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Paseando entre jardines

Si quieres ser feliz una hora,
bebe un vaso de vino:
si quieres ser feliz un día, cásate;
si quieres ser feliz toda tu vida,
hazte jardinero.
Proverbio chino.

Pasear por un jardín es un placer que nos acerca a la naturaleza y nos hace sentirnos bien con nosotros mismos. Disfrutar con nuestros sentidos cada uno de los aspectos que nos ofrece con el colorido de las plantas o la diversidad de sus aromas; sentir con el tacto el césped o la tierra que pisamos o acercar nuestras manos a los elementos que lo forman; oír el rumor del aire moviendo ramas y hojas, o el aleteo y el cantar de los pájaros que lo pueblan, junto con el sonido del agua que corre por canales y fuentes es un auténtico deleite que nos hace acercarnos a lo natural.
Si a estas sensaciones añadimos la posibilidad que tienen algunas personas de poder tener un jardín que cuidar con sus propias manos o, en su defecto, mantener algunas plantas, estas sensaciones se acrecientan.
Te propongo un paseo a través de libros y músicas que nos acercan al placer de disfrutar paseando por un jardín. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Jardines de Sanssouci en Postdam (Alemania)


El jardín es una representación humanizada de la naturaleza. Si de forma natural crecen plantas con la sola fuerza de la tierra, el agua, el sol y determinados condicionantes, los seres humanos hemos deseado siempre recrear ese mundo natural adaptándolo a nuestro pensamiento.
Los jardines se nos muestran así de muy distinta forma a lo largo del tiempo, la cultura y la intención, adaptándose a la voluntad de quienes lo conciben.
Desde el Edén bíblico, ese paraíso anhelado que sentimos como algo irremediablemente perdido y a la par deseado, pasando por los jardines colgantes de Babilonia de la mítica reina Semiramis, los deslumbrantes y geométricos jardines palaciegos de la nobleza y realeza europea, hasta los modernos jardines y los huertos urbanos de la actualidad, este espacio singular ha ocupado su lugar ente la humanidad.


Parque Manuel Díaz García, La Palma del Condado
Licenciado en Antropología y doctor en Filosofía, Santiago Beruete es profesor de Filosofía y Sociología, además de haber publicado Jardinosofía. Una historia filosófica de los jardines o Verdolatría. La naturaleza nos enseña a ser humanos.
En Jardinosofía. Una historia filosófica de los jardines, Beruete traza un recorrido por la historia de los jardines como forma de entenderlos a través del paso del tiempo y las distintas concepciones filosóficas. Según él, "todo jardín formula una teoría estética de la belleza y una visión ética de la felicidad."
En el inicio del libro, Beruete nos acerca a la idea que va a desarrollar a lo largo de su trabajo estudiando el jardín desde los puntos de vista histórico y filosófico y como producto tanto cultural como intelectual.




Quizás de las primeras imágenes que nos vengan a la mente cuando evocamos los jardines provengan de las narraciones de Las mil y una noches, ese compendio de cuentos orientalistas medievales que llegaron a Europa alrededor del siglo XVIII.
Nicolai Rimsky-Korsakov es uno de los compositores que han popularizado ese acercamiento a la cultura oriental con Scheherazada, una Suite sinfónica en cuatro movimientos. Nos acompaña en el acercamiento a las visiones sobre los jardines el segundo de ellos, La leyenda del príncipe Kalendar, un movimiento que se desarrolla con las indicaciones Lento - Andantino - Allegro molto - Con moto. Inolvidable la voz de la narradora protagonista en el violín solista y el acompañamiento del arpa.
La grabación pertenece a la All-Stars Orchestra dirigida en 2014 por Gerard Schawrtz y es admirable la capacidad del realizador para mostrarnos todas las intervenciones de los instrumentos solistas que colaboran en desarrollar las diversas historias y sensaciones que Rimsky-Korsakov enlaza. 



Esta concepción del jardín como vergel que se puede crear contra la propia naturaleza del desierto surge en muchas de las historia que Scheherazada cuenta al sultán durante tantas noches. Apenas si hay narraciones en esta colección de relatos en que no aparezcan los jardines como escenarios protagonistas de historias. En ocasiones surgen como paraísos inesperados, casi secretos e impensables; en otras como lugar de frescor y exuberante vegetación por el cual el ruido del agua adormece los sentidos; en determinadas situaciones se presenta como escenario del amor; incluso en algunas historias, los jardines son puertas que conducen a mundos recónditos e inesperados.
En la historia de Anis, el jardín surge como un inesperado y misterioso lugar señalado por una voz seductora. Adentrémonos en él.



Léo Delibes es uno de los compositores franceses del XIX que son recordados por algunas obras que siguen vigentes en nuestros días. Sus óperas Lakmé y Le roi l'a dit (El rey lo dijo) y sus ballets Sylvia y Coppélia siguen aún presentes en el repertorio de los grandes escenarios.
Lakmé es una ópera que desarrolla la corriente del exotismo colonialista tan de moda en la segunda mitad del XIX. En este tipo de obras no se pretendía que los autores conocieran y desarrollaran en profundidad la música de los lugares que representaban, sino que bastaba con algunas alusiones a historias variopintas, exóticas o extraordinarias y alguna armonía, temas o uso de escalas locales.


Ilustración de Las mil y una noches



Así, Lakmé se centra en los conflictos culturales y religiosos que aparecían en el mundo que desarrollaba el colonialismo, sin buscar en ningún momento la autenticidad de los lugares y personajes que presenta. La sacerdotisa brahamana Lakmé se enamora, de forma sacrílega, del oficial inglés Gérald, presentando así Delibes el conflicto entre ambas culturas.
Sin duda, la pieza más conocida de esta ópera es el dueto entre Lakmé y Mallika, un delicioso número que posee una delicadeza y serenidad que enlaza con el respeto y la cercanía de la cultura hindú hacia los jardines y la naturaleza en general.
La interpretación de este dúo es un lujo, ya que está cantado por una de las más grandes voces del siglo XX, una cantante con una vocalidad muy particular y una técnica insuperable que la hizo estar entre las más grandes. Si la Callas era La Diva y la Caballé La Superba, la soprano australiana Joan Sutherland era La Stupenda, una voz que brilló de modo especial en la ópera belcantista.
Aquí la tenemos, en pleno jardín, en compañía de la mezzosoprano Huguette Torurangeau en la interpretación de este Dúo de las Flores de Lakmé de Delibes.




Si el jardín invita al contacto con la naturaleza, a su recreación humanizada, también nos acerca a la nocturnidad y, con ella, a la llamada del amor. Así, pocos jardines de la literatura, el teatro y la ópera son tan conocidos como el jardín de los Capuleto con el balcón que se asoma al mismo y que da a la habitación de Julieta.
La obra de Shakespeare The most excellent and lamentable tragedy or Fomeo and Juliet (La más excelente y lamentable tragedia de Romeo y Julieta) es la que ha dado pie a tantas interpretaciones de esta historia de amor.
Llevada a la música clásica por Tchaikowsky como obertura con los nombres de los protagonistas, hay al menos veintiocho óperas entre las que destacan las de Gounod y Bellini, esta última con el título de Montescos y Capuletos, un par de ballets como el de Prokofiev y una veintena de películas, entre otras obras.
Así, la representación del jardín se vislumbra en el Acto II de la obra teatral de Shakespeare en que Romeo y Julieta se encuentran, él entre las plantas, ella en el balcón.



En este ámbito se inscribe también una de las escenas finales de Don Pasquale de Donizetti, la que Norina y Ernesto se encuentran en el Acto III para declararse su amor ante la presencia del protagonista y el doctor Malatesta que
asisten escondidos al encuentro, el primero para cobrarse venganza y desembarazarse de la que cree su esposa y el segundo para favorecer a la pareja de enamorados.
Así, también en la nocturnidad del jardín se desarrolla este dúo Tornami a dir che m'ami (Vuelve a decir que me amas) entre el tenor peruano Juan Diego Flórez y la soprano moldava Valentina Nafornita del último acto de Don Pasquale.




Ese equilibrio entre lo natural y lo artificial, entre el trabajo físico y el intelectual que caracteriza la entidad y la presencia de los jardines se transforma en la obra de un literato como Jorge Luis Borges.
El autor argentino, uno de los más prolíficos y geniales escritores del siglo XX posee la capacidad de crear en sus obras espacios inimaginados, infinitos en ocasiones, misteriosos en otras, relacionados con los libros y las bibliotecas en la mayoría de los casos.



También trató Borges el tema de los jardines como en El jardín de los senderos que se bifurcan, un relato que escribió en 1941 y que recopiló junto a otros seis más en su libro Ficciones que publicó tres años más tarde.
Aunque se trata de un relato que el autor califica de policíaco realmente es una metáfora sobre el tiempo, El jardín de los senderos que se bifurcan alude al título de una novela que representa a la vez un libro y un laberinto. Aquí, el jardín y su laberinto no conforman un espacio físico, sino que se representan en el tiempo.
Así, con las palabras y las ideas de Borges nos encaminamos, no a un jardín donde recrear nuestros sentidos, sino a un laberinto en un jardín para recrearlo solo con nuestra mente.



En La nozze di Figaro (Las bodas de Fígaro), Mozart crea una de sus obras maestras a partir de la obra teatral de Beaumarchais y el libreto de Lorenzo da Ponte. El cuarto y último acto se desarrolla, cómo no, en un jardín.
Es de noche. En el jardín hay dos pabellones, uno a cada lado del escenario. Las tramas que se han idos tejiendo confluyen en él, en uno de los varios enredos que pueblan esta obra. La doncella Barbarina ha perdido el broche que debe devolver a Susana. Fígaro se entera así de que su novia va a tener una cita con el Conde, aunque no sabe que las mujeres traman un plan. Así, indignado con su esposa, sale a llamar a Bartolo y Basilio para que sean testigos del encuentro.
Entonces la Condesa y Susana, cada una disfrazada con las ropas de la otra, entran en escena. Tras el recitativo Susana canta su aria Deh viene, non tradar (Oh, ven, no tardes) mientras advierte que Fígaro la está viendo.



La pieza que nos acompaña pertenece a una versión fílmica de 1976 con la interpretación de Mirella Freni como Susana y Hermann Prey como Fígaro y la Wiener Philharmoniker Orchestra, todos bajo la dirección de Karl Böhn.
Comienza con la entrada de las dos mujeres, mientras Susana se queda sola e interpreta el recitativo seguido del aria citados.




Finalizamos este paseo -incompleto por todos los que podemos transitar- acercándonos, como si se tratara de un relato de Borges en los que busca el infinito, hasta el inicio, al libro Jardinosofía.
En su última parte, una suerte de epílogo titulada Floración y despedida - El jardín como terapia filosófica, Beruete centra su atención y la nuestra en las vivencias que nos aportan los jardines y, de modo general, los espacios verdes. Así, podemos estar de acuerdo con el autor en que estos espacios tienen propiedades para convertirse en lugares de terapia filosófica para quienes los crean o frecuentan.



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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Cosas de niños

Con frecuencia adjudicamos a los niños el papel de que aún no son personas capaces de razonar o captar la dimensión de lo que ocurre a su alrededor. Cierto es que, en muchas ocasiones, tampoco nosotros somos capaces de hacerlo y nos movemos alrededor de mensajes o ideas estereotipados que recibimos a través de distintos grupos de opinión.
Pensamos también que los más jóvenes sólo poseen virtudes como la inocencia, una visión del mundo no matizada por la visión más completa y perfecta de los adultos y una enorme capacidad lúdica para enfrentarse a su existencia. Todas estas capacidades, que en ocasiones cuestionan el mundo de los adultos, las van perdiendo con el paso del tiempo, en parte por la comprensión de un mundo más razonado y global; por otra, por imposiciones conscientes o no de los adultos.
Esa frescura en las ideas, la inocencia en los argumentos y pensamientos, la originalidad con que plantear visiones ante situaciones que les rodean, la forma de percibir el mundo de manera diversa y original con el pensamiento lateral o la creatividad cuando se enfrentan a la resolución de situaciones tienen una importancia vital en el desarrollo personal de los niños.
Todos estos casos vienen avalados por estudios y descubrimientos recientes como en el caso de las inteligencias múltiples de Howard Gardner o en el campo de disciplinas como la Neurociencia, por citar algunos ejemplos.
No hace falta siquiera mirar atrás para descubrir con qué razón, con qué capacidad de comprensión y asimilación se han enfrentado los más pequeños a las situaciones extremas que se están viviendo en este tiempo. La misma situación extraordinaria la están viviendo personas ancianas, jóvenes, maduras y niños, con la misma novedad para todos y sin que se haya dejado ver que los más pequeños no han sido capaces de adaptarse a ella, en líneas generales, como los demás.
Pero esta inocencia y forma de estar en el mundo se pierde y, con el paso del tiempo, se añora. En muchas ocasiones los autores han echado la vista atrás para recordar con una mezcla de rabia, desilusión o ternura los momentos en que dejaron de ser niños para situarse en el mundo de los adultos, este mundo tan incomprensible e indescifrable que, apenas intuimos entender, se torna más complejo aún.
Te propongo una mirada a algunas obras en que sus autores volvieron la vista hacia la infancia para recordar o intentar recuperar lo que fue y significó para ellos. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


  
La primera mirada nos sitúa de lleno en la situación de partida. Pocos libros hay en los que esa visión de la infancia sea tan potente y fundamental como en Le Petit Prince (El Principito). Antoine de Saint-Exupéry nos ofrece una obra donde la inocencia es el centro, el punto de vista fundamental para seguir la historia. Gracias a este inolvidable Principito sabemos que sólo con el corazón se puede ver bien, que lo esencial es invisible para los ojos, y que nos descubre cosas tan importantes como que "únicamente los niños aplastan su nariz contra los vidrios." Es un libro fundamental, no para leer, sino para degustar y acercarlo al corazón. 
Mas la presencia en esta reflexión viene por sus primera palabras. La dedicatoria de El Principito nos acerca a ese momento en que no pensamos en lo que somos, sino en lo que fuimos.



Natural de Vitoria, Jesús Guridi es uno de los grandes autores vascos y españoles de la primera parte del siglo XX. Procedente de una familia con antecesores musicales, sus padres buscaron que se centrara en los estudios, aunque permitieron que desarrollara su afición tras cumplir con sus obligaciones académicas. Tras varios cambios de residencia por motivos económicos, fue en su estancia en Bilbao cuando comenzó a dedicarse de modo más serio a sus estudios musicales, que continuaron en París.
Autor de una gran cantidad de obras relacionados con el folclore se su tierra natal, entre sus obras destacan las óperas Mirentxu y Amaya y zarzuelas como La meiga y, sobre todo, El caserío, la más popular de todas.
La obra que nos acompaña es Seis canciones infantiles, publicadas en 1946 con letras de Jesús María de Arozamena. En ellas los autores centran su atención en la miradas con que los niños se acercan a diversos acontecimientos o circunstancias, pero siempre bajo la visión y reflexión de un adulto.
Cazando mariposas, Otra vez la primavera, La princesa cautiva, Cuando sea abuelo, La vacación y El idioma extranjero son las canciones que forman esta obra.
Con la interpretación, solo de audio, de la Escolanía Samaniego de Vitoria bajo la dirección de Antton Lete, escuchamos Cazando mariposas, una canción que nos sirve para enlazar con la publicación anterior de este blog.



Uno de los grandes escritores y experimentadores del lenguaje literario del siglo XX fue el irlandés James Joyce. Autor de Dublineses, una colección de cuentos con temática relacionada con su país de origen publicado en 1914 y del que John Huston adaptó el relato Los muertos para realizar su última película con el título de la colección, Joyce publicó Retrato del artista adolescente dos años más tarde. Su libro más conocido es Ulises (1922), un homenaje a la Odisea de Homero en el que narra la vida de su protagonista Leopold Bloom durante las veinticuatro horas de un día, el 16 de junio de 1904.
En Retrato del artista adolescente, Joyce crea un relato con tintes autobiográficos alrededor de su alter ego Stephen Dedalus y su paso por la infancia y adolescencia hasta llegar a ser quien es. En esta novela, el escritor irlandés comienza a utilizar algunos de los recursos que llevará más adelante su obra, el monólogo interior, un acercamiento al fluir de los pensamientos tal como surgen en nosotros, a base de imágenes que aparecen, se desarrollan, cambian por nuevos intereses o distracciones y desaparecen conformando una amalgama que le lleva a escribir páginas completas sin ningún tipo de puntuación ni reglas gramaticales. 
Tras el apogeo del desarrollo de esta temática en el Ulises, Joyce siguió investigando y experimentando por caminos que le llevaron cada vez más hacia una escritura menos inteligible y, por supuesto, casi intraducible fuera del inglés con obras con Finnegans Wake (1939). 
El lenguaje de Retrato del artista adolescente va evolucionando a la vez que lo hace su protagonista Stephen Dedalus, tanto en la construcción de frases como en la generación de imágenes y pensamientos cada vez más complejos conforme lo hace la mentalidad de su protagonista.
Así, con este lenguaje como de relato infantil comienza la obra.



El gran pianista y compositor Robert Schumann compuso su ciclo de canciones Kinderszenen (Escenas de niños, Opus 15) cuando contaba veintiocho años. En aquel momento estaba ya enamorado de Clara Wieck una virtuosa del piano de 16 años e hija de su profesor Friedrick Wieck, quien, al saberlo la envió de gira para alejarla del compositor. Como sabemos, la relación entre ambos finalizó con un enlace que Clara supo hacer llegar más allá de la enfermedad mental que acabó con el compositor.
A ella y no a ningún niño está dedicada esta obra que representa una mirada hacia la infancia desde la óptica de un adulto, un poeta y compositor capaz de entrar en el mundo fantasioso e inocente de los niños.
La obra original estaba formada por treinta pequeñas piezas que el propio autor dejó finalmente en trece. Todas ellas tienen un título que la identifican con algún momento o detalle de la infancia y conllevan una dificultad interpretativa que deja claro en todo momento que esta obra supone una mirada o interpretación de los adultos hacia el mundo de los niños.



Las piezas, que se siguen ininterrumpidamente, y el momento aproximado en que comienzan son:
  1. Extraños países y personas, 00:00. 
  2. Un cuento divertido, 01:39.
  3. El hombre del saco, 02:43.
  4. El niño mimado, 03:58.
  5. Bastante feliz, 03:58.
  6. Un acontecimiento importante, 05:09.
  7. Ensueño, 05:59.
  8. En la chimenea, 08:59.
  9. Caballero en caballo de madera, 09:51.
  10. Un poco serio, 10:27.
  11. Espantoso, 12:03.
  12. Niño adormecido, 13:36.
  13. El poeta habla, 15:29.
Esta última forma una suerte de epílogo donde podemos intuir la mirada hacia el mundo de los niños del propio compositor.
Carlo Balzaretti interpreta al piano esta Kinderszenen de Robert Schumann.




En multitud de ocasiones Antonio Machado dirigió también su mirada al mundo de la infancia. Para él, era un mundo perdido con la madurez, irrecuperable y, en cierto modo, una imagen de la situación en que se encontraba la sociedad de nuestro país. Así, su mirada es severa, agria, desencantada y tremenda en muchas ocasiones. Es difícil encontrar cierta mirada libre de desengaño en que sólo aparezca la  evocación del pasado perdido.



Quizás sea en Pegasos, lindos pegasos donde su mirada se acerque más a esa evocación a la infancia por sí misma.



También George Bizet, el autor de Carmen, dedicó un álbum a la evocación de los recuerdos infantiles. La obra, con clara influencia de la obra de Schumann la tituló Jeux d'enfants y fue compuesta originalmente para piano a cuatro manos en 1871, el año en que supo que iba a ser padre. Más adelante realizó una orquestación de cinco de los doce números que la forman para realizar una Petite Suite y, una vez fallecido el autor, fueron orquestadas el resto de piezas.
La última de estas composiciones, Le bal (La pelota) es un galop que quizás sea la pieza más conocida de esta obra.
La interpretación corresponde a una actuación que se llevó a cabo en el Seoul Arts Center de la capital surcoreana en febrero de 2015 con la interpretación de Sun-Young y Minna Han


Richmal Crompton moldeó uno de esos personajes que reflejan la infancia con la creación de William Brown, un personaje que, entre nosotros se conoció con su nombre vertido al castellano, Guillermo Brown. Publicado por primera vez en la década de 1920 cuando su autora se dedicó a escribir tras perder el uso de una pierna por una poliomielitis en su edad adulta, las aventuras de Guillermo Brown y su grupo Los proscritos llenaron de imaginación y rebeldía a varias generaciones, alcanzando éxito en la España de los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado. 



Estas aventuras de Guillermo Brown rezumaban una ironía, provocaban unas situaciones caóticas y divertidas que acababan poniendo patas arriba las estructuras de la sociedad en que vivían. Acompañados siempre con las ilustraciones de Thomas Henry, los casi cuarenta libros de la saga nos impresionaron e hicieron leer muchas horas, vivir las aventuras de sus protagonistas, sentir su rebeldía a muchos, entre los que se encuentran escritores como Fernando Savater y Javier Marías.
Aquí no es tanto la mirada del adulto hacia el niño, sino la recreación de su mundo y su personalidad la que Crompton nos ofrece. Estas son las líneas iniciales que aparecieron publicadas en el primero de los libros Just William (Travesuras de Guillermo)  y en las que la escritora inglesa refleja el carácter del protagonista y revela el tono irónico que va a mantener durante todas las historias del personaje.
¿Hay algo más atractivo para un niño que las golosinas y caramelos?



Finalizamos con la última de las piezas que forman las Seis canciones infantiles de Jesús Guridi
No hay tema más recurrente para algunos niños que la poca funcionalidad que le ven a estudiar y conocer un idioma extranjero. Con esta idea y una serie de tópicos e incluso chistes infantiles, Guridi y Arozamena montan esta satírica, socarrona y divertida pieza final: El idioma extranjero. ¡Atentos a la letra!
La interpretación vuelve a corresponder a la Escolanía Samaniego de Vitoria con la dirección de Antton Lette.



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Bibliografía y páginas web consulatadas:

Aleteo de mariposas

Admiramos las mariposas. Nos permiten seguirlas con nuestra mirada mientras las observamos y nos recreamos en su vuelo. De cuantos insectos existen es, con toda seguridad, el más aclamado por su belleza y singularidad, hasta tal punto que ha servido de inspiración y modelo para distintos autores.
Pertenecientes al grupo de los insectos lepidópteros, las mariposas siempre han sido objeto de nuestra admiración. Su colorido, su vuelo, su ciclo vital con la metamorfosis que la hace pasar de oruga a mariposa, estos seres pasan por nuestras vidas cumpliendo su función polinizadora, a la vez que nos sirven como modelo y como metáfora. 
Su aleteo se ha comparado en muchas ocasiones con el parpadeo de los ojos amados, su vuelo con la gracilidad de lo leve y etéreo, sus rítmicos y erráticos movimientos con la libertad de quien deambula por donde desea; su metamorfosis con un canto a la belleza o a la transformación que realizamos en nosotros mismos, y su colorido con las gamas más atrevidas que nos ofrece la naturaleza.
Te propongo un paseo alrededor de las mariposas, su mundo, sus características y la inspiración en el arte. Nos acompañan, como siempre, obras literarias y musicales. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!
Salvador Dalí. Paisaje con Mariposas, 1956
Comenzamos nuestro paseo entre vuelos de mariposas con la consideración del insecto que naciendo de un huevo, surge como oruga para pasar a crisálida y terminar como mariposa. ¿Sienten en qué estado están? ¿Son el mismo ser, o seres distintos?
Un microrrelato de Chuang Tzu (literalmente El maestro Chuang), filósofo taoísta chino del siglo IV antes de Cristo, se acercaba ya a estas oníricas sensaciones. 


Como desconociendo aún en qué fase de su metamorfosis vital se encuentra, si como oruga, crisálida o ya mariposa, Elisey Mysin, un niño prodigio ruso que apenas cuenta nueve años interpreta The Butterfly (La mariposa), un estudio de concierto para piano de Calixa Lavallee.
Oiremos hablar de Elisey Mysin, un talento que debutó con 6 años en el Royal Festival Hall de Londres y que no sólo toca el piano, sino que con esa edad interpretó uno de los conciertos de Mozart con una cadencia creada por él mismo.

La ligereza, la suavidad y la ligereza son condiciones que reconocemos a las mariposas y que vienen asociadas a una evocación que permanece fresca en nuestra memoria y nuestras ensoñaciones. 
Ryunosuke Akutagawa, un escritor que desarrolló su obra tras la primera guerra mundial y que está considerado como el creador del relato corto japonés, nos ofrece su mirada breve, sutil y persistente.



Dentro de sus Mélodies de Jeunesse (Melodías de juventud), Claude Debussy incluyó una canción a partir de uno de los poemas de Théophile Gautier titulada Les papillons.
La soprano Sandrine Piau acompañada por Jos van Immerseet con un piano Erard de 1897 interpreta una versión de Les papillons, una obra compuesta por el autor francés en 1881.



Poco a poco, en nuestra infatigable y suicida labor de destrucción de nuestro planeta, vamos eliminando bosques, suprimiendo terrenos no útiles para la agricultura, aprovechando todo cuanto la naturaleza nos ofrece para darle, según nuestro criterio una utilidad, arrinconando la naturaleza en espacios limitados, como se hizo con los indios de Norteamérica, limitándolos a la vida en las reservas. 
Así, el hábitat de las mariposas va reduciéndose, alejándose también de nuestra visión. Pero la naturaleza, con su fuerza, regresa cuando puede a lo que eran sus lugares y, con ella, las mariposas se dejan ver en determinados momentos en las ciudades.



En el libro Cortázar para principiantes, Carlos Polimeni y Miguel Rep relatan que el día que murió en París el escritor argentino, el 12 de febrero de 1984, en Buenos Aires se produjo un acontecimiento extraño, una invasión de mariposas. Los científicos adujeron que una oleada de calor procedente de una zona rural cercana las llevó allá en busca de fresco. El fenómeno no ha vuelto a verse de nuevo pese a la repetición de las circunstancias meteorológicas, por lo que los autores del libro escribieron: "Era un domingo y fue un hecho excepcional que nunca se repitió. Es algo simbólico pero no a cualquier autor le cae esa analogía, que el día de su muerte, las mariposas invadan Buenos Aires." 
Así, entre su migraciones y movimientos, ocasionalmente vemos alguna mariposa que nos sorprende con presencia en las ciudades. De tal manera, entre edificios, automóviles, cemento y contaminación, ocasionalmente surge alguna mariposa que nos hace dirigir por unos momentos la mirada lejos de nuestra ajetreada vida.
La nonagenaria poetisa uruguaya Ida Vitale nos las evoca en uno de los varios poemas que dedicó a las mariposas.


Robert Schumann dedicó una obra tan temprana como su Opus 2 a las mariposas con el título Papillons. Se trata de una obra formada por una introducción y doce piezas: nueves valses, dos polonesas y un final. Meses más tarde, se inspiró en esta obra para parafrasearla en su Opus 9, la conocida obra Carnaval.
La ligereza y la fragilidad se dejan oír y se ven en la partitura a base de corcheas y semicorcheas. con que el compositor alemán representa su vuelo.


Alfonsina Storni, la poetisa argentina inscrita en el movimiento del Modernismo, protagonista de la emotiva Alfonsina y el mar en que la reconocemos en su final, nos introduce en un nuevo acercamiento a las mariposas. En esta ocasión, estos elegantes insectos sirven como elementos de metáforas e imágenes literarias más que como animales en sí mismos.
El amor, cuya imagen más recurrente es la del aleteo de las mariposas en nuestro interior, sirve a escritores y, de manera especial, a poetas como recurso literario. Aquí, Storni en el octubre de la primavera austral siente la llegada del amor como mariposas unidas a soles, ríos, lunas y montañas. La fuerza frente a la delicadeza, el arrebato ante el sosiego, la pequeñez ante la enormidad aparecen y transitan por este poema. La mariposa se convierte, como en una nueva metamorfosis, en imagen.



La primera obra compuesta por Gabriel Fauré fueron dos canciones para voz y piano a partir de poemas de Victor Hugo. Le papillon y la fleur (La mariposa y la flor) y Mai (Mayo) fueron las dos primeras obras que, entre 1861 y 1862, sirvieron para dar a conocer la figura de uno de los grandes compositores del siglo XIX francés.
La interpretación corresponde a un audio de la maravillosa soprano Elly Ameling con acompañamiento al piano de Dalton Baldwin grabado entre 1970 y 1974 para la compañía discográfica WMG.





Pero si hay un escritor que sienta no sólo admiración por las mariposas como imagen o como recurso literario, sino como pasión, ese autor es Vladimir Nabokov.
El escritor ruso, que para el gran público ha pasado a la historia por ser el controvertido autor de Lolita, fue uno de los grandes intelectuales de la literatura de mediados del siglo XX. Según él mismo confesaba, si no hubiera existido la Revolución Rusa, él habría seguido siendo un apasionado entomólogo especializado en lepidópteros, grupo al que pertenecen las mariposas.
Ferviente buscador de mariposas desde su infancia, él mismo lo reconocía. "He cazado mariposas en diversos climas y con diversos disfraces: como guapo niño con pantalones cortos y gorra de marinero; como larguirucho expatriado cosmopolita con pantalones anchos de franela y boina; como gordo anciano de calzón corto y cabeza descubierta." Tanta fue su pasión que dedicó su tiempo libre a recorrer lugares donde poder encontrar mariposas en todas las latitudes de nuestro planeta, hasta tal punto que hoy siete variedades de mariposas llevan su nombre por haber sido descubiertas por él, Nabokovia
Vicent Van Gogh. Jardín con mariposas, 1888
Esta pasión no podía quedar fuera de sus escritos, apareciendo en multitud de ellos. En uno de sus relatos, Aureliana, Nabokov muestra esos sueños apasionados de entomólogo alrededor de todo el mundo.
Aunque los científicos sean los mayores ecologistas y defensores de la biodiversidad, la mariposa nos muestra aquí una nueva imagen, la de un ser vivo que se transforma en objetivo de coleccionista.
Dimitri Nabokov, hijo del escritor, recuerda que su padre, en el lecho de muerte lloró al ver una mariposa volando tras la ventana. Fueron sus últimas lágrimas.


Si Nabokov es el escritor más apasionado por las mariposas, la obra que no podía faltar en este recorrido por los lepidópteros es la ópera de Giacomo Puccini.
Madama Butterfly fue el mayor fracaso en un estreno de Puccini. Tanto que decidió modificar el segundo y último acto y transformar la ópera en tres actos, con una escena de tensa espera que uniera los dos últimos.
Pablo Picasso. Le papillon
En el final del primer acto de esta ópera, Puccini ofrece un dúo de amor entre Butterfly y Pinkerton. Conocemos que Cio-Cio-San, la joven novia está enamorada y que el teniente está por momentos entregado, pero no nos engañemos. Él es un desalmado como ha demostrado desde el comienzo de la obra y quedará manifiestamente claro en el segundo acto. Aún así, por momentos se muestra elegante y tierno en su seducción. Ahí duele aún más al espectador que duda si entrar o no entrar en un juego de palabras, músicas y miradas tan seductoras. Si entrar creerle o no. Continuamos, pues, este paseo entre aleteos de mariposas con el dúo final del primer acto de Madama Butterfly Vogliatemi bene (Amadme, por favor) con la interpretación en estudio de Angela Gheorghiu como Butterfly y Jonas Kaufmann como Pinkerton dirigidos en Roma en 2008 para una grabación de EMI por Antonio Pappano

 

Precursor del modernismo en Colombia en los años finales del XIX, José Asunción Silva nos sigue adentrando en la imagen de las colecciones de mariposas, la prisión de lujo de tantos insectos, la belleza que debe pagar con su vida el lugar que ocupa, aunque las intenciones sean científicas y busquen la conservación de la especie.
La mirada de Silva observa con afecto y cariño, como en el tiempo en que fue escrito, la visión de una colección, sus reflejos, las emociones que provoca.


Quizás uno de los momentos más intensos de Madama Butterfly sea Un bel di vedremo (Un bello día veremos), el aria con que Cio-Cio-San se niega a reconocer que Pinkerton, su esposo americano, la ha abandonado y regresará un día con ella.
Nos despedimos con esta intensa aria del Acto II de Madama Butterfly. En las óperas no existen los spoilers. Los argumentos se saben, se conocen desde antes de comenzar. De hecho, es una costumbre entregar unas notas de mano con el argumento de cada obra al entrar en el teatro. Aquí se sabe cómo comienza y cómo finaliza cada obra. 
La interpretación de Un bel di vedremo corresponde a la película de animación L'Opera imaginaire (La ópera imaginaria) que hemos puesto en otra ocasión, pero que viene a reforzar esta última imagen de las mariposas cazadas y expuestas en colecciones. 
La producción está dirigida por Jonathan Hills y la interpretación corresponde a la soprano Felicia Weathers.


Con seguridad, cuando veas una mariposa no dejarás de acordarte estas obras.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:
  • www.kareol.es: Letras y traducciones de óperas y música vocal.
  • Batta, András. Ópera. Compositores, obras, intérpretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbHl, 1999, Colonia (Alemania).

Todo está en los libros

 ¡#FelizDiaDelLibro!

Como todos los años, el día 23 de abril se celebra el Día del libro, una ocasión inmejorable para que todos recordemos la importancia que tienen los libros en nuestra vida y en la evolución de la humanidad.
El hecho de celebrar esta festividad cultural surge de la necesidad de recordar la importancia que tienen los libros en el crecimiento y la formación de las personas, la consolidación de un pensamiento propio o el poder vivir otras vidas, situarse en el lugar del otro y, en definitiva, aumentar la empatía.
Viajar a lugares que no conocemos, vivir las vidas que no hemos tenido, acercarnos a momentos históricos importantes o conocer culturas que son distintas a las nuestras nos ayudan a crecer interiormente y desarrollarnos como personas.
Novelas, libros de poesías, biografías o ensayos; libros filosóficos, tratados, historias románticas o de ciencia ficción son siempre compañía que se adapta a los gustos de quienes lo leen enriqueciéndolos.
En muchos lugares de nuestra geografía o de otros países es costumbre celebrar este Día del libro con algunas muestras de afecto hacia quienes están cerca nuestro. En Cataluña coincide con el Día de San Jordi donde todos los años es habitual regalar un libro y una rosa. En muchas ciudades se celebra con estands donde se exponen libros para la venta y, en algunas de ellas, los autores se acercan a firmar algunos ejemplares de sus obras, llegando incluso a cambiar fechas para hacer más compatible celebrarlo en diversos lugares. 
El hecho de que este año no se pueda festejar como suele hacerse no debe dejarnos al margen y sería interesante regalar o comenzar a leer un libro. Que este 23 de abril sirva como punto y seguido en nuestras lecturas o como inicio de una costumbre que no debe limitarse a este día.
Para recordar este Dia del Libro te propongo escuchar la canción con que comenzaba uno de los programas que, desde la televisión, nos incitaba a leer: Todo está en los libros con letra de Jesús Munárriz y música de Luis Eduardo Aute
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En programas como Biblioteca Nacional o Blanco Sobre Negro, Sánchez Dragó realizó unos programas en los que intentaba conjugar dos medios tan distintos como incompatibles, la televisión y los libros. En ellos utilizaba un melodía de cabecera que se hizo popular: Todo está en los libros.
Con letra de Jesús Munárriz y música de uno de los grandes, el desaparecido Luis Eduardo Aute, la canción con que se abría el programa invitaba al recuerdo, a la evocación, a rememorar esos personajes y aquellos lugares por los que muchos hemos transitado y convivido desde los libros.
La canción estaba interpretada por Carmen Machado, aunque quizás hubiera una versión anterior cantada por Vainica Doble.
Actualmente no se encuentra en la versión original en la red, pero Christian Glaría la ha grabado y subido a su canal de YouTube y ahora podemos disfrutarla.
Ante esta letra que evoca y sugiere tantos lugares, imágenes y personajes te puedo preguntar: ¿Cuáles conociste en los libros? ¿Cuáles echas de menos y pondrías en la canción? ¿Te atreverías a hacer, aunque sea sólo para ti, unos versos más? 









No dejemos nunca de leer. 
¡Feliz Día del Libro!

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