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Ópera en zapatillas: La traviata

Cómo disfrutar una ópera y no morir en el intento

La ópera es uno de los espectáculos más completos que existen, ya que une el teatro y sus palabras con la música, los decorados y unos cantantes que poseen unas capacidades extraordinarias, unidos por la emoción de llevar al espectador las grandes pasiones que todos tenemos dentro: el amor y sus variedades (el del final feliz, el imposible, los celos), la amistad, la felicidad o la tristeza, la traición o el conflicto entre el deber y el deseo. La vida misma.
Con las palabras, la ópera nos transmite la parte racional del mensaje, lo literario. Con la música nos transmite las emociones, el lenguaje de los sentimientos. Juntos hacen que nos podamos identificar con los personajes, con las situaciones por las que pasan, que reconozcamos en ellos esas sensaciones y sentimientos que también nos acompañan a nosotros. Ver una ópera, incluso las compuestas hace varios siglos es, también, una forma de conocer cómo somos, qué problemas tenemos, qué sueños anhelamos o cómo nos sentimos. En definitiva, es un medio que nos ayuda a conocernos a nosotros mismos.
Desde sus inicios hasta comienzos del siglo XX, la ópera fue el arte dominante en todos los escenarios, pero con la llegada del cine y después la televisión, ha pasado a un lugar menos protagonista. 
El problema estriba en que quienes no han visto nunca una ópera piensan que no les va a gustar, que tiene muchos inconvenientes: el idioma, la música, la duración o el tema que trata son algunos de ellos. Personalmente, a mí me costó bastante tiempo decidirme a presenciar una ópera, pensando en estos inconvenientes, hasta que me decidí y me aficioné de forma incondicional.
Te propongo algunos consejos para disfrutar de alguna de las óperas más conocidas como La traviata, comenzando por tomártela con la familiaridad de una obra que puede estar cerca de nosotros. Así que... ponte las zapatillas de andar por casa y disfruta. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Hay piezas que conocemos sin haber ido a una representación de ópera. En La Traviata hay varios momentos que prácticamente todos hemos oído en alguna ocasión. Antes de entrar en algunos consejos te propongo escuchar uno de los coros más famosos de la historia. ¿Quién no ha oído este brindis del primer acto de La traviata?
La interpretación corre a cargo de Charles Castronuovo como Alfredo y Ermonella Jaho como Violeta acompañados por el coro y orquesta del Royal Opera House de Londres y que se grabó en 2019.


Ir a una ópera es un espectáculo único como ninguno otro, pero antes hay que prepararse para poder disfrutarlo. Te comento algunas de las cuestiones que debes tener presente.

Relájate y disfruta: Aunque las óperas suelen cantarse en otros idiomas, son fáciles de entender ya que tienen argumentos que suelen ser comprensibles y cercanos a los teatrales y a los que nos gustan: el amor, los deseos, la lucha por nuestros ideales o las decisiones vitales que debemos tomar. 
Eso de que sólo los expertos la entienden no es cierto. Quizás le saquen más partido, ya que tienen en cuenta más detalles para apreciarlas, pero está al alcance de todos poder disfrutarlas.

Selecciona la obra: No todas las obras sirven para iniciarse en la ópera. Hay algunas que son más asequibles: La Traviata, Tosca El exilir de amor, La Boheme, Lucia di Lammermoor, Las bodas de Fígaro o Rigoletto son algunas de las más apropiadas para entrar en el mundo de la ópera. Autores como Verdi, Rossini, Puccini,  Mozart, Bellini o Donizetti son los autores de estas óperas. Otros como Wagner quizás no sean los más ideales para comenzar.

Ve al teatro: Asistir a un teatro de ópera es una experiencia fascinante que hay que tomarse con tiempo, llegando pronto, observando el recinto y sus detalles, el escenario y el ambiente que se respira. Esperar el momento en que se abre el telón y se entra de lleno en la obra, se escucha a los cantantes sin micrófono y con una proyección de voces que se oye en todo el recinto gracias a la acústica del edificio contribuye a magnificar la experiencia.
En nuestro país hay muchos teatros de ópera, lo que hace que la oferta sea cada vez más amplia y no muy lejos de donde vivimos haya un lugar donde se representen. El Teatro Real de Madrid y el Gran Teatre del Liceu de Barcelona son seguramente los más prestigiosos, pero también lo son el Teatro Maestranza de Sevilla, el Teatro Campamor de Oviedo, el Palacio de Les Arts Reina Sofía de Valencia, el Palacio de la Música Euskalduna Jauregia de Bilbao, el Teatro Cervantes de Málaga, los auditorios de Tenerife y Alfredo Kraus de Gran Canaria, el Teatro de la Zarzuela de Madrid o el Villamarta de Jerez. También se realizan el Festival Mozart de A Coruña, el Festival de ópera de Gran Canaria o el Festival Internacional de Santander, entre otros. En los más prestigiosos los precios son caros, pero por regla general, cada minuto de ópera es más barato que un minuto de un partido de fútbol de similar categoría, por citar un ejemplo.


Prepárate la obra: Quizás asistir a una ópera sin conocerla no sea la mejor idea y es aconsejable prepararla antes de asistir. 
Es conveniente leer un resumen del primer acto, escucharlo mientras se lee el texto en un libreto o con los subtítulos e ir haciendo lo mismo con los demás actos.

El idioma puede pasar de un inconveniente a una oportunidad. La mayor parte de las que se suelen representar están en italiano, un idioma cercano al nuestro, con una serie de palabras, frases y expresiones que, poco a poco, se van haciendo familiares, así como la sonoridad del idioma italiano que es muy cercana a la música. 
En prácticamente todos los escenarios las obras tienen sobretítulos en la parte superior del escenario, por lo que es fácil seguir la trama sin complicaciones.

Iníciate en el vocabulario: Palabras como aria, coro, dúo, cuarteto, recitativo, foso o libreto son importantes para seguir y apreciar una obra.

Escucha las mejores piezas del tipo highlights o Las mejores arias, los mejores coros, etc. Como sugiere @Raudeenlared, en Internet hay multitud de enlaces que se pueden escuchar mientras estás haciendo otra cosa o disfrutar de algún acto suelto de una ópera.

Utiliza las redes sociales: Hay muchas páginas web que tratan sobre óperas y ofrecen libretos, vídeos, comentarios, sinopsis. Algunas de las más visitadas son: operamania.esiopera.es, laopera.net, Operaworld.
Todos los teatros de ópera tienen páginas web actualizadas y suelen ser muy activos en las redes sociales, especialmente en Facebook, Youtube y Twitter donde informan de sus novedades, actuaciones y suben algunas de ellas. Algunos, incluso retransmiten alguna ópera en directo.
Otros teatros como el Met de Nueva York, el Royal Opera House de Londres, el Teatro alla Scala de Milán y algunos más han pasado a las salas de cine y transmiten en directo óperas y ballets a lo largo de la temporada en algunas salas de cine de todo el mundo.
También hay páginas de aficionados, cuentas de las redes sociales que hablan, debaten, escriben de ópera, comparten. Síguelas, lee sus experiencias y comparte las tuyas. 



En Ópera en zapatillas te propongo escuchar una ópera completa, tanto si lo has hecho alguna vez, como si no lo has hecho nunca. Ver una ópera en casa, con la tranquilidad y familiaridad con que se hacen las cosas cuando estamos cómodos, sin la tensión de cómo hay que reaccionar o actuar es una forma de acercarse a la emoción de la música y a un espectáculo completo que aúna muchas artes en una sola obra. Después de esa experiencias estarás en disposición de asistir al teatro donde puedes disfrutarla en todo su esplendor.
La primera ópera dentro de Ópera en zapatillas no podía ser menos que la más representada de la historia, La traviata, una obra que desde que se tienen registros es la que más se pone en escena en todo el mundo cada temporada, muy por delante de cualquier otra.
En su programa de televisión This is opera, Ramón Gener nos acercaba a las ópera más importantes del repertorio. Este vídeo de Youtube es un trailer del programa que dedicó a La traviata.


Si quieres comenzar a adentrarte en la obra viendo el programa completo, no dejes de ver este enlace imprescindible situado en la página web de Televisión EspañolaThis is opera: La Traviata.
Si has seguido el enlace, conoces lo suficiente para comenzar y poder disfrutar más, aunque no es imprescindible. 
El siguiente paso es conocer el argumento, leer una sinopsis de la obra, mejor aún del acto primero y escucharlo luego. Al terminar, volver a la sinopsis para leer el segundo acto y repetir hasta finalizar, algo que parece más complicado de lo que es en realidad, ya que se lee en pocos minutos. Aquí tienes un enlace a la Sinopsis de La traviata.



Al ser la ópera más representada de siempre, existen también multitud grabaciones tanto de audio como de vídeo. Sus personajes principales, Violeta, Alfredo y Germont padre han sido una piedra de toque para la mayoría de cantantes que han querido demostrar que eran capaces de afrontarlos.
Muchas de estas grabaciones se encuentran en Internet, especialmente en Youtube, por lo que es relativamente fácil encontrar vídeos subtitulados en nuestro idioma.
Ermonela Jaho y Plácido Domingo en La traviata. Royal Opera House 2019. Foto del autor
Aunque La traviata tiene muchos momentos impresionantes a lo largo de sus tres actos, uno de los momentos más impactantes se encuentra en el tercer acto. Una Violeta mortalmente enferma se aferra y despide de la vida en una de las arias más dramáticas que existe, Addio, del passato bei sogni ridenti (Adiós, bellos recuerdos del pasado). De nuevo la soprano albanesa Ermonella Jaho, una de las mejores Violetsa de la actualidad interpreta este aria en la misma producción del Royal Opera House londinense de 2019.


La grabación que te propongo es una coproducción entre la Washington National Opera y la Opera Royal de Wallonie de Lieja (Bélgica) con la soprano Renée Fleming como Violeta, el tenor mexicano Rolando Villazón como Alfredo Germont y el barítono Renato Bruson como su padre Giorgio en los papeles principales. La dirección musical corrió a cargo de James Conlon en una representación que se grabó en Los Angeles Opera en 2006 y tiene disponibles subtítulos en español.


Te dejo con La traviata, con unos últimos consejos. 
-Si lo deseas, en la parte inferior derecha puedes poner el vídeo en pantalla completa para seguirlo mejor.
-Si tienes SmartTV y algún programa instalado del tipo AllCast, puedes pulsarlo para ver en la televisión.
-Elige el momento para verla. La duración de los tres actos es de poco más de dos horas. Busca un momento tranquilo, relájate, disfruta y... ¡No olvides ponerte las zapatillas!
-Si te gusta, no dejes de comentarlo en las redes y buscar compartir la experiencia con quienes sigues, comentas o interactúas.


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Bibliografía consultada:
  • Ross, Alex, El ruido eterno. Seix Barral, Barcelona 2009. Traducción Luís Gago.

Entre bosques y árboles

Un árbol es nuestro contacto más íntimo con la naturaleza.
Fiedrich Nietzsche

Nuestra vida se distancia cada vez más de la naturaleza, entrando de lleno en los avances que la tecnología, la cultura o la ciencia nos propone y que nos hacen mejorar, en muchos casos, nuestras condiciones de vida. Pero este avance nos hace perder el contacto con lo más natural, alejarnos en lo físico y lo emocional de aquello que nos rodea. Los árboles, las plantas, los animales, la tierra se vuelven exóticos a nosotros. Apenas si podemos atisbar en nuestro entorno los árboles que nos acompañan en las calles, los pájaros que viven en nuestras ciudades y pueblos que se vuelven invisibles a nuestros ojos y sentidos.
Te propongo un paseo literario y musical alrededor de los árboles y los bosques para poder acercarnos a las sensaciones que nos proponen sus autores. ¿Y si recuperamos la opción de acercarnos y pasear entre árboles y sentirlos junto a nosotros? Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Redactor periodístico, cronista parlamentario desde que sucedió a Azorín en esta tarea publicando sus reseñas parlamentarias en sus Acotaciones de un oyente, Wenceslao Fernández Flórez es uno de esos escritores que se hicieron tremendamente populares y leídos en la primera mitad del siglo XX. Gallego de nacimiento y memoria, aunque instalado en Madrid desde 1915, compartió el Premio Nacional de Literatura con Concha Espina en 1926, recibió la Medalla de Oro de Madrid en 1934 junto con Ortega y Gasset y Américo Castro. En la Real Academia Española fue elegido para la silla S ese mismo año, aunque no tomó posesión de la misma en 1945 con un discurso centrado en uno de sus temas predilectos, El humor en la literatura española.
Además de su labor periodística, Fernández Flórez dedicó buena parte de su trabajo a la escritura de unas novelas que se desenvolvían entre el naturalismo, un tono que oscila entre un humor que relativiza lo que trata y un cierto estilo moralizante, con ciertos toques simbólicos. Novelas como Volvoreta, El secreto de Barba Azul, Las siete columnas, El malvado Carabel, El bosque animado o El sistema Pelegrin forman parte de la cuarentena de novelas cortas que le dieron popularidad en su tiempo y que ahora están más cercanas a un olvido del que sería interesante rescatar.
Varias de sus novelas fueron llevadas al cine y él mismo llegó a colaborar en algunos guiones. El bosque animado se adaptó para el séptimo arte en la década de los 80 del siglo pasado por José Luís Cuerda.



En El bosque animado, Fernández Flórez crea un relato protagonizado por uno de esos bosques vírgenes, inexpugnables y cerrados que antes abundaban en las zonas atlánticas, la Fraga de Cecebre. Allí transitan las vidas de sus habitantes moviéndose entre un lirismo que oscila entre lo nostálgico y lo mágico, un cierto simbolismo naturalista y esa prosopopeya que atribuye a los animales y plantas del bosque cualidades humanizadas.


La segunda parte de la Tetralogía El anillo del Nibelungo, Richard Wagner la titula La walkiria y la centra en la figura de Brunilda, la preferida entre las nueve hijas del dios Wotan con este apelativo. El primer acto se centra en la relación que se establece entre Siegmund y Sieglinde que lo acoge en la casa de su esposo Hunding. Este lo reconoce como al fugitivo al que ha estado persiguiendo con sus cazadores pero se ve obligado a seguir las leyes de la hospitalidad y lo acogerá durante la noche. La sala donde está el huésped está presidida por un fresno, alrededor del cual se ha construido la vivienda, con una espada clavada en su tronco. Sieglinde entra en la sala y le cuenta que ha dado un narcótico a su esposo. La conversación se centra en el árbol y el arma que tiene clavada.
El enlace corresponde a una interpretación de Susanna Levonen como Sieglinde y Jan Kyhle en el rol de Siegmund que se llevó a cabo en la Wermland Opera Ring en 2011 con la dirección de Henrik Schaefer.



Uruguayo de ascendencia italiana, Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia no podía sino tener relación con el mundo de los libros habida cuenta de esos cinco nombres que, según la costumbre, le pusieron sus padres al bautizarlo y que tantas evocaciones literarias nos traen.
Después de trabajar desde los catorce años en una empresa de repuestos de automóviles en distintas localidades uruguayas, su traslado a Buenos Aires le hizo descubrir su vocación de poeta que reforzó al regreso a Montevideo donde obtuvo una plaza de funcionario. 
Desde su primera publicación La víspera indeleble de 1945, la obra de Mario Benedetti es difícil de clasificar y etiquetar moviéndose entre la poesía, el ensayo, la crónica periodística, las letras de canciones o la narración. Pero es esa variedad la que crea un estilo personal e inconfundible, una labor en que el escritor logra que el lector se sienta implicado en un diálogo con el autor.
De toda su producción el libro que nos acompaña en este paseo entre los árboles es Preguntas al azar (1986), su primera publicación tras el exilio en diversos países hispanoamericanos y España. En este libro, Benedetti se despide de su pesimismo con un humor que parte de la reflexión y un cierto desencanto.

Ya sos mayor de edad
tengo que despedirte
pesimismo
       (de Chau pesimismo)

Sus ochenta poemas están divididos en capítulos: ExpectativasRescatesPaís despuésLa nariz contra el vidrioLa vida ese paréntesisLugaresOdres viejos y el más conocido de todos El sur también existe. Este último está formado por las diez canciones que escribió para que Joan Manuel Serrat pusiera música a un álbum inolvidable. El hilo conductor es la desigualdad existente entre las economías y culturas del Norte y el Sur de nuestro planeta, mostradas desde la crítica social, la parodia y la paradoja y resumidas entre "quienes se desviven" y "quienes se desmueren". En los ochenta poemas de Preguntas al azar y, especialmente este último capítulo, queda recogido uno de los pensamientos y principios de Benedetti: "No escribo para el lector que vendrá, sino para el que está aquí, poco menos que leyendo el texto sobre mi hombro."
De todos las letras de canciones que forman El sur también existe, se nos hace imprescindible en esta reflexión sobre árboles y bosques el poema De árbol a árbol, un canto a la solidaridad, una nueva humanización de estos seres proveniente de la fértil mente de Mario Benedetti.




Si hablamos de la colaboración entre ambos, no podemos dejar de recordar cómo suena la música que Joan Manuel Serrat puso a la letra creada por Benedetti y que, según las palabras del escritor uruguayo "Las letras musicalizadas suelen tener como antecedente poemas anteriores, pero al adoptar la forma de canciones debí efectuar cambios sustanciales en su texto, en su extensión o en su estructura."


Tras una concesión a los males y los peligros de las fragas y los bosques en general, Fernández Flórez continúa en El bosque animado su relato sumergiéndonos en la música y el canto -no en el de los pájaros, como podríamos suponer- que nos proporcionan los árboles, una emoción que cada vez es más difícil de sentir y que debemos buscar para dejarnos llevar por su sutil belleza.


Lector incondicional de Shakespeare desde su juventud, Giuseppe Verdi llevó a escena tres óperas basadas en obras del escritor inglés: Macbeth, Otello y Flastaff, estas dos últimas una vez retirado y cumplidos más de setenta años.
En Otello, basada en Otelo, o el moro de Venecia, este personaje tiene el carácter de hombre noble, casado con Desdémona, mientras Iago representa la hipocresía y la maldad, uno de esos caracteres que reflejan un profundo estudio del mal. Tanto la obra de Shakespeare como la de Verdi conforman la tragedia que marca la incomprensión en la que combaten el más puro amor con la pasión, la venganza y los celos.
En el cuarto y último acto de la ópera, Desdémona cuenta a su criada Emilia la historia que se esconde tras la Canzon del Salice (Canción del sauce).
El enlace está interpretado por Barbara Frittoli en el rol de Desdémona en Florencia en 2003 con la dirección musical de Zubin Mehta.





Jiří Weil nació casi con el siglo XX, en 1900, cerca de Praga. Sus estudios de Filosofía, Filología Eslava y Literatura Comparada lo llevaron a Rusia a estudiar la obra de los escritores de aquel país, volviendo y regresando en diversas ocasiones. Tras conocer y denunciar las purgas realizadas en la Unión Soviética fue enviado a un campo de reeducación en Kazajistán. Regresó a la capital checa en 1935 para llevar la dirección del Museo Judío de Praga. Cuando iban a internarlo en un campo de concentración ideó un suicidio ficticio, se le dio por muerto y quedó escondido en la ciudad hasta el final de la contienda. Pese a salir al finalizar la contienda con cuarenta y cuatro kilos de peso y una salud deteriorada, volvió a su cargo en el museo. Vida con estrella (1949) es una de las mejores obras sobre la opresora vida en la ocupación alemana. Su novela Mendelsshon en el tejado fue publicada póstumamente. 

Mendelsshon en el tejado comienza de forma inocente para finalizar de una manera cruel. Parte de una anécdota que muestra la vacuidad de la guerra, lo inútil de la burocracia -relacionada o no con lo bélico- y la subversión de valores. Los mandos del ejército alemán invasor de Checoslovaquia descubren que en el tejado del Rudolfinum de Praga entre las estatuas dedicadas a los grandes compositores hay una de Félix Mendelsshon un músico judío, algo inaceptable y hay que quitarla. Pero nadie sabe cuál de las efigies es. La forma en que indagan, acusan, maltratan, temen o mandan da pie a la descripción de las formas que utilizaron en la guerra los ejércitos alemanes (y en cierto modo, muchos). Esa anécdota que llena la primera parte del libro nos va abriendo los ojos a las atrocidades realizadas por los nazis en un ir y venir entre lo que piensan los opresores y los oprimidos, lo que nuestra conciencia nos quiere dejar pensar y lo que sabemos que pensamos, los eufemismos y la realidad, la verdad y la mentira con que nos queremos engañar. 
En la parte final del libro la mirada de Jiří Weil pasa de dos niñas, Adéla y Gréta al bosque, de las personas a los árboles, de la masa de individuos a la del bosque, en una memoria que nos recuerda que de la destrucción crece con mayor fuerza la naturaleza, que si los árboles mueren, otros árboles los hacen triunfales e inmortales.  



La ópera Jerjes de Georg Friedrich Händel tiene uno de los comienzos más bellos de cuantos se han compuesto. El rey persa, recostado bajo un plátano canta a la emoción y el placer que le proporciona sentarse junto a su sombra, mayor que ninguna de sus riquezas.
Pensada para las voces de castrati, Ombra mai fu (Nunca hubo sombra) se suele interpretar por sopranos, mezzosopranos, tenores y contratenores, aunque también en la versión instrumental conocida como El largo de Händel. Recordamos que largo en música se refiere a un tiempo lento, el más lento tras el grave.
La interpretación corre a cargo de la mezzosoprano Cecilia Bartoli en una grabación de vídeo que se realizó para su disco Sacrificium dedicado a los castrati y en la que está acompañada por Il Giardino Armonico bajo la sempiterna dirección de Giovanni Antonini.




Los árboles son santuarios. Quien sabe hablar con ellos y sabe escucharlos, descubre la verdad.
Herman Hesse 
El caminante

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Bibliografía consultada:
  • Batta, András. Ópera. Compositores, obras, intérpretes. Könemann Verlagsgesellschaft mbHl, 1999, Colonia (Alemania).
  • Alier, Roger. Guía universal de la Ópera. Ediciones Robinbook, S. L. 2007, Barcelona. Ma non troppo.
  • Fernández Flórez, Wenceslao. El bosque animado. S. L. U. Espasa Libros. Barcelona 1999.
  • Benedetti, Mario. Preguntas al azar. Visor Libros. Colección Biblioteca Mario Benedetti. 1998.
  • Weil, Jiří. Mendelsshon en el tejado. Impedimenta. Madrid 2016.
Webgrafía:

Voces de hoy: Anna Netrebko

Desde sus inicios el mundo de la ópera ha tenido, querido e incluso necesitado de grandes figuras que ejercieran el papel de figura estelar, cantantes o compositores con la capacidad de ilusionar, crear pasiones y atraer a grandes públicos. De la misma manera que en la actualidad son los grandes cantantes de rock o pop, desde el siglo XVIII los cantantes, especialmente las sopranos, los tenores y, durante algún tiempo los castrati atrajeron al público con sus voces, su talento y, en muchos casos, con su condición de divos. 
El término Diva  es la forma femenina de la palabra latina divus y en italiano se generalizó como Divina, equiparándose al término Prima donna, y aplicándose a las cantantes que poseían una gran voz y un fuerte temperamento, que eran capaces de llenar por sí solas los teatros de ópera arrastrando a grandes masas de público y, en determinadas condiciones, unas exigencias que llegaban a lo caprichoso.
Grandes divas han sido María Callas, Renata Tebaldi, Montserrat Caballé o Ángela Gheorghiu y en siglos pasados las hermanas Giulia y Giudita Grissi, Maria-Felicia García (conocida como La Malibrán) o Adelina Patti (una cantante que se hizo millonaria porque llegó a cobrar por ¡cada nota que cantaba!).
En cuanto a voces masculinas, Divo o Primo uomo, ha habido quienes han llenado el mundo de la ópera con su voz portentosa y su carácter. Conocidos de todos son los nombres de Caruso, Plácido Domingo o Luciano Pavarotti
Es precisamente con la desaparición estelar de estos últimos que el mundo operístico necesita un divo o una diva que llene tan carismático espacio. Alguien que llene teatros, que alimente pasiones, un intérprete que sea mediático y que trascienda de su rol en los escenarios y pase al público que no es entendido en la materia.
En la actualidad, quizá no haya ningún cantante que levante tantas pasiones como Anna Netrebko, con algunos detractores y muchos seguidores. Yo me cuento, desde hace muchos años entre los que admiran su voz y su trabajo desde que la oí y vi cantar por primera vez.
Te propongo un repaso por algunos de los momentos relevantes en la carrera de Anna Netrebko que dejan ver por qué es la gran diva de la ópera en la actualidad. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Anna Yurievna Netrebko nació en septiembre de 1971 en Trasnodar, una ciudad de algo menos de un millón de habitantes situada en el sur de Rusia, de padre geólogo y madre ingeniera. Su afición por la escena hizo que se fuera a San Petersburgo a estudiar canto, trabajando como limpiadora en los camerinos del Teatro Mariinsky, empleo que le servía para costear los estudios a la vez que le daba la oportunidad de presenciar los ensayos y representaciones. En ese lugar y empleo la conoció el director musical del teatro, Valery Gergiev, ante quien, dos años después, se presentó a una audición. Se ha recordado hasta la saciedad el comentario que éste le hizo cuando la vio: "¡Vaya sorpresa, si también cantas!" Una anécdota que ha hecho que en algunos medios se la compare con la protagonista de la historia de la Cenicienta
En 1994 debutó bajo su dirección cantando la Susanna de Las bodas de Fígaro de Mozart, un momento del que se conserva una grabación de cuestionable calidad y publicada por el propio tenor Vladimir Samsonov, el tenor que cantaba con ella en la representación y en la que la soprano aparece sólo en la primera parte. Un documento que podemos considerar histórico.

  

Tras su debut se dedica al repertorio ruso y viaja en 1995 a Estados Unidos con Gergiev donde interpreta el papel femenino en la ópera Ruslan y Ludmila de Glinka en San Francisco.
Pero su verdadero paso al estrellato se produce con los papeles de Donna Anna del Don Giovanni de Mozart en Salzburgo en 2003 con Nikolaus Harnoncourt y La Traviata junto al tenor mexicano Rolando Villazón en 2005 también en el festival de la ciudad austriaca en la producción de Willy Decker bajo la dirección de Carlo Rizzi.



El enlace los muestra a los dos en uno de los dúos más conocidos de esta ópera. La versión escénica de La traviata de Decker posee una fuerza dramática impactante y cruda que la ha llevado a multitud de escenarios. En los dos últimos años ha tenido hueco en el Metropolitan Opera House de Nueva York y está prevista que se lleve al escenario del Teatro Real de Madrid en la próxima temporada operística con otros intérpretes. Confío en no perder la oportunidad de verla en directo.



A partir de estos momentos, la carrera de la Netrebko pasó a formar parte del pequeño grupo de los grandes intérpretes capaces de trascender los escenarios. Desde hace unos años es la reina indiscutible del Met (Metropolitan Opera House) de Nueva York, un escenario donde cada año interpreta varios roles y donde se la adora. Escuchar una ópera suya en directo o verla en vídeo o cines supone que su primera aparición en escena es interrumpida por los aplausos del incondicional público antes de que llegue a cantar. 
Por una parte, posee una voz privilegiada, con mucho volumen y una amplia tesitura (que la hace alcanzar el Mi bemol alto e incluso pasar al fa), un timbre muy personal, atractivo, con color y que se luce muy bien en las grabaciones, podríamos decir que es fonogénico (no sé si existe tal expresión). Su voz de soprano lírica la hizo triunfar en papeles más ligeros como los citados y los papeles protagonistas de La  Sonnambula, Rigoletto, Lucia di Lammermoor, I Puritani, Gianni Schicchi o la Musetta de La boheme.
Además la Netrebko tiene un innegable atractivo físico que la hace triunfar en las producciones de televisión y las retransmisiones que los teatros de ópera realizan en directo a través de las salas de cine de medio mundo. Tiene también la capacidad de meterse en la psicología del personaje que canta y lo interpreta de forma extraordinaria.



Su complicidad y empatía con el público la hace alejarse de los estereotipos de diva caprichosa y alejada de los medios que intenta preservar un glamour trabajado; antes bien, se muestra espontánea, dispuesta a aparecer en distintos medios, publica sus estancias y viajes en las redes sociales sin mucho complejo.
Después del nacimiento de su hijo su voz ha cambiado. Se ha hecho más oscura y con más volumen y se acerca más a la soprano lírica spinto, lo que la ha llevado a abandonar poco a poco el repertorio con el que comenzó de heroínas belcantistas más superficiales y reinventarse en nuevos roles más dramáticos: personajes veristas como Manon Lescaut, wagnerianos como la Elsa de Lohengrin y otros como Lady Macbeth, Adriana Lecouvreur, la Tatiana de Eugen Oneguin o la Leonora de Il Trovatore.
El enlace nos muestra una reciente interpretación de enero de 2019 en el Met en el papel de Adriana Lecouvreur.


Como la gran diva que es, los teatros de ópera de todo el mundo se disputan su participación y compiten por tenerla en sus escenarios, lo que hace que Anna Netrebko tenga la agenda cargada de interpretaciones de óperas o recitales (en los que suele cantar con su marido el tenor ruso Yusif Eyvazov) como el que dará la próxima temporada en el Teatro Real de Madrid.


Anna Netrebko y Yusif Eyvazov

Su primera grabación, Opera Arias, fue uno de los discos de música clásica más vendidos en 2003. Al año siguiente sacó Sempre Libera dirigida por Claudio Abbado en el que interpretaba también conocidas arias de ópera. Siempre para la Deutche Grammophon, Netrebko alterna los discos con las grabaciones en vídeo de algunas de sus óperas: La Traviata, I Puritani del Met, L'elisir d'amore, Anna Bolena, Il trovatore o Lohengrin.
El último enlace pertenece a la interpretación del papel de Elvira de I Puritani de Bellini en el Met neoyorkino en 2007 y nos muestran la voz e interpretación de la que quizás sea la más grande de las cantantes de estos momentos.


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Contenido Extra: Si tienes curiosidad y tiempo, hay un vídeo que también podríamos considerar histórico anterior al debut de Anna Netrebko en el que aparecen tres alumnos del Conservatorio Rimsky-Korsakov de San Petesburgo grabado en 1992. La postura académica del cuerpo y, sobre todo, las manos de los intérpretes son más que simpáticas. 

Notre-Dame de París, Victor Hugo y nosotros

#NotreDameVictorHugoEtMoi

Asistimos atónitos a uno de los accidentes que más impacto ha tenido sobre todos nosotros, especialmente los europeos. El pasado 15 de abril de 2019 un incendio causaba grandes destrozos sobre los tejados de pizarra y madera de la Catedral de Notre Dame de París. No sólo se incendiaba un edificio, sino todo un símbolo de la historia y la cultura europea, la primera gran catedral gótica. 
Sus obras comenzaron en pleno siglo XII, en 1163 y, aunque estaba prácticamente terminada cien años después, no fue hasta 1345 en que quedó definitivamente finalizada. Su emblemática aguja central hubo de ser desmontada en 1786 y tras la Revolución Francesa fue expoliada y utilizada como almacén, hasta que Napoleón Bonaparte la devolvió a la Iglesia francesa pocos años antes de su coronación como emperador en ese mismo lugar. Una nueva restauración comenzada en 1845 y que se prolongó durante un cuarto de siglo devolvió la iglesia a su esplendor con la renovación de una nueva aguja central de 96 metros de altura, la incorporación de las gárgolas que conocemos en la actualidad y la desaparición de los edificios colindantes para resaltar su majestuosidad.
No fue hasta 1831 en que Victor Hugo publicó su novela Notre Dame de Paris (Nuestra Señora de París ) en que volvió a recuperar parte del prestigio que le correspondía como edificio y símbolo de la historia y la cultura de Europa.
En esta entrada sugiero hacer y sentir como Patrimonio de la Humanidad la iglesia de Notre Dame, así como un paseo por la obra de Victor Hugo y poder escuchar la última música que se interpretó allí, así como la que no se ha podido oír por los acontecimientos. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere! 





Ver cómo se destruye un edificio como Notre-Dame es dramático por su carácter simbólico, cultural e histórico. Ese dolor que lo acompaña podemos mitigarlo con algunas consideraciones. En primer lugar, porque todo apunta a que ha sido un accidente, no una muestra de intolerancia como podría haber sido un atentado. Además, la rápida acción de la sociedad francesa y europea encabezada por el presidente Macron y algunos grupos empresariales y familiares que se han comprometido a colaborar con algunas donaciones para comenzar lo más pronto posible la restauración, enfatiza la intención de que el templo parisino vuelva a ser el símbolo que era antes del suceso. En tercer lugar, porque no ha habido víctimas personales que lamentar. Y por último, porque hay situaciones y problemas más importantes en nuestro planeta a los que dedicar nuestros esfuerzos e inversiones: hambrunas en muchos lugares, situaciones de desequilibrio entre países desarrollados y otros de lo que se dio en llamar Tercer Mundo; inmigración por culpa de guerras y situaciones de opresión. 


Notre-Dame en un grabado del XIX, aún sin la aguja. Hulton Archive Getty
Cuando Olivier Latry fue nombrado en 1985 uno de los cuatro Titulaires del grands orgue de Notre-Dame de París contaba 23 años de edad. En la actualidad está reconocido como uno de los grandes intérpretes e improvisadores de órgano, habiendo llevado a más de cuarenta países del mundo su maestría, llegando a convertirse en uno de los más populares organistas franceses.
En el enlace siguiente podemos admirar su estilo interpretando la conocida Tocata y Fuga en re menor, BWV 565 de Johann Sebastian Bach. Si quieres, puedes oírla mientras continúas leyendo, aunque el vídeo nos muestra un film de Dorian & Hugo producido por Gump & La Dolce Volta para el álbum Bach to the Future grabado en Notre-Dame, que tiene el atractivo de mostrarnos la complejidad del órgano, además de hacer un recorrido por el interior de la iglesia parisina.


Considerada la primera catedral gótica, Notre-Dame tiene también una vida literaria en la que destaca, sobre todas, una obra.
Victor Hugo, el gran novelista francés del siglo XIX, el hombre que llenó con sus libros más de medio siglo de la cultura de Francia, quiso ser desde pequeño escritor. "Deseo ser Chateaubriand o nada" escribió en su cuaderno con apenas catorce años. Nacido en 1802 en Besançon, en una Francia ya revolucionaria, Hugo rompió con el estilo del neoclasicismo desde sus primeras obras para proclamar el principio de "la libertad en el arte" y entrar de lleno en el romanticismo.
Poeta y dramaturgo, lo que lo ha hecho pasar a la historia de la literatura son sus novelas, marcadas por una mirada histórica y el hecho de poner el acento en las injusticias sociales, lo que le hizo renegar de su condición de político conservador para adoptar posturas críticas con su antes admirado Napoleón III y exiliarse durante dos décadas en las que continuó escribiendo.
Algunas de sus obras se adaptaron a la ópera como Lucrezia Bogia de Donizetti (basada en su Lucrèce Borgia) o Hernani y Rigoletto (inspirada en Le roi s'amuse, El rey se divierte) de Verdi.
Más de setenta obras forman su legado literario entre los que se encuentran novelas como El último día de un condenado a muerte, Notre-Dame de Paris, Los miserables o Noventa y tres, además de algunas pinturas y el hecho de construirse él mismo algunos de sus muebles, que indican la capacidad de trabajo y lo polifacético que fue.

Ciudad con puente caído. Dibujo de Víctor Hugo, 1847
En el prólogo de Notre-Dame de París, Hugo deja claro cuál fue el origen inspirador de la novela y el trágico final que no deseaba para un edificio con tanta historia. Ahora, en estos momentos trágicos, alcanzan de nuevo fuerza y sentido.



El martes 16 de abril, el día siguiente al incendio que devastó la catedral de Notre Dame, iba a tener lugar un Concierto de canto gregoriano y música medieval titulado Les sept dernières paroles (Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz) por el Ensemble vocal de Notre Dame de Paris con Sylvain Diedonné en la dirección. En él se iban a interpretar obras anónimas y de grandes compositores tanto medievales como del siglo XX: Guillaume Dufay (Vexilla regis), Olivier Messiaen (L'abîme del oiseaus, de su Cuarteto para el final de los tiempos) o Raphaël Mas (Les sept dernières paroles).
Pese a la evidente suspensión del concierto en el momento y el lugar previsto, enlazo con una grabación del himno Vexilla regis de Dufay por el grupo Musica Antiqua perteneciente a un disco publicado en 1954 en Berlín por la Deutsche Grammophon GmbH con obras de los grandes autores medievales franceses: Perotin, Leonin, Machaut y el mismo Dufay. Este Vexilla regis era la obra con la que iba a finalizar este concierto, dentro del más ortodoxo estilo del medievo francés.


Victor Hugo aprovechó un encargo que tenía de publicar una novela para posicionarse a favor de uno de los edificios medievales más emblemáticos de Europa, la Catedral de Notre-Dame, en un momento histórico en que los edificios góticos eran derribados para ser sustituidos por otros más de acuerdo con la época. 
Creó así Notre-Dame de Paris (Nuestra Señora de París), una novela que seguía los postulados del romanticismo. Los protagonistas marginales, una trama cargada de amores imposibles y una ambientación histórica que arranca en 1482, hacen que personajes como el jorobado Quasimodo, la gitana Esmeralda, el archidiácono Frollo o el capitán Phoebus de Châteaupers, junto con quienes forman la Corte de los milagros pasen a formar parte de nuestra cultura colectiva.


En estos días de conmoción ante el incendio de Notre-Dame hemos podido leer en las redes sociales que las productoras cinematográficas que han realizado películas sobre esta obra han llegado a predecir el incendio e incluso el final de esta iglesia. Nada de eso. Leerlo en la fuente original nos muestra de dónde surge la idea y lo fácil que ha sido convertir el texto de Victor Hugo en imágenes cinematográficas.



Si la música anterior no se ha podido escuchar en su momento, la que nos acompaña a continuación tiene la emoción de ser la última que se interpretó en Notre-Dame, justo el día anterior al incendio. En la celebración del Domingo deR amos, el 14 de abril de 2019, se interpretaba en la comunión el Stabat Mater de Jean-Charles Gandrille
Nacido en 1982, Candrille es uno de los jóvenes compositores franceses que escribió esta obra como una Letanía para dos sopranos y órgano en 2015, obra que se interpreta con frecuencia en los ritos de Notre-Dame, como en esta celebración del pasado Domingo de Ramos. En esta ocasión se cantó en adaptación para el Coro Infantil de La Maîtrise Notre-Dame de París.


Confiamos en que pronto podamos volver a visitar y escuchar los sonidos de Notre-Dame. Leer sobre ella, podemos hacerlo en cualquier ocasión con la obra de Hugo u otras, aunque queremos saber que el final aún no está escrito.

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Bibliografía consultada:
  • Nuestra Señora de París. Hugo, Víctor. Alianza Editorial, 2012. Traducción de Carlos Dampierre
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