texto que nos acompaña asistimos a una conversación leve, cambiante en el tema que nos va mostrando la filosofía de vida de Holly.


En Nueva York Lillie Mae se reencontró con un coronel retirado del ejército español en Cuba a quien había conocido en Nueva Orleans. José García Capote había hecho una pequeña fortuna en Walt Street y pudo ofrecer a la joven de veinticuatro años -que ahora respondía al nombre de Nina- todo lo que había soñado. Recuperaron al niño a quien Capote adoptó legalmente dándole su apellido, aunque siguió quedándose solo encerrado cuando sus padres salían cada noche.
Truman Capote estudió en el Trinity School y la St. John's Academy neoyorkinos, abandonando este último para entrar a trabajar en The New Yorker como el más joven de sus reporteros. Aunque su trabajo era tan simple como seleccionar los chistes que se publicarían cada día o recortar periódicos, estaba decidido a ser escritor, rico y famoso, por lo que vestía con elegancia para que todos en la redacción supieran hasta dónde iba a llegar.
En esta etapa comenzó a publicar sus primeros relatos, historias de soledad, de misterio o terror. Uno de ellos, Miriam, publicado en la revista Mademoiselle que obtuvo el prestigioso Premio de narraciones breves O. Henry.

Truman Capote cuando escribió Desayuno en Tiffany's (1958). Phyllis Cert
474-capote por Phyllis Cerf, 1958
La fama que le otorgó Breakfast at Tfiffany's le debe mucho a la versión cinematográfica que dirigiera en 1961 Blake Edwards con George Peppard y una inolvidable Audrey Hepburn, que hace que no podamos imaginarnos a Holly Golightly con otra imagen.
Nos acompaña la canción Moon river, con letra de Johnny Mercer y música de Henry Mancini compuesta expresamente para ser interpretada en esta película por Audrey Hepburn y con la que obtuvieron el Oscar a la mejor canción de ese año. Aunque con algunas frases poco traducibles, la versión nos muestra a la joven Holly en la ventana de su habitación mientras su vecino, el anónimo narrador se asoma al oírla cantar. Inolvidable.


Cedo por unos momentos la palabra al propio autor que trata de sus primeros momentos en el mundo de la escritura tal como lo detalla en el prólogo del libro Música para camaleones:


A los veintitrés años publicó su primera novela Other voices, other rooms (Otras voces, otros ámbitos, 1948) un libro del que también traté en Harper y Truman, dos niños que jugaban juntos,. De nuevo, en el prefacio de Música para camaleones, Capote se vuelve a referir a esta obra y a sí mismo: «Otros desecharon el libro como si fuese una rara casualidad: "Es sorprendente que alguien tan joven pueda escribir tan bien". ¿Sorprendente? ¡Sólo había estado escribiendo día tras día durante catorce años!»

Posiblemente su novela más conocida sea In col blood (A sangre fría, 1966), con la que inauguró un nuevo género: Nonfiction novel (novela de no-ficción o novela testimonio), una  obra que aunaba la credibilidad de una noticia, la inmediatez de una película, la precisión de un poema y la profundidad de un relato. En ella trata del asesinato, sin un motivo aparente, de los miembros de una familia de granjeros de Kansas.
Al leer la noticia decidió dirigirse a Holcomb para conocer los detalles de primera mano y entrevistar a los vecinos de la localidad acompañado de su amiga de la infancia Harper Lee, la autora de Matar a un ruiseñorSin ella, que le facilitó el acercamiento a quienes recelaban de un periodista y escritor famoso y homosexual, no habría podido acercarse a aquellos recelosos habitantes.
Descartada la idea del reportaje periodístico, Capote profundizó en los asesinos, se entrevistó con ellos en la prisión de Lansing, accedió a las transcripciones del juicio y se implicó emocionalmente para escribir un libro en el que no habría ficción, sino un relato real contado por un narrador omnisciente.
Agobiado por la intensa vida social que llevaba, comprendió que nunca podría escribir con los más de 4.000 folios de información el libro ni en Kansas ni en Nueva York, así que se fue a Palamós en la Costa Brava, donde había pasado varios veranos para escribir, no la mera reseña de un crimen, sino la historia de una familia honrada y trabajadora que fue asesinada inexplicablemente en plena noche por dos desconocidos.
Tras diversas vicisitudes entre las que surgieron rumores como que uno de los asesinos había escrito un relato sobre el crimen para publicarlo, lo que supondría una competencia para la novel, los asesinos fueron ahorcados en abril de 1965, pese a algunas presiones para evitarlo. A sangre fría apareció publicada al año siguiente y estuvo ocho meses en la lista de los libros más vendidos del país. 
En uno de esos actos sociales de los que tanto gustaba, en noviembre de 1966, Truman Capote organizó una Gala en blanco y negro, con los 500 invitados vistiendo esos tonos en el Hotel Plaza neoyorquino. 
A partir de esta historia y del libro A sangre fría hay dos películas. En Truman Capote (o, simplemente Capote, 2005), de Bennett Miller, con el protagonista interpretado por Philip Seymour Hoffman, en la que se cuenta el proceso de investigación entre el escritor y Harper Lee y la génesis del libro. Justo un año después de publicarse éste, Richard Brooks dirigió In cold blood (1967) donde se recrean los sucesos narrados en el mismo. Ambas películas suelen estar disponibles en las distintas plataformas audiovisuales.

Truman Capote en el aeropuerto de Ámsterdam para presentar la película A sangre fría (14/3/1968). Fotografía de Eric Koch para Anefo.
Para acompañar el siguiente texto te propongo una pieza compuesta por Michael Danna perteneciente a la banda sonora de la película Truman Capote publicada en Capote, the album bajo la dirección musical de Nicholas Dodd. Se trata de N. Y. ReadingOírlo añade una tensión que propicia la lectura.


En el texto siguiente, se recogen algunas de las impresiones que el periodista y escritor recogió de sus primeros días de investigación entre uno de los policías que investiga el caso y los vecinos de Holcomb antes de comenzar a profundizar en el asesinato de la familia Clutter.


El éxito literario le llevó, como decía, al éxito social, convirtiéndose en un asiduo de las fiestas de la alta sociedad norteamericana. Homosexual -vivió con su pareja el actor Jack Dunphy desde 1948, aunque tuvo multitud de amantes-, frívolo, chismoso e interesado, utilizó sus informaciones y secretos de algunas damas de esa alta sociedad que lo habían tenido por confidente para darlos a conocer en Answered Prayers (Plegarias atendidas, 1986), una obra que quedó inconclusa al adelantar algunos capítulos y sentir que esas personas lo consideraban un traidor. Aunque ya lo estaba, esta situación lo precipitó de forma irremediable al infierno del alcohol y las drogas.

Truman Capote (1966)
Dada la proximidad en el tiempo de Truman Capone, me parece interesante escuchar al propio autor, más un personaje que un escritor, en esta grabación correspondiente a The Dick Cavett Show del 25 de mayo de 1971 en el que podemos contemplar su pose ante las cámaras, su aflautada voz de niño y la impostación del personaje, mientras charla con el presentador y dos invitados, entre los que se encuentra el inigualable Groucho Marx. La conversación deriva, como es de esperar estando el genial humorista, hacia temas casi intraducibles por los juegos de palabras y desviaciones del tema que tratan. Si lo deseas, puedes activar la traducción simultánea. 


Uno de los últimos libros interesantes de Truman Capote es Music for chameleons (Música para camaleones, 1980), un título algo enigmático pero que podría aludir a sus cualidades literarias y a su estilo que se va adaptando continuamente, y que toma de la primera de las narraciones del volumen. Dividido en tres partes, en la primera encontramos seis piezas breves, en la segunda una inquietante novela corta, Ataúdes tallados a mano, mientras la última parte incluye siete conversaciones y retratos de distintos temas, recursos y estilos, en en último de los cuales, muestra un retrato-conversación con imaginario gemelo suyo en el que se definió: «No soy un santo. Soy alcohólico, soy drogadicto, soy homosexual. Soy un genio».
Es un libro ciertamente camaleónico en que muestra todos los registros de la narración que domina a la perfección, casi como una fuga musical que va cambiando de instrumento y tono, que va adquiriendo diversos colores y matices a través de lo que siempre buscó, una escritura sencilla, directa y limpia como un arroyo de montaña.

Cartel para el documental The Capote tapes de Ebs Burnough (2019)
Nos acompaña el cuarto relato de la tercera parte de Música para camaleones, Derring-do (Intrepidez), en el que narra, en primera persona, una situación que vivió en el estado de California a cuento de las conversaciones que mantuvo con un preso acusado de un asesinato que le confesó y una citación policial. 


En su prolífica carrera no podía faltar su acercamiento al género musical. En 1954 escribió el libreto para el musical House of flowers (La casa de las flores) con música de Irving Arlen. Estrenada en el Teatro Alvin de Broadway el 30 de diciembre de 1954, fue dirigida por Peter Brook con un reparto encabezado por Pearl Bailey con Diahann Carroll y Juanita Hall llegando a las 165 funciones, reponiéndose de nuevo en 1992.

Truman con Pearl Bailey (en el centro) y Gloria Vandebilt (1955)
El enlace nos muestra un vídeo homenaje a la protagonista de House of flowers, la polifacética actriz, bailarina y cantante Pearl Bailey que interpreta uno de los números más conocidos de este musical, Don't like goodbyes (No me gustan las despedidas). 


El 25 de agosto de 1984, a un mes de cumplir los sesenta, se despertó en la casa de Joanna Carson. Estaba pálido y agotado. Aunque la esposa del presentador Johnny Carson pensó que el desayuno se sentaría bien y le daría fuerzas, Truman no la dejó moverse de la habitación. Estuvo hablando varias horas, casi todo el tiempo sobre su madre. Joanna quiso llamar a una ambulancia pero él se negó: «No quiero volver a pasar por todo esto. Si te importo, no hagas nada. Déjame ir». Desde ese momento sólo habló en susurros: «Mamá..., mamá» y «siento frío». Falleció a las 12:21 horas. La autopsia confirmó que no había alcohol en su sangre, pero sí un cóctel de barbitúricos y otras sustancias sin identificar.

Capote en su apartamento en la época en que publicó Música para camaleones (21/7/1980)
No puedo finalizar esta publicación sin avanzar unos párrafos en el relato de Intrepidez en el punto en que quedó, así que el texto continúa avanzando donde Truman Capote nos dejó, con la agilidad propia del autor que coincide con la que la situación requiere. 


Como ves, fue la protagonista de House of flowers la que apareció en el momento oportuno mientras estaba en la cabina. S
i deseas leer cómo concluye este retrato-relato, puedes hacerlo en el siguiente enlace: Intrepidez leyendo a partir de la página 135.

Con este relato concluye este homenaje a un escritor y personaje tan genial como controvertido, uno de los puntales de la literatura norteamericana del siglo XX, con algunas obras maestras para leer y reflexionar sobre el uso del lenguaje, el estilo literario y cómo la fama puede llegar a afectar a los creadores.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • Capote, Truman. Desayuno en Tiffany's. Editorial Anagrama S. A. U., Colección Compactos, traducción de Enrique Murillo, Barcelona (1990). ISBN: 9788433920171.
  • Capote, Truman. A sangre fría, Editorial Anagrama, colección Panorama de Narrativas, traducción de Jesús Zulaika Goicoechea (1987). ISBN: 9788433928023.
  • Capote, Truman. Música para camaleones, Editorial Anagrama S. A. U., traducción de Benito Gómez Ibáñez, Barcelona (2006). ISBN: 9788433914361.
  • Danna, Michael. Capote, the album, Metro-Goldwyn-Mayer Music Inc and Columbia Pictures Industries, Inc.

Los planetas y Gustav Holst

Observar lo que nos rodea es signo de curiosidad que nos muestra nuestra capacidad de aprender. Nos permite conocer lo que tenemos al alcance de nuestros sentidos y posibilita que muestra mente e inteligencia crezcan al relacionar e intentar comprender lo observado, vivido y sentido.
Desde los tiempos más remotos hemos tenido la curiosidad de observar lo que nos rodea, en primer lugar como mecanismo de defensa ante depredadores y diversos peligros, más adelante para poder construir un entorno más seguro, protector, avanzado y cómodo. 
Esa observación que hemos completado con el aprendizaje que se ha implantado en nuestras sociedades, nos ha llevado a desarrollar la vida que tenemos en la actualidad, una vida llena simultáneamente de grandes avances en el desarrollo y calidad de vida y de contradicciones en su distribución, equidad y respeto al medio ambiente y al planeta.
Observar el entorno urbano en el que vivimos para desenvolvernos en él y, en función de nuestras posibilidades mejorarlo es fundamental en nuestras vidas. Pasear por la naturaleza observando los paisajes, sus plantas y animales, además de despejar nuestros problemas y el estrés diario, es una forma de sentirnos parte de ella, de encontrarnos en contacto y en armonía con nuestro planeta.
Pero hay una observación, como mirar por encima de nuestras cabezas en la profundidad del cielo nocturno, que cada vez nos cuesta más trabajo por distintas razones: la contaminación lumínica que inunda nuestros pueblos y ciudades, la falta de tiempo y el tener que desplazarnos buscando lugares adecuados para realizarla, que limitan una actividad que nos acerca a nuestra propia esencia.
Este mirar al cielo sirve de argumento para celebrar años del nacimiento de un compositor que dedicó una de sus obras, quizás la más conocidas de todas, a los vecinos que nos acompañan en nuestro viaje alrededor del sol, los planetas.
Aprovechando que se cumplen años del nacimiento el 21 de septiembre de 1874 de Gustav Holst, te propongo un paseo por su obra más conocida, Los planetas. Nos acompañan en el viaje textos de Voltaire y Carl Sagan. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere! 


Gustav Theodore von Holst nació en Cheltenham, como decía, el 21 de septiembre de 1874, por lo que en 2024 se celebra el sesquicentenario de su nacimiento. Hijo del organista y director del coro de la iglesia de la localidad y de una cantante y pianista, desde pequeño comenzó a tocar piano, violín y trombón, hasta estudiar composición en el Royal College of Music de Londres.
Aunque llegó a tocar de modo profesional el trombón, prefirió centrar su vida en la enseñanza musical en las escuelas a partir de 1903 y, poco a poco, se fue abriendo el camino como compositor.
Su fama comenzó a crecer a partir de 1920 con la publicación de dos obras, El himno de Jesús para orquesta y coro y Los planetas, estrenada un par de años antes.
Aunque podamos pensar que esta suite orquestal que nos acompaña tiene relación con la ciencia y la astronomía, en realidad nada la une a esta ciencia que vivía un momento interesante en los años en los que Holst la compuso.

Gustav Holst, fotografía de Herbert Lambert (1921), National Protrait Gallery
En 1913, Holst viajó con unos amigos artistas a Mallorca donde le iniciaron en el estudio de la astrología. A su regreso, quedó fascinado por la lectura de What is a Horoscope and How is it cast? del astrólogo Alan Leo, por lo que se interesó aun más en esta materia y decidió componer una suite para orquesta en ese mismo año. 
Su intención era escoger un aspecto de cada planeta y componer una obra a partir de él, sin otro motivo más que entretener eliminando significados astronómicos o de cualquier otro tipo. Se propuso analizar las características de la personalidad de quienes conocía a partir del signo del planeta bajo el que habían nacido, llegando a dejar de lado más adelante, en cierta medida, los aspectos astrológicos para centrarse en su propia creatividad.
Así, ese mismo año comenzó a preparar la primera pieza planetaria, Mars, the bringer or war (Marte, el portador de la guerra). Este planeta se asocia en astrología con la confianza y autoafirmación, además de la energía, la fuerza, la impulsividad o la ambición. Para Alan Leo, los nacidos bajo el dominio de Marte son aficionados a la libertad y la independencia, son fiables en su coraje y aficionados a la aventura y el progreso, relacionándose con el dios mitológico que da nombre al planeta, el antiguo dios de la guerra y que se refleja en el color rojo con el que lo vemos.
Con estos mimbres, Holst parte de una quietud para alcanzar en segundos el augurio de una confrontación bélica. Es conveniente recordar que cuando comenzó a escribir este movimiento no había comenzado la Primera Guerra Mundial, pero cuando se estrenó ya había finalizado. En este movimiento bélico podemos intuir instrumentos de destrucción como ametralladoras, tanques o bombas, así como música que nos evoca fanfarrias guerreras. A lo largo del movimiento, una repentina calma es el preludio de un ataque aún más violento hasta finalizar abruptamente. Se trata de una pieza hipnótica, horrible en su concepto, pero bella en su forma, que se acerca más al dios de la guerra que a los conocimientos que se tenían en aquel tiempo del planeta rojo.

Nos acompaña Los Angeles Philharmonic Orchestra dirigida por su titular, el venezolano Gustavo Dudamel en una interpretación que se grabó en agosto de 2017 en The Hollywood Bowl.


Pese a la relación que establece Holst en su obra, me parece interesante compartir el punto de vista astrológico con otros distintos, como el relacionado con el pensamiento filosófico y el meramente astronómico.
Los planetas se conocen desde la antigüedad clásica hasta el punto de que su nombre proviene del griego πλανήτες (planétés) cuyo significado es «errante», diferenciándolos así de las estrella que permanecen fijas en el cielo y que cambian paulatinamente sus posiciones con el transcurso del año, las constelaciones y la época del zodiaco en que nos encontremos.

Ilustración del sistema solar de Juan d'Olivar para la novela "Entretiens sur la Pluralité des Mondes" (1686), grabado a buril
Entre sus muchos escritos, Voltaire nos remite a cuentos, historias y razonamientos de tipo filosóficos. En Cartas filosóficas y otros escritos se recogen algunos textos que tratan sobre la evolución del pensamiento, varios de ellos relacionados con nuestras observaciones celestes a lo largo del tiempo.
En otro de esos escritos, Cielo de los antiguos, utiliza la metáfora del gusano de seda en los siguientes términos:

Si el gusano de seda diera el nombre de cielo a la pelusilla que forma su capullo, razonaría igual que razonaron los antiguos, dando a la atmósfera el nombre de cielo, que es, como dice Fontenelle, la seda de nuestro capullo. Creyeron los antiguos que los vapores que exhalan los mares y la tierra y que forman las nubes, los meteros y los truenos eran la morada de los dioses. Los dioses descienden siempre de nubes de oro en  las obras de Homero, y por eso todavía hoy los pintores los representan sentados en una nube.

En el escrito que nos acompaña, Cielo material, Voltaire razona sobre cómo ha ido evolucionando esta idea a través del tiempo y cómo en determinados momentos ha avanzado el conocimiento de los planetas y cómo en otros han ido retrocediendo estos razonamientos científicos. Al hablar de los planetas, es interesante también comprobar que en el tiempo en que escribió este texto sólo se conocían cinco planetas principales.


Una vez compuesto Mars, Holst terminó de diseñar su obra a la que llamó inicialmente Seven pieces for Orchestra y que más adelante titularía definitivamente The planets.
Aunque los planetas de nuestro sistema solar son -eran- nueve, en esta obra solo aparecen siete. Plutón, que la comunidad científica ha descatalogado como planeta en los últimos años, aún no había sido descubierto cuando se compuso la obra y Holst decidió prescindir de nuestro planeta en su trabajo, considerando que la inmensa mayoría de las obras compuestas hasta entonces ya hablaban de nuestro planeta.
Además, decidió que el orden de las piezas no sería el habitual por proximidad hacia el sol, sino que comenzaría por la primera compuesta, Marte, una obra que posee la fuerza y la atracción suficiente para iniciar una obra.
Pocos días antes del estreno Holst indicaba que no era necesario un programa que explicara las piezas y que bastaba solo con el título de cada una para guiar la imaginación del oyente y que pudiera apreciar la riqueza y brillantez de esta música original, dramática y, en cierto modo, exótica y extraterrestre.


Te propongo dar un salto en la obra y dirigirnos al penúltimo planeta y movimiento. Uranus, the magician (Urano, el mago) comienza con un grupo de cuatro notas que van a aparecer de forma recurrente en todo el movimiento, en ocasiones como parte de la melodía principal, en otros casos, como parte contrastante de la misma. La pieza, con esas cuatro notas iniciales, recuerda de forma nítida a El aprendiz de brujo de Paul Dukas, que muchos tenemos asociado a Mickey Mouse en la película Fantasía. Holst presenta a este planeta como un mago cuya música sugiere la ejecución de trucos de magia de los que el propio mago se vanagloria hasta desembocar en una marcha grandiosa y algo ufana y fanfarrona que finaliza con un silencio. Tras este, comenzando por el arpa, la música se vuelve etérea e ingrávida como el espacio exterior para recordarnos dónde se encuentra el planeta. 

La música que nos acompaña corre a cargo de la BBC Symphony Orchestra dirigida por Susanna Mälkki en una interpretación que se llevó a cabo en el Royal Albert Hall londinense en junio de 2015 dentro de los Proms de esa temporada. 


Del texto de Voltaire, más relacionado con la historia del pensamiento nos acercamos a otro del que quizás sea el mayor divulgador de la astronomía del siglo pasado.
Carl Sagan (1934-1996) estudió en la Radway High School de New Jersey y se graduó como físico a los veinte años, doctorándose años después en Astronomía y Astrofísica. Compaginó sus clases en la universidad de Harvard con su participación en la NASA en el proyecto Mariner 4 que llevó a Marte la primera sonda espacial en 1965. Más adelante ingresó en la Universidad de Cornell, en Ithaca, New York, donde se convirtió en el director del Laboratorio de Ciencias Espaciales. Fue cofundador y presidente de la Sociedad Planetaria, la mayor organización sobre estudios e intereses espaciales. Volvió a participar en la NASA en la misión Apolo 11 hacia la Luna y en la Mariner 9, de nuevo a marte.
Su fama entre el gran público le llegó cuando decidió utilizar la televisión para divulgar la astronomía, la historia y la cosmología con su serie de programas Cosmos, la serie científica de mayor éxito en la historia de la televisión. 


Como consecuencia de esta serie publicó su libro Cosmos, en el que logra que las ideas científicas sean comprensibles y apasionen a los lectores desde la hipótesis del Big-bang hasta el conocimiento del espacio, el surgimiento de la vida en nuestro planeta o la posibilidad de que pueda existir en otros remotos lugares.
Nos acompaña un texto del capítulo inicial de Cosmos, En la orilla del océano cósmico en el que Sagan realiza un viaje por el espacio sideral que finaliza acercándose a lo que denomina «el patio de casa», nuestro sistema solar, el lugar donde desarrollamos nuestra vida y del que tan poco conocemos.


Para crear una obra que sugiriera música extraterrestre, en el sentido literal de la palabra, Holst tomó una serie de decisiones. Entre ellas se encontraba dar a cada movimiento una personalidad diferente, crear una suerte de estado de ánimo, lo que alejaba a la obra del modo sinfónico que el compositor no deseaba utilizar. 
Por otra parte, creyó necesario utilizar una gran orquesta con algunos instrumentos poco usuales que le ayudaran a crear esas atmósferas y estados de ánimo, incorporando el oboe bajo, la tuba tenor, la flauta contralto, el órgano y pasando a seis en lugar de cuatro el número de trompas, así como el uso de dos juegos de timbales.
Se inspiró en compositores como su amigo Ralph Vaughan Williams o Stravinsky, especialmente en El pájaro de fuego o Petrushka, cuya orquestación, los ritmos reiterativos y sus cambios súbitos llevó a su obra.

Portada de Los planetas (1921), una de las doscientas copias que se hicieron
En otro giro por el sistema solar, te acerco ahora al segundo, tanto de nuestro planetario como de la obra. Venus, el portador de la paz representa todo un contraste con el Marte que abre la obra. Evitando, o quizás no, el significado y el nombre de la diosa del amor, Holst transforma ese amor en armonía y crea una atmósfera que más parece interpretada por una orquesta de cámara que por una de más de cien instrumentos, proporcionando un sonido íntimo y sereno. Aquí aparecen en primer plano dos arpas, el carrillón y la celesta -un instrumento apenas conocido en aquel momento-. El compositor crea un movimiento hacia adelante y atrás con dos acordes que se van alternando, las arpas se van adornando con la música de las flautas y los cornos, enriqueciendo la armonía la presencia de un escueto violín solista. Una sugerente sensualidad va evolucionando hacia un sereno desvanecimiento. 
La música está interpretada por The Royal Liverpool Philharmonic Orchestra dirigida por Sir Charles Mackerras en una versión meramente orquestal que nos permitirá seguir adentrarnos en el texto siguiente sobre este planeta.


Contrastando con la visión cosmológica y el estado de ánimo que nos propone Gustav Holst, nos acercamos a otro texto de Carl Sagan.
En Un punto azul pálido: Una visión del futuro humano en el espacio, un libro que nos acompañó en el blog en Un punto azul pálido y lejano, el científico nos ofrece una apasionante visión del universo, mostrando cómo la ciencia a cambiado la comprensión de nuestra situación y nos alienta a valorar cómo vamos a utilizar esos conocimientos.

En el texto que nos acompaña, Sagan dirige nuestra mirada, en primer lugar hacia el Venus que observamos en el cielo, para acercarnos, poco a poco, al conocimiento que vamos adquiriendo a través de la ciencia. 


Los planetas se preestrenó en el Queen's Hall de Londres el 29 de septiembre de 1918, durante las últimas semanas de la Primera Guerra Mundial gracias a la insistencia de Adrian Boult, que dirigió la obra desde el pódium. Los músicos tuvieron las partituras apenas dos horas antes de interpretarla y buscaron a un grupo de miembros del coro de Holst y otros cercanos para interpretar Neptuno, la única página vocal de la obra, aunque sin texto. Aunque fue una suerte de concierto privado al que solo asistieron algo más de doscientos socios, Holst lo consideró como el estreno de la obra.
Meses más tarde se volvieron a interpretar algunos de los movimientos, dirigidos por Boult o el propio compositor, aunque el estreno completo se llevó a cabo en un concierto público el 15 de noviembre de 1920 con la Simphony Orchestra of London bajo la dirección de Albert Coates.


La música de Los planetas se ha utilizado en diversos medios, desde la televisión a la publicidad y ha tenido influencia en compositores posteriores. Si hay estudios que muestran la influencia en John Williams de la música de Wagner para para la composición de Star Wars (La guerra de las galaxias), también es conocido que se inspiró en la obra de Holst por haber escrito música sobre el espacio exterior cargada de un sentido dramático que se adaptaba a la idea de lo que se pretendía representar en la pantalla.
La última visita planetaria la realizamos a nuestros vecinos nos acerca a la que quizás es la pieza más conocida y utilizada en otros medios. La palabra jovial deriva del latín ioviâlis referido a Jove o Júpiter con la acepción, según el Diccionario de la R. A. E., de «alegre, festivo y apacible». En este sentido lo presenta Holst: Júpiter, el portador de la alegría. El planeta más grande de nuestro sistema, para los astrólogos un símbolo del poder, la riqueza o la posición queda aquí representado como el que transmite la alegría. Es la pieza de estilo más inglés de toda la obra, con una variedad de melodías joviales que se cruzan y transitan por todo el movimiento. Una enérgica melodía inicial es seguida por un tema más serio digno y majestuoso como una suerte de desfile, para finalizar con la melodía del comienzo. Seguro que la música te suena.

La interpretación corre de nuevo a cargo de la BBC Symphony Orchestra dirigida en los Proms de 2015 por Susanna Mäkki y grabada en el Royal Albert Hall de Londres el 27 de julio ese año.


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CONTENIDO EXTRA: Si deseas hacerlo ahora o volver más adelante para escuchar la obra completa puedes seguirla en el siguiente enlace en el que se va mostrando en la parte inferior de pantalla el movimiento que se está interpretando. 
La Sinfonierorchester - Frankfurt Radio Symphony acompañada por el coro  Vokalensemble de la organización para el movimiento de Neptuno está dirigida por Hugh Wolff en una interpretación que se llevó a cabo en Alte Oper Frankfurt el 10 de febrero de 2023.


Bibliografía y webgrafía consultadas: