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La cima y las simas de Baudelaire

EPÍGRAFE PARA UN LIBRO CONDENADO
Lector apacible y bucólico, 
sobrio y cándido ser humano:
tira este libro saturniano,
orgiástico y melancólico.
Si no aprendiste del retórico
Satán, el astuto decano, 
¡tíralo! Habrá de serte arcano,
o a mí me juzgarás histérico.
Mas, si te puedes asomar
a las simas, libre de encanto,
léeme y pronto me has de amar.
Alma que sufres cruel castigo
y un paraíso vas buscando:
¡tenme piedad... o te maldigo!
Charles Baudelaire

Con estos versos escritos con la forma de un soneto clásico, iniciaba Baudelaire los poemas añadidos a la versión de Les fleurs du mal (Las flores del mal) que se publicó en la tercera edición del libro publicada en 1868 una vez fallecido el poeta.
Nacido hace ahora doscientos años, el 9 de abril de 1821, Baudelaire fue un escritor de vida atormentada, que unió su vida con su obra, descendiendo a las más profundas simas mientras escribía y transitaba por un París al que reflejó en sus escritos.
Pero, ¿qué nos aporta hoy? Baudelaire fue un escritor que nos anticipó hace casi dos siglos uno de los conceptos en los que aún estamos inmersos en nuestra vida, la modernidad. Ideas como el paso del tiempo en una suerte de vorágine que nos envuelve y devora casi sin dejarnos capacidad para adaptarnos a los nuevos cambios que se nos echan encima, el tedio que esta situación produce en la sociedad y la búsqueda de los paraísos artificiales que ayuden a sobrellevar estas situaciones están de forma nítidamente clara y especialmente cruda en la obra del poeta francés, casi con toda certeza, el más importante de su siglo.
Te propongo recordar algunos momentos de la vida y obra de Baudelaire cuando se cumplen los 200 años de su nacimiento. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!

Montaje a partir de un daguerrotipo de Baudelaire por Carjat (1863)

Charles Baudelaire, el más maldito de los poetas malditos comenzó su carrera literaria con artículos sobre arte publicados en diversas revistas y recopilados en sendos libros titulados Salons (Salones) en 1845 y 1846. Más adelante, su nombre comenzó a adquirir notoriedad a partir de 1848 con la traducción de las obras de su admirado Edgar Allan Poe, a quien no llegó a conocer.
A Baudelaire debemos la consciencia de la experiencia de la modernidad: la percepción del paso del tiempo, el discernimiento de lo transitorio que nos arrolla, de forma que cuando conocemos y nos adaptamos a una situación, un hecho o una idea, este desaparece, cambia y es sustituido por otro. Lo que ahora nos ocurre o conocemos casi cada día -pensemos en las situaciones políticas, económicas o médicas- mañana ha dejado de tener interés o importancia y toma un cariz diferente.
De esta situación deviene el cambio constante, la noticia como novedad -quizás sea más apropiado el término inglés new-, la transformación constante de lo que era en lo que es, la pérdida de lo que es de forma irrecuperable, lo que genera una continua sensación de angustia, de desasosiego. Aquí Baudelaire aporta otro término fundamental en su obra -en su y en nuestra sociedad- el spleen, un término que alude al tedio, al aburrimiento vital.


Mucho se ha escrito sobre la vida y la obra de Baudelaire, pero comenzamos nuestro paseo alrededor del poeta con una obra escrita por y entre dos amigos, ambos escritores. El título Baudelaire por Gautier & Gautier por Baudelaire. Dos biografías románticas deja claros los autores y los contenidos tratados en la publicación. 
La primera parte la escribe Théophile Gautier derramando su mirada comprensiva de amigo sobre el autor de Los paraísos artificiales.




Para un poeta con un sentido tan musical como Baudelaire no podían faltar compositores que pusieran música a sus versos. 
Trois mélodies, el Opus 7 de Gabriel Fauré recoge tres composiciones de diferentes autores, con temática diversa y que fueron incorporadas al mismo título casi veinte años después de haber sido compuestas. La segunda de las melodías, Hymne recoge uno de los poemas de Baudelaire publicados en Les fleurs du mal en la versión de 1868.


La soprano Mary Bevan nos acerca a este Hymne, el número 2 del Op. 7, Trois Mélodies de Baudelaire con el acompañamiento al piano de Joseph Middleton. perteneciente al disco Voyages de Signum Classics.


El primero de sus libros que alcanzó gran difusión fue Les fleurs du mal (Las flores del mal), donde Baudelaire trata temas como la muerte, las drogas, el satanismo o el erotismo. Fue acusado por la prensa y el gobierno francés de atentar contra la moral pública, multado y eliminados 6 de sus poemas, que no fueron publicados en edición completa hasta 1946, casi cien años más tarde. 
Dividida en seis partes, con un cierto orden cronológico de composición, la primera de ellas, Spleen et ideal, muestra el interés del autor por evadirse de la realidad por el arte y la belleza, queriendo salir de ese spleen (tedio, aburrimiento, vulgaridad) sin conseguirlo. En Cuadros parisienses busca la belleza y evasión a través de la observación de personajes que lo rodean, sin conseguirlo debido a la vulgaridad y pobreza de quienes le rodean. En la tercera parte, El vino, Baudelaire se acerca al alcohol y las drogas buscando este alcance de lo absoluto, aunque tampoco consigue alcanzarlo. La cuarta parte, Las flores del mal, que da título al libro y Rebelión, la siguiente, aluden al demonio y la negación de Dios en esa búsqueda imposible de lo absoluto y el éxtasis que finaliza con la sexta, La muerte, a la que acaba por creer la definitiva vía de escape.
Esta obra inicia la ruptura con el subjetivismo del yo que imperaba en el romanticismo y la búsqueda de la forma y belleza del verso junto con la objetividad del movimiento del Parnasianismo. La obsesión por conseguir la palabra precisa, lo más esencial del pensamiento a transmitir, la desaparición del yo poético, la imaginación como una forma de ordenar y percibir la naturaleza, además de la incorporación de la mirada a nuevos aspectos de la realidad, incluidos los más vulgares y nimios como la violencia o el sexo, lo sucio o lo sórdido, configuran el inicio del estilo de Baudelaire que lo acerca al Simbolismo.

Daguerrotipo de Baudelaire (1850)

Quizás uno de los autores que mejor ha tratado la figura de Baudelaire sea Walter Benjamin. El filósofo, traductor, ensayista y crítico literario alemán se acerca a la figura del poeta en su libro El París de Baudelaire, una obra inconclusa que recoge los textos El París del Segundo Imperio en Baudelaire y Sobre algunos temas en Baudelaire que se completa con Zentralpark y París, capital del siglo XIX, proyectado dentro de su obra El libro de los pasajes que quedó inconclusa. De todas formas, los textos que conforman este volumen tienen una estructura cerrada e independiente que le dan una continuidad en sí mismos dentro de la obra.
El texto que nos acompaña ahonda en la personalidad del poeta, en su forma de trabajar la poesía, de entender el oficio para aprehender el mundo, de buscar nuevas formas.


Compuesta hace pocos años, en 1989, Cinq Poèmes de Baudelaire es un ciclo de canciones de Vincent Minazzoli formadas por Spleen (Quand le ciel bas et lourd pèse comme una covercle), Elévation, La Beauté, Tristesses de la Lune y L'Albatro.
La primera de las melodías se basa en el poema septuagésimo octavo de Las flores del mal y está incluida en el apartado Spleen et ideal.


La soprano Marie Kalinine interpreta Spleen con acompañamiento del propio Vincent Minazzoli al piano perteneciente al disco Comme de longs échos publicado en 2020 por Magelone Music.


A lo largo de su vida, Baudelaire fue incorporando distintos retratos que ayudaron a conformar e interpretar la modernidad a la par que su salud, sus excesos y las adicciones iban minando su vida personal.
La aparición de la prensa comenzó a configurar las costumbres en ciudades como la capital francesa, que hicieron que hicieron que los cafés se convirtieran en lugares de encuentro donde los asistentes se congregaban a la búsqueda de las noticias recientes. El momento de las llegadas de los periódicos propició el encuentro, la toma del aperitivo, la aparición de distintos personajes que fueron plasmados por la poesía y la prosa de Baudelaire. Así, nos mostró el personaje del dandy, ese hombre rico, ocioso, un poco hastiado cuya ocupación es caminar en busca de la felicidad, educado en el lujo y la elegancia: el flanêur, ese caminante de las ciudades que la recorre incansablemente observando todo cuanto le rodea, atento a los cambios en su fisonomía, un andarín, en suma, ávido de novedades.
Así, Baudelaire insiste e incide en la esencia de la modernidad, en ese cambio constante que tanto conocemos. Es el tiempo que se mueve incansable con cambios y novedades continuas, como la ola a la que el surfista se sube y quiere cabalgar, pero que no sabe si podrá seguir hasta el final o se lo sacudirá de encima y lo dejará apartado en cualquier momento. 

Daguerrotipo de Baudelaire por Félix Nadar

Volviendo a Baudelaire por Gautier & Gautier por Baudelaire. Dos biografías románticas, Théophile Gautier continúa su relato con reflexiones en que el poeta se adhiere a la situación de su tiempo histórico para desarrollar su obra y su estilo que se enmarca dentro de lo que denomina decadencia.


La música basada en poemas de Baudelaire también ha cruzado el océano, siendo llevada al pentagrama por compositores como John Corigliano que adaptó en 1938 La invitación al viaje, el poema LIII de Las flores del mal en una versión traducida al inglés.

The Kansas City Chorale interpreta La invitación al viaje de John Corigliano en la traducción al inglés de Richard Wilbur dentro del álbum Fern hill- American Choral Music.


La originalidad y creatividad de Baudelaire provocaban tanto admiración y asombro como malestar por su crudeza, los temas que trataba en ocasiones y los aspectos sórdidos que mostraba en su obra.
Aún así, él era un poeta y lo dejaba traslucir. Como afirmaba Marcel Proust en Ensayos literarios refiriéndose a escritores como él

Méme quand l'oiseau marche, on sent qu'il a des ailes.
(Incluso cuando el pájaro camina, se nota que tiene alas).

Fracasado, amargado, arruinado e incomprendido, Baudelaire se refugia cada vez más en las sustancias que le hacen olvidar en compañía de Sarah, una mulata, prostituta alcoholizada, más adelante parapléjica con quien estará hasta el final. Las enfermedades no tardaron en aparecer sufriendo graves trastornos nerviosos, asma, sífilis y cólicos que le hacen recurrir al opio y otras drogas. Pasa dos años en Bélgica desde 1864 intentando dar algunas conferencias que terminan en un nuevo fracaso.

Baudelaire retratado por Gustave Courbet (1848 o 1849). Museo Fabre

De vuelta al relato de Walter Benjamin, el escritor alemán continúa con el aspecto de Baudelaire como flanêur, además de analizar su forma de trabajar y cómo fue modificando lo que el filósofo llamó la condición de héroe del poeta.


En 1866 regresa a París, cada vez más enfermo con un agravamiento de la sífilis, afasia y un conato de hemiplejia. En marzo sufre un nuevo ataque y ha de ser ingresado en un centro médico donde permanecerá  lúcido, pero sin poder hablar hasta agosto de 1867 en que fallece. Tan solo tenía cuarenta y seis años.
Nos despedimos como auténticos flanêurs paseando alrededor de Baudelaire con otro de sus poemas, Recuelliment, perteneciente también a Las flores del mal, en esta ocasión con uno de los poemas agregados, en esta ocasión con el título Algunos poemas añadidos a la Tercera edición que se llevó a la imprenta en 1868 una vez fallecido el autor.


Recuelliment (Recogimiento) es la cuarta de las 5 canciones de Baudelaire compuestas por Claude Debussy. La soprano Barbara Hendricks la interpreta en compañía de Michel Béroff en una grabación de 1985 para Parlophone de Warner Music France.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Aleteo de mariposas

Admiramos las mariposas. Nos permiten seguirlas con nuestra mirada mientras las observamos y nos recreamos en su vuelo. De cuantos insectos existen es, con toda seguridad, el más aclamado por su belleza y singularidad, hasta tal punto que ha servido de inspiración y modelo para distintos autores.
Pertenecientes al grupo de los insectos lepidópteros, las mariposas siempre han sido objeto de nuestra admiración. Su colorido, su vuelo, su ciclo vital con la metamorfosis que la hace pasar de oruga a mariposa, estos seres pasan por nuestras vidas cumpliendo su función polinizadora, a la vez que nos sirven como modelo y como metáfora. 
Su aleteo se ha comparado en muchas ocasiones con el parpadeo de los ojos amados, su vuelo con la gracilidad de lo leve y etéreo, sus rítmicos y erráticos movimientos con la libertad de quien deambula por donde desea; su metamorfosis con un canto a la belleza o a la transformación que realizamos en nosotros mismos, y su colorido con las gamas más atrevidas que nos ofrece la naturaleza.
Te propongo un paseo alrededor de las mariposas, su mundo, sus características y la inspiración en el arte. Nos acompañan, como siempre, obras literarias y musicales. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Salvador Dalí. Paisaje con Mariposas, 1956
Comenzamos nuestro paseo entre vuelos de mariposas con la consideración del insecto que naciendo de un huevo, surge como oruga para pasar a crisálida y terminar como mariposa. ¿Sienten en qué estado están? ¿Son el mismo ser, o seres distintos?
Un microrrelato de Chuang Tzu (literalmente El maestro Chuang), filósofo taoísta chino del siglo IV antes de Cristo, se acercaba ya a estas oníricas sensaciones. 


Como desconociendo aún en qué fase de su metamorfosis vital se encuentra, si como oruga, crisálida o ya mariposa, Elisey Mysin, un niño prodigio ruso que apenas cuenta nueve años interpreta The Butterfly (La mariposa), un estudio de concierto para piano de Calixa Lavallee.
Oiremos hablar de Elisey Mysin, un talento que debutó con 6 años en el Royal Festival Hall de Londres y que no sólo toca el piano, sino que con esa edad interpretó uno de los conciertos de Mozart con una cadencia creada por él mismo.

La ligereza, la suavidad y la ligereza son condiciones que reconocemos a las mariposas y que vienen asociadas a una evocación que permanece fresca en nuestra memoria y nuestras ensoñaciones. 
Ryunosuke Akutagawa, un escritor que desarrolló su obra tras la primera guerra mundial y que está considerado como el creador del relato corto japonés, nos ofrece su mirada breve, sutil y persistente.



Dentro de sus Mélodies de Jeunesse (Melodías de juventud), Claude Debussy incluyó una canción a partir de uno de los poemas de Théophile Gautier titulada Les papillons.
La soprano Sandrine Piau acompañada por Jos van Immerseet con un piano Erard de 1897 interpreta una versión de Les papillons, una obra compuesta por el autor francés en 1881.



Poco a poco, en nuestra infatigable y suicida labor de destrucción de nuestro planeta, vamos eliminando bosques, suprimiendo terrenos no útiles para la agricultura, aprovechando todo cuanto la naturaleza nos ofrece para darle, según nuestro criterio una utilidad, arrinconando la naturaleza en espacios limitados, como se hizo con los indios de Norteamérica, limitándolos a la vida en las reservas. 
Así, el hábitat de las mariposas va reduciéndose, alejándose también de nuestra visión. Pero la naturaleza, con su fuerza, regresa cuando puede a lo que eran sus lugares y, con ella, las mariposas se dejan ver en determinados momentos en las ciudades.



En el libro Cortázar para principiantes, Carlos Polimeni y Miguel Rep relatan que el día que murió en París el escritor argentino, el 12 de febrero de 1984, en Buenos Aires se produjo un acontecimiento extraño, una invasión de mariposas. Los científicos adujeron que una oleada de calor procedente de una zona rural cercana las llevó allá en busca de fresco. El fenómeno no ha vuelto a verse de nuevo pese a la repetición de las circunstancias meteorológicas, por lo que los autores del libro escribieron: "Era un domingo y fue un hecho excepcional que nunca se repitió. Es algo simbólico pero no a cualquier autor le cae esa analogía, que el día de su muerte, las mariposas invadan Buenos Aires." 
Así, entre su migraciones y movimientos, ocasionalmente vemos alguna mariposa que nos sorprende con presencia en las ciudades. De tal manera, entre edificios, automóviles, cemento y contaminación, ocasionalmente surge alguna mariposa que nos hace dirigir por unos momentos la mirada lejos de nuestra ajetreada vida.
La nonagenaria poetisa uruguaya Ida Vitale nos las evoca en uno de los varios poemas que dedicó a las mariposas.


Robert Schumann dedicó una obra tan temprana como su Opus 2 a las mariposas con el título Papillons. Se trata de una obra formada por una introducción y doce piezas: nueves valses, dos polonesas y un final. Meses más tarde, se inspiró en esta obra para parafrasearla en su Opus 9, la conocida obra Carnaval.
La ligereza y la fragilidad se dejan oír y se ven en la partitura a base de corcheas y semicorcheas. con que el compositor alemán representa su vuelo.


Alfonsina Storni, la poetisa argentina inscrita en el movimiento del Modernismo, protagonista de la emotiva Alfonsina y el mar en que la reconocemos en su final, nos introduce en un nuevo acercamiento a las mariposas. En esta ocasión, estos elegantes insectos sirven como elementos de metáforas e imágenes literarias más que como animales en sí mismos.
El amor, cuya imagen más recurrente es la del aleteo de las mariposas en nuestro interior, sirve a escritores y, de manera especial, a poetas como recurso literario. Aquí, Storni en el octubre de la primavera austral siente la llegada del amor como mariposas unidas a soles, ríos, lunas y montañas. La fuerza frente a la delicadeza, el arrebato ante el sosiego, la pequeñez ante la enormidad aparecen y transitan por este poema. La mariposa se convierte, como en una nueva metamorfosis, en imagen.



La primera obra compuesta por Gabriel Fauré fueron dos canciones para voz y piano a partir de poemas de Victor Hugo. Le papillon y la fleur (La mariposa y la flor) y Mai (Mayo) fueron las dos primeras obras que, entre 1861 y 1862, sirvieron para dar a conocer la figura de uno de los grandes compositores del siglo XIX francés.
La interpretación corresponde a un audio de la maravillosa soprano Elly Ameling con acompañamiento al piano de Dalton Baldwin grabado entre 1970 y 1974 para la compañía discográfica WMG.





Pero si hay un escritor que sienta no sólo admiración por las mariposas como imagen o como recurso literario, sino como pasión, ese autor es Vladimir Nabokov.
El escritor ruso, que para el gran público ha pasado a la historia por ser el controvertido autor de Lolita, fue uno de los grandes intelectuales de la literatura de mediados del siglo XX. Según él mismo confesaba, si no hubiera existido la Revolución Rusa, él habría seguido siendo un apasionado entomólogo especializado en lepidópteros, grupo al que pertenecen las mariposas.
Ferviente buscador de mariposas desde su infancia, él mismo lo reconocía. "He cazado mariposas en diversos climas y con diversos disfraces: como guapo niño con pantalones cortos y gorra de marinero; como larguirucho expatriado cosmopolita con pantalones anchos de franela y boina; como gordo anciano de calzón corto y cabeza descubierta." Tanta fue su pasión que dedicó su tiempo libre a recorrer lugares donde poder encontrar mariposas en todas las latitudes de nuestro planeta, hasta tal punto que hoy siete variedades de mariposas llevan su nombre por haber sido descubiertas por él, Nabokovia
Vicent Van Gogh. Jardín con mariposas, 1888
Esta pasión no podía quedar fuera de sus escritos, apareciendo en multitud de ellos. En uno de sus relatos, Aureliana, Nabokov muestra esos sueños apasionados de entomólogo alrededor de todo el mundo.
Aunque los científicos sean los mayores ecologistas y defensores de la biodiversidad, la mariposa nos muestra aquí una nueva imagen, la de un ser vivo que se transforma en objetivo de coleccionista.
Dimitri Nabokov, hijo del escritor, recuerda que su padre, en el lecho de muerte lloró al ver una mariposa volando tras la ventana. Fueron sus últimas lágrimas.


Si Nabokov es el escritor más apasionado por las mariposas, la obra que no podía faltar en este recorrido por los lepidópteros es la ópera de Giacomo Puccini.
Madama Butterfly fue el mayor fracaso en un estreno de Puccini. Tanto que decidió modificar el segundo y último acto y transformar la ópera en tres actos, con una escena de tensa espera que uniera los dos últimos.
Pablo Picasso. Le papillon
En el final del primer acto de esta ópera, Puccini ofrece un dúo de amor entre Butterfly y Pinkerton. Conocemos que Cio-Cio-San, la joven novia está enamorada y que el teniente está por momentos entregado, pero no nos engañemos. Él es un desalmado como ha demostrado desde el comienzo de la obra y quedará manifiestamente claro en el segundo acto. Aún así, por momentos se muestra elegante y tierno en su seducción. Ahí duele aún más al espectador que duda si entrar o no entrar en un juego de palabras, músicas y miradas tan seductoras. Si entrar creerle o no. Continuamos, pues, este paseo entre aleteos de mariposas con el dúo final del primer acto de Madama Butterfly Vogliatemi bene (Amadme, por favor) con la interpretación en estudio de Angela Gheorghiu como Butterfly y Jonas Kaufmann como Pinkerton dirigidos en Roma en 2008 para una grabación de EMI por Antonio Pappano

 

Precursor del modernismo en Colombia en los años finales del XIX, José Asunción Silva nos sigue adentrando en la imagen de las colecciones de mariposas, la prisión de lujo de tantos insectos, la belleza que debe pagar con su vida el lugar que ocupa, aunque las intenciones sean científicas y busquen la conservación de la especie.
La mirada de Silva observa con afecto y cariño, como en el tiempo en que fue escrito, la visión de una colección, sus reflejos, las emociones que provoca.


Quizás uno de los momentos más intensos de Madama Butterfly sea Un bel di vedremo (Un bello día veremos), el aria con que Cio-Cio-San se niega a reconocer que Pinkerton, su esposo americano, la ha abandonado y regresará un día con ella.
Nos despedimos con esta intensa aria del Acto II de Madama Butterfly. En las óperas no existen los spoilers. Los argumentos se saben, se conocen desde antes de comenzar. De hecho, es una costumbre entregar unas notas de mano con el argumento de cada obra al entrar en el teatro. Aquí se sabe cómo comienza y cómo finaliza cada obra. 
La interpretación de Un bel di vedremo corresponde a la película de animación L'Opera imaginaire (La ópera imaginaria) que hemos puesto en otra ocasión, pero que viene a reforzar esta última imagen de las mariposas cazadas y expuestas en colecciones. 
La producción está dirigida por Jonathan Hills y la interpretación corresponde a la soprano Felicia Weathers.


Con seguridad, cuando veas una mariposa no dejarás de acordarte estas obras.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • www.kareol.es: Letras y traducciones de óperas y música vocal.
  • Batta, András. Ópera. Compositores, obras, intérpretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbHl, 1999, Colonia (Alemania).

El espectro de la rosa

Las noches de estío - Les nuits d'eté

La inspiración, una idea, una metáfora, lo que nos sugiere una flor, un baile, un recuerdo, una noche de verano... Todo nos evoca y hace emerger nuestros sentimientos más profundos.
Hay ocasiones en que una obra literaria, o de cualquier tipo, recorre un camino más amplio del que se le imaginaba, avanza hacia un lugar, tiene una inesperada respuesta por otro, confluye en determinados momentos, pasa del libro al pentagrama, de la voz al ballet. Es el caso de la obra que nos acompaña: El espectro de la rosa.
Te sugiero un paseo alrededor de dos ideas que nacieron de artes y autores distintos, tienen un punto en común, se unen y toman de nuevo caminos diversos. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Carl Maria von Weber es uno de esos compositores que vivió una vida breve. Nacido en 1786, murió antes de cumplir los cuarenta años. Autor romántico, quizás su obra más conocida sea Der Freischütz (El cazador furtivo), una ópera estrenada en 1820 que allanaba el camino a la obra de Wagner, al reafirmar la ópera cantada en alemán, que se inició con algunos singspiel de Mozart como La flauta mágica, frente a las predominantes en italiano. Como curiosidad, Weber era primo de Constanze, la esposa de Mozart.
Weber tomó la dirección de la Ópera de Praga en 1813 y años más tarde se le encomendó la de la Ópera de Dresde para que fuera abriendo el camino a la ópera en alemán, que culminaría con el estreno en Berlín de la citada El cazador furtivo.
En 1819 compuso una obra para piano a cuatro manos, Aufforderung zum Tanz (Invitación a la danza), su Opus 65, una obra en ritmo de vals de 3/4, que es considerada la primera obra de vals de concierto en el sentido de que no está compuesta para ser bailada, sino escuchada.
Se trata de una historia programática en la que un joven invita a bailar el vals a una muchacha, esta acepta, ambos danzan por el salón y se despiden para no volverse a ver.
La versión de esta obra, en esta ocasión interpretada para pianos a 8 manos, pertenece a una actuación que se llevó a cabo en el Christmas Concert (Concierto de Navidad) celebrado en Seul en el IBK Chamber Hall en diciembre de 2013 con la interpretación de Hye Seung Lee, Jo-Hye Lee, Hyun Joo Kim y Jiyeon Sung.


El siglo XIX es realmente fecundo para las letras francesas. Autores como Victor Hugo, Alejandro Dumas, los hermanos Goncourt, Gautier, Mérimée, Balzac, Zola o Stendhal dan muestra de la vitalidad, la importancia, la fuerza y la influencia de la literatura del país galo, en un período de comienza con el romanticismo y avanza hacia el parnasianismo, los poetas malditos, el simbolismo o un realismo que acabó desembocando en el naturalismo. 
En pleno romanticismo comenzó su andadura literaria Théophile Gautier, un poeta, novelista, autor dramático, crítico literario y un influyente artista de la vida literaria parisina que vivió entre 1811 y 1872, conoció y se relacionó con la mayoría de los autores citados. Poco a poco fue alejándose de los postulados románticos para incorporarse a las ideas de l'art pour l'art (el arte por el arte) en que promovía el culto exclusivo de la belleza, la negación de la intencionalidad política o moral del arte y la independencia del autor reflejados en obras como Albertus o Esmaltes y camafeos. De sus novelas podemos destacar Mademoiselle de Maupin, una obra en la que expresa su filosofía del hedonismo, además de ser un reconocido autor de narraciones cortas tanto de carácter francés como de ambiente exótico, además de libros de viaje por distintos lugares (Viaje a España, Viaje a Rusia o Venecia).
En 1838 publica La comedie de la mort (La comedia de la muerte), una antología de poemas ente los que se encuentra el que protagoniza esta entrada: Le spectre de la rose.
La rosa aparece en él como símbolo a la vez del amor ardiente y de la muerte representados por su flor y sus espinas, por su aroma y la delicadeza y fragilidad de sus pétalos. 



En 1841 Hector Berlioz aprovechó este y otros poemas de Gautier para componer su ciclo Les nuits d'eté (Las noches de verano), una obra que rememora el título de su admirada obra de Shakespeare El sueño de una noche de verano. Berlioz toma seis poemas del escritor para ponerles música: Villanelle, Le spectre de la rose, Sur les lagunes, Absence, Au cimentière y L'île inconnue. Inicialmente fue compuesta para piano y voz de mezzosoprano o tenor. 
En esta ocasión, la versión está interpretada por L'Oiseleur des Longchamps formado por Patrick Loiseleur como arreglista y cantante, Aya Okuyama al piano, Hugues Borsarello al violín y Pejman Memarzadeh al chelo, en una grabación que se realizó en el Estudio 105 de Radio France en mayo de 2011.


Hector Berlioz realizó en 1841 una orquestación de Invitación a la danza para incluirla en el intermedio de una representación de El cazador furtivo de Weber. Esta versión orquestal comienza con una especie de llamada del violonchelo y los instrumentos de viento para que comience el baile, al que suceden una serie de pequeños valses que se vuelven a oír, hasta finalizar con la repetición de la introducción con los mismos instrumentos.



Rosas en un vaso. Pierre-Auguste Renoir (1910)
Con la inspiración en Invitación a la danza y Le spectre de la rose, y a partir de una idea del poeta Jean-Louis Vaudoyer, Les ballets ruses de Diaghilev estrenaron en abril de 1911 en el Théâtre de Montecarlo El espectro de la rosa, a partir de una coreografía de Mijail Fokine y con la interpretación de Vaslav Nijinsky como el espectro de la rosa y Tamara Karsávina en el rol de la joven.
El argumento presenta a una joven que regresa a su habitación tras un baile con una rosa en la mano y queda dormida recordando los momentos felices de la velada. Por la ventana entra el Espectro de la rosa que emprende un baile a su alrededor, llevándola consigo en sus vertiginosa danza hasta dejarla en su sillón y desaparecer de nuevo. Al despertarse la joven con la rosa en la mano, se acerca, evocadora, a la ventana.
Este ballet está asociado a la memoria de Nijinsky, a su virtuosismo como intérprete, y ha sido rescatado en diversas ocasiones por Nureyev o Baryshnikov
El enlace muestra una interpretación dirigida por Vladimir Skpvakov y bailarines de los Ballets Russes.


No está claro la intención ni las ideas que Berlioz tenía cuando musicó estos poemas de Gautier, ni hay algo tan frecuente en la época como la correspondencia entre ambos. Quizás el hecho de que ambos vivieran en el mismo barrio, fueran críticos musicales y, sobre todo, se vieran y hablaran con frecuencia, sea el motivo de la falta de documentación escrita sobre esta obra. 
Es posible que el título Les nuits d'eté no fuera más que un pretexto para que estos poemas estuvieran juntos, pues ni tienen una intención de formar un todo, ni se interpretaron juntos. Aún así, forman un ciclo equilibrado al tratar del amor y del deseo, se mueven entre sentimientos de pérdida y culpabilidad, frívola galantería y pasión frenética, dando un conjunto con un aire sentimental.
Tras el estreno, Berlioz orquestó Absence y, tras su éxito decidió orquestar el resto de los poemas, aunque no fue has quince años más tarde que lo finalizó. Cada uno de los poemas orquestado fue dedicado en su tiempo a una cantante diferente, la mayoría alemanas, ya que en ese país tenían más eco las composiciones de Berlioz.


Rosas en un vaso de cristal. Jean-Baptiste-Camille Corot (1874)
Una rosa ha muerto y su espíritu adorna el vestido de una muchacha que asiste a su primer baile. La flauta y el clarinete nos introducen en una pesada y fragante atmósfera. Berlioz escribe una melodía sensual, en que las arpas representan la sutil fragancia de la rosa mientras en la frase J'arrive du Paradis, la rosa se resigna a su destino.
Terminamos esta visita a El espectro de la rosa en sus distintas versiones con la delicada y emocionante interpretación de la mezzosoprano sueca Anne Sophie von Otter.


Que tengas y goces de unas buenas noches de estío.

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Bibliografía consultada: