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El vuelo de las aves migratorias

Coincidiendo con las dos grandes migraciones anuales, el segundo sábado de mayo y octubre se celebra un acontecimiento de ida y vuelta, el Día Mundial de las Aves Migratorias, instaurado por la ONU en 2018.
Las aves migratorias tienen un rol fundamental en el medio ambiente, ya que gracias a ellas nuestro planeta puede alcanzar un equilibrio ecológico e incluso evitar que se propaguen plagas que acaben afectando a los seres vivos, incluidos la especie humana.
Han sido, fundamentalmente, las actividades realizadas por los seres humanos las que han causado un mayor desequilibrio en los ecosistemas tanto terrestres como marinos que han acabado produciendo una alteración en los mismos, afectando a los movimientos migratorios. La deforestación, la caza, la ganadería o la agricultura intensivas, o la contaminación tanto lumínica como la producida por desechos tóxicos han modificado o destruido estos ecosistemas, originando una paulatina desaparición de las aves migratorias.
Aunque estas migraciones son en su mayor parte de aves, no podemos dejar de lado las de otros animales como ñus, cebras, antílopes, caribús o elefantes entre los terrestres; ballenas, delfines o salmones en el medio acuático, o libélulas, algunos murciélagos o las  incansables mariposas monarca a través del aire.
Así, todos estos animales siguen desde hace miles de años unos ciclos anuales precisos y exactos que les llevan de un lugar a otro de nuestro globo terráqueo por diversos motivos.
Además, no podemos dejar de lado las migraciones que llevamos a cabo los seres humanos. No ha habido civilización, imperio o cultura que no haya tenido, en su origen o transcurso, migraciones o cambios del lugar del hábitat por distintas razones: hambrunas, guerras, persecuciones o deseos de mejora social o económica.
Esta publicación, basada en un llamamiento a la reflexión, concienciación y descubrimiento de los animales de nuestro entorno más cercano, no está basada en textos eminentemente literarios (narrativos o líricos) como suele ser habitual, ya que incluye algunos textos divulgativos.
En un comunicado emitido en Bonn el 9 de mayo de 2020, el año en que los seres humanos nos recluimos por la pandemia mientras las aves seguían moviéndose, titulado Las aves conectan nuestro mundo, se manifestaba, entre otras cosas:

Las aves migratorias se encuentran en todas partes: en las ciudades y en el campo, en parques y en nuestros patios, en bosques y montañas, en desiertos y humedales, y a lo largo de las costas. Ellas conectan todos estos hábitats, y nos conectan a nosotros y a los lugares donde vivimos con la gente y los lugares de todo el mundo. Sin embargo, las aves migratorias están amenazadas por la pérdida de su hábitat, el cambio climático, el envenenamiento, los cables de electricidad y la cacería ilegal. Debemos intensificar nuestras acciones en todo el mundo para proteger mejor a las aves migratorias y los hábitats que ellas necesitan para sobrevivir y prosperar.

Te propongo celebrar el Día Internacional de las Aves Migratorias con algunas reflexiones sobre estos movimientos anuales y una selección de textos y músicas que nos ayuden a tenerlos presentes y cercanos en nuestras vidas. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!


Nos encontramos con diversos ejemplos en la literatura en los que se se trata, habitualmente de modo indirecto, sobre aves que emigran. En unos casos son protagonistas o personajes de historias, en ocasiones, los hallamos en poemas o canciones, aunque generalmente no como surgen como protagonistas del hecho de la emigración.
En El Conde Lucanor, su autor, Don Juan Manuel, realiza una loa sobre las golondrinas, las mismas aves a las que Gustavo Adolfo Bécquer hace volver a anidar en nuestros balcones. Neruda las trata en algunos de sus poemas como El vuelo, Arte de pájaros -que nos ha acompañado en algunas publicaciones de este blog- o uno de los textos que están en esta ocasión con nosotros. Juan Ramón Jiménez dedicó un poema al Pájaro del agua, mientras Luis Goytisolo publicó en 1987 su novela La paradoja del ave migratoria, una obra que, según el autor, está escrita con «una lógica más onírica que real» y surge puesto que «las aves migratorias siempre me han interesado mucho y constituyen un misterio que los científicos confiesan no comprender.»
Dejando de lado estos acercamientos literarios, nuestro primer acercamiento al mundo de los libros proviene de una publicación de la Pontificia Universidad Javierana de Cali (Colombia) publicado en 2010 por la ecóloga Natalia Ocampo-Peñuela titulado El fenómeno de la migración en aves: una mirada desde la Orinoquia. En el extracto que nos acompaña, la ecóloga colombiana nos acerca al concepto y las características de la migración de aves.


De forma parecida a lo ocurrido con la literatura, la música también se ha acercado al mundo de las aves, ya sea como fuente de observación e imitación del canto de las aves -como se ha publicado en varias ocasiones en este blog-, como en la evocación de los mismos o bajo cualquier otro aspecto.
La primera música que nos acompaña pertenece a un lied de Félix Mendelssohn-Bartholdy.
Publicada como su Op. 63 consta de seis dúos para voces femeninas y piano compuestos entre 1836 y 1844. La segunda de estas canciones, Abschiedslied der Zunvögel (Canción de despedida de las aves migratorias) está basada en un poema de August Heinrich Hoffmann von Fallersleben. En esta canción, son las propias aves migrantes las que añoran la estación pasada y sufren ante el hecho de enfrentarse a un nuevo y desconocido destino. 


La interpretación corre a cargo de las hermanas Felicitas y Judit Erb acompañadas al piano por Doriana Tchakarova, en una grabación para el disco Mendelsshon & Hensel: Duette para  Ars Produktion de 2017.


Publicado para la celebración del Día Internacional de las Aves Migratorias de 2020, el año que las aves siguieron sus viajes mientras los humanos quedábamos en nuestros hogares, un artículo de la página web Planeta 2030 nos remite a los problemas a las que se enfrentan estas aves en nuestro tiempo. En Día de las aves migratorias: conocer sus amenazas para protegerlas nos quedamos con un extracto que nos remite a la destrucción de su hábitat y al envenenamiento que sufren, además de mostrarnos algunas de las especies que comparten distintos espacios, con una atención especial al espacio urbano en el que podemos encontrarlas y que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidas para nuestros ojos y oídos. No dejemos de localizarlas, conocerlas y sentirlas como compañeras de nuestras ajetreadas vidas. 



De la larga tradición en la música relacionada con las aves, los periodos del barroco, clasicismo e, incluso, romanticismo son fecundos en la mirada hacia las aves, de modo especial hacia su canto, aunque también en la utilización de algunas de los caracteres que les atribuimos o nos inspiran en distintas obras. Basta recordar las publicaciones citadas anteriormente en este blog, las alusiones en algunas obras de Vivaldi, especialmente en Las Cuatro Estaciones o de Beethoven, como su Sexta Sinfonía.


Nos quedamos a continuación con una deliciosa obra del compositor inglés Henry Purcell, The mavis, dedicada al Turdis Philomelos, el ave que en nuestro idioma conocemos como zorzal común. Se trata de un ave pequeña de la familia de los tordos que pasa los inviernos en nuestro país, tras venir en su migración de los territorios del norte de Europa y cuyo canto, que repite diversas frases musicales ha llamado con frecuencia la atención a diversos compositores y poetas.
The mavis es una composición sencilla y delicada compuesta para ser interpretada a capella por un coro a cuatro voces.


La interpretación de esta sencilla y agradable melodía corresponde a la agrupación checa Cum decore y está dedicada, como no podía ser menos, al canto de los pájaros migratorios.
Cum decore es un coro de la escuela secundaria F. X. Salda de Liberec formado por una treintena de estudiantes universitarios y de secundaria y especializado en programas y conciertos del repertorio del Renacimiento y Barroco.


Dejando de lado los textos anteriores, relacionados más con la divulgación que con la literatura, como suele ser habitual en este blog, nos acercamos a un poema del universal Pablo Neruda.
En Migración, el poeta chileno nos acerca su atenta mirada al rectilíneo camino, al geométrico movimiento que se pierde en el horizonte celeste, batiendo las alas en un coordinado latido cuando las aves se dirigen su movimientos en busca de otras latitudes.




Finés de nacimiento y educado en la Juilliard School neoyorkina, Einojuhani Rautavaara compuso en 1972 su obra Cantus Articus para la inauguración de la Universidad de Oulu situada en las inmediaciones del Círculo Polar. Pese a que el encargo consistía en la composición de una cantata, el músico consideró que este tipo de obras no se adaptaba a la naturaleza del encargo y se embarcó en una tarea experimental. 
De este modo surgió su Cantus Articus, denominado Concierto para pájaros y orquesta, su Op. 61, una obra en la que no se imita el sonido de los pájaros con los instrumentos de la orquesta, sino que es el canto de las propias aves el que está incluido en la obra, gracias a las grabaciones que el compositor realizó recorriendo los humedales de su país cinta magnetofónica en mano, en busca de las bandadas de aves migratorias cercanas ala Círculo Polar y los embalses del norte de Finlandia
De esta manera, Rautavaara logra que las aves adquieran la misma condición e importancia que los violines o demás instrumentos de la orquesta, creando un ambiente sonoro, una atmósfera que sirva de fondo en el que se desarrolla la simbiosis entre aves y orquesta, entre los sonidos naturales del canto de esas aves y el murmullo del viento en los bosques y la partitura orquestal.  


Dividida en tres movimientos, Suo (El pantano), se inicia con un dúo de flautas al que suceden los clarinetes que imitan a los pájaros, que son seguidos por los trombones en sordina y en staccato imitando el sonido de las grullas. La entrada de las cuerdas lleva a una melodía que viene a reflejar la voz interior de un caminante por este desierto helado.
El segundo movimiento, Melankolia, muestra una grabación del canto de la alondra cornuda que se ha ralentizado, mezclándose en una simbiosis con las cuerdas que evocan la melodía una octava más baja.
El último movimiento Joutsenet muttavat (Migración de los cisnes) tiene forma de un crescendo con los sonidos grabados de estas elegantes aves antes de que desaparezcan en la lejanía. Rautavaara muestra a la orquesta dividida en cuatro grupos en lo que él mismo llamó "sincronización mutua resumida". Las grabaciones de las voces de los cisnes se superponen dando la impresión de que su número aumenta significativamente antes de desaparezcan.
El enlace que nos acompaña pertenece a una grabación de Cantus Ariticus de Einojuhani Rautavvvara de la Helsinki Filharmonijus Zenekar dirigida por Leif Segerstam para Naxos Dital Services US y sus movimientos se pueden seguir en el siguiente minutaje: El pantano (0:00), Melankolia (06:54) y Migración de los cisnes (11:12).


El último de los textos sobre las migraciones de las aves procede de un libro que ya nos ha acompañado en alguna ocasión.
En 1941, una revista científica publicó en Viena el ensayo Beobachtungen über die Vogelwelt von Auschwitz (Observaciones acerca de la avifauna de Auschwitz) de Günther Niethammer, un biólogo que había servido como guardia de las SS en el campo de concentración entre 1940 y 1941, en el que mostraba sus investigaciones sobre la fauna ornitológica de la zona.
Partiendo de este hecho, el escritor alemán Arno Surminski publicó en 2008 la novela Die Vogelwelt von Auschwitz (Los pájaros de Auschwitz), una desconcertante historia que se centra en el dilema de oponer la lealtad hacia uno mismo, con el respeto de los pensamientos e ideas propios frente a la lealtad hacia el sistema que nos ampara y conforma nuestra identidad personal y social.


El argumento presenta al joven polaco estudiante de arte Marek Ropalski y experto dibujante, deportado en el campo de concentración, a quien el guarda y ornitólogo Hans Grote elige como asistente para documentar la población de aves en Auschwitz, un punto de encuentro de aves migratorias. La relación que se establece entre ambos mientras realizan las excursiones fuera del campo y registran los datos de la avifauna encontrada, se confronta con el abismo que les separa en los roles que desarrollan como víctima y verdugo, pese a las confidencias que se intercambian sobre sus familias, interrogándose el primero sobre si podrá esperar que el ornitólogo sea para él una tabla de salvación o un simple guardián que acate ciegamente las órdenes.
El texto que nos acompaña se inicia con una conversación entre Marek y un preso polaco, para pasar a continuación a la búsqueda y catalogación de aves, mientras el autor nos hace asistir al tipo de  conversación que desvela cómo se desarrolla la relación entre ambas personas.
Pese a los datos que indican el decrecimiento de las migraciones por los diversos motivos, en este relato podemos entrever, de la misma manera que la pandemia nos dejó en los hogares mientras las migraciones seguían desarrollándose, que incluso cuando la vida queda paralizada por la estupidez y la sinrazón de las guerras, la vida continúa, a su manera, para otros seres vivos.


Nos despedimos con esta publicación centrada en la doble celebración del Día Internacional de las Aves Migratorias con una breve canción dedicada a las mismas.
Se trata del lied Zugvogel (Ave migratoria, Op. 6.3) de Hans Erichh Pfitzner, compuesto en 1888 a partir de un poema de James Grun.

La interpretación Zugvogel corre a cargo del tenor Colin Balzer acompañado el piano por Klaus Simon en una grabación perteneciente al disco Pfitznet. Complete Lieder, volumen 2 editado por Naxos of America en 2019.

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Bibliografía y webgrafía consultadas:

Entre las aves

Si quieres pájaros, planta árboles
Dicho popular

Las aves siempre han acompañado al ser humano en su transitar por nuestro planeta. Desde antes de que existiéramos como especie, las aves surcaban los cielos y entonaban sus cantos, en ocasiones como cortejo, en momentos como advertencia de peligro. 
En ese sentido utilitario que damos a todo cuanto existe, las aves han sido objeto de nuestra atención al proporcionarnos huevos o carne, servirnos de materias primas para la elaboración de pinceles, relleno de edredones o elaboración de adornos con sus coloridos plumajes. Han servido de inspiración a pintores, poetas y compositores, nos han ofrecido compañía en nuestras casas durante generaciones y nos han servido como modelos inspiradores para fabricar aparatos con los que surcar los aires.
En otra ocasión dedicamos la mirada en este blog a tratar sobre las aves en una publicación que puedes leer en el siguiente enlace: El lenguaje de los pájaros.
Pero nuestra civilización no tiene entre sus fines cuidar lo que nos rodea, sino utilizarlo. Así, cada vez es menos frecuente observar las aves en la naturaleza, estamos perdiendo la biodiversidad con la desaparición de especies y estamos destruyendo los lugares donde acostumbran a vivir. Solo las especies que se adaptan a los espacios agrícolas o urbanos son capaces de sobrevivir.
Ante este panorama, nuestra opción debe ser la defensa de la naturaleza como el hábitat donde conviven especies animales y vegetales que contribuyan a mantener el equilibrio en los ecosistemas.
Te propongo un paseo con obras literarias y musicales en los que las aves son las protagonistas. Hay desde obras simpáticas y divertidas hasta miradas duras y difíciles, pasando por aves que sólo existen en la ficción. Si te gusta... ¡Comparte, comenta, sugiere!



Premio Nobel de Literatura, el mexicano Octavio Paz nos acerca al mundo de las aves desde nuestro punto de vista.  El ave, el pájaro no lo es por sí mismo, sino que toma entidad en el instante en que aparece ante nosotros. Cuando se cruzan en el cielo, se nos cruzan frente a nosotros rompiendo la monotonía, sólo entonces, surgen las aves y adquieren vida y significado.
En ocasiones sentimos que todo es calma, sosiego, tranquilidad. Una conexión entre nosotros y la naturaleza. Silencio, espacio, inmovilidad. Como en una de esas tardes infinitas de verano que nos abandonamos.



Como en una metáfora de la música surge el pájaro en el poema de Octavio Paz. La música como sonido rompe la quietud, lo infinito. Se desarrolla en el espacio y el tiempo, se puede medir.
Compositor determinante en la música inglesa del siglo XVII, Henry Purcell desarrolló su corta vida entre el ambiente noble de la corte, la composición de música sacra y sus incursiones en el ambiente más popular y tabernario. De hecho, su temprana muerte con treinta y seis años fue propiciada por un enfriamiento que cogió en la puerta de su casa a la que su esposa no le dejó entrar tras una de sus muchas borracheras. 
Antes de los veinte años fue nombrado compositor de los violines del rey y al cumplir la veintena ya era el organista titular de la abadía de Westminster
Autor de óperas como Dido y Eneas y semióperas como La reina de las hadas o El rey Arturo, adaptaciones de obras de Shakespeare como El sueño de una noche de verano o La tempestad, Purcell compuso también obras sacras e himnos, así como música incidental de las que hemos traído algunas a este blog.  
Su afición por las música y las fiestas entre amigos le hizo afrontar también la composición de algunas canciones sin pretensiones con que alegrar las celebraciones con sus amigos y compañeros.
Aquí nos acompaña con When the cock begins to crow (Cuando el gallo comienza a cantar), una canción jocosa, divertida, pícara. La obra está compuesta para trío a capella de dos sopranos y bajos, aunque en esta versión está interpretada por contratenor, tenor y bajo. Comienza con un delicioso canon y avanza adaptando la musicalidad, la entonación y las voces al unísono o en contrapunto al desarrollo de la letra. Al ser el enlace un audio, te propongo que sigas el texto en inglés mientras lo oyes. Lo disfrutarás más. 
La interpretación corresponde al contratenor Alfred Deller y The Deller Consort.





Tras esta música simpática, deliciosa y fresca nos acercamos a una de las aves que más atraen con su canto, el ruiseñor.
Posiblemente sea el ruiseñor una de las aves que más ha inspirado a poetas y, de modo especial a compositores. Pocas aves son tan discretas a la vista, pasando desapercibidas por su color tan común como poco vistoso. Pero su canto lo hace particular por la variedad de notas, la fuerza y la sucesión de sonidos rápidos y lentos.
Si nos proponemos pensar en obras que nos recuerden al ruiseñor, quizás sea una película el primer nombre que nos venga a la memoria. 
Matar a un ruiseñor es una película en la que el protagonista Atticus Finch no puede tener otra imagen que la de Gregory Peck. Y es un lujo que lo tenga, aunque nos condiciona si nos acercamos al origen literario de la obra. 



Harper Lee (1926 - 2016) era hija de un abogado de Alabama que, tras trabajar en Nueva York en una compañía aérea, publicó en 1960 To kill a mockingbird, publicada entre nosotros como Matar a un ruiseñor, una novela con tintes autobiográfico con el que ganó el Premio Pulitzer.
El título viene de un consejo que Atticus da sus hijos Jem y Scout en la novela, en la que Harper Lee trata con una mirada inocente como la de ambos niños y una actitud recta, la actitud hacia las personas de color en el profundo sur americano.  
No me resisto a dejar correr las palabras de Lee más allá de las razones de la protección al ruiseñor para comparar además una versión de la imagen del Atticus que recordamos con la que la propia autora lo presenta. 
A lo largo del libro, la narración corre a cargo de Scout quien se refiere a su propio padre con su nombre de pila.



Dan Forrest es un compositor norteamericano nacido en 1978 y que cuenta con un gran número de obras, la mayoría de las cuales están escritas para música coral. Entre ellas destacan Requiem for the living (Réquiem por los vivos), Lux: The dawn from on High (Lux: El amanecer desde lo alto) de 2018, My Country:Tis of Thee (Mi país: Es sobre Tí) y The breath of life (El aliento de la vida), estas dos últimas estrenadas este mismo año, la mayoría de tema religioso.
En Two colonial folksongs (Dos canciones populares coloniales) de 2012, Forrest incluyó The girl I left behind me (La chica que dejé detrás de mí) y The nightingale (El ruiseñor). En esta obra Forrest busca combinar canciones populares de diversos estados norteamericanos en un ciclo que tiene previsto aumentar.
The nightingale, esta canción dedicada al ruiseñor, es una variación americana de la canción popular inglesa The bold grenadier del siglo XVII y que fue pasada a una melodía pentatónica. Está compuesta para coro a cuatro voces, piano a cuatro manos y violín.
La grabación corresponde al festival Rivertree Singers de Greenville, Carolina del sur celebrado en 2014 y dirigido por Warren Cook.



Después de acercarnos de dos maneras muy diferentes al ruiseñor, nuestro paseo entre aves nos acerca a Japón de la mano de Yasunari Kawabata, el primer autor nipón galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1968. 
Graduado en la Universidad Imperial de la capital japonesa, Kawabata formó parte del grupo Shinkankaku (Escuela de la Nueva Sensibilidad), un grupo de escritores partidarios del lirismo y del impresionismo que se oponía al realismo social que imperaba en aquellos años.
Conforme iba desarrollando su propio estilo, Kawabata se comenzó a preocupar por la exploración de la soledad en el mundo actual publicando obras como País de nieve, Mil grullas, El rumor de la montaña, La casa de las bellas durmientes o Lo bello y lo triste, logrando reflejar con su sensibilidad el espíritu japonés.
Sobre pájaros y animales, publicado en 1933, es un relato corto -apenas una quincena de páginas- sobre un hombre que se dirige a un baile en el que participa su antigua novia y que, por el camino, va recordando los animales que ha ido cuidando con el paso de los años.
La capacidad de observación, el conocimiento, casi humano de los animales, y la relación que se establecen entre ellos otorga ese punto de melancolía y de reflexión sobre la soledad que marca el estilo de Kawabata.


Enamorado de la naturaleza en la que vivió en su Finlandia natal después de abandonar la vida social y el alcoholismo que llevaba consigo, Jean Sibelius está considerado el mejor compositor de su país y uno de los más importantes de la primera mitad del siglo XX, un tiempo que alababa o denostaba a muerte a quienes componían. Sibelius no se libró de ambos aspectos, siendo quizás más atacado en vida, aunque el tiempo se está volviendo un aliado suyo.
Amante de la naturaleza y de las aves, siempre buscaba las bandadas de gansos o grullas en sus caminos migratorios y admiraba a los cisnes, provocándole estas aves unas sensaciones que reflejó en sus obras.
En 1911 compuso su Marcha nupcial para el acto III de la obra de Adolf Paul El lenguaje de los pájaros, una pieza que se mueve entre el intimismo y las resonancias épicas, entre el cortejo en tierra y el vuelo altivo, entre el pequeño detalle y los espacios sonoros infinitos y majestuosos que tanto admiraba y tan bien creaba Sibelius, en una obra en la que la orquesta se expresa con una enorme precisión, expresión y lirismo. 
La pieza está interpretada por la Turun Filharmoninen Orkesteri y dirigida en 2015 por Leif Segerstam.


Observaciones acerca de la avifauna de Auschwitz. Con este título una revista científica de Viena publicó en plena Segunda Guerra Mundial un ensayo científico del biólogo Günther Nierhammer, guardia de las SS en ese campo de concentración entre 1940 y 1944, ayudado por un estudiante polaco de Bellas Artes que se encargó de los dibujos, Jan Grabackis, del que no se tuvo información al finalizar la guerra.
A partir de este trabajo Arno Surminski (Jäglack, 1934) publicó en 2008 la novela Los pájaros de Auschwitz en la que los personajes, sus pensamientos o sus sueños son imaginados, pero el lugar, las condiciones, el mundo en que se desarrollan fueron reales.
Así, en Los pájaros de Auschwitz el guardia SS es Hans Grote, el dibujante se llama Marek Rogalski y el campo de concentración es Oswiecim. El campo de la muerte al que acuden las conejas sigue llamándose Birkenau y las aves que se catalogan son las que viven entre los ríos Vístula y Sola.



La novela refleja la relación entre carcelero y preso en busca de unas aves que siguen su vida ajenas al drama que se desarrolla entre las alambradas y las rejas del campo, al humo mortal que se eleva de las criminales chimeneas. Esta relación no es amistosa y, pese a las ilusiones de cada uno, ambos saben que sólo cabe la obediencia y la obligación.
Novela de no mucha extensión, nos acompaña el texto íntegro del capítulo X, donde podemos apreciar la diferencia entre la libertad de desplazamiento de las aves frente a la situación de las personas, tanto prisioneros como carceleros.



Fallecido en 2016, Einojuhani Rautavaara es un compositor finés, discípulo en cierto modo de Sibelius y educado en la prestigiosa Juilliard School de Nueva York. Autor de óperas como Vincent, Aleksisi Kivi y Rasputín, ochos sinfonías y una docena de conciertos, además de obras corales y de cámara, Rautavaara es conocido de modo especial por Canticus Articus, su Opus 61, una obra que le fue encargada por la Universidad de Oulu.
Canticus Articus, subtitulada Concierto para pájaros y orquesta es una obra que aúna a la música instrumental grabaciones en cinta magnética de cantos de pájaros del norte de Finlandia y las cercanías del Círculo Polar Ártico.
Dividida en tres movimientos, el primero de ellos, Suo (El pantano), comienza con un dúo de flautas al que suceden los clarinetes que imitan a los pájaros, que son seguidos por los trombones en sordina y en staccato imitando el sonido de las grullas. La entrada de las cuerdas lleva a una melodía que viene a reflejar la voz interior de un caminante por este desierto helado.
El segundo movimiento, Melankolia, muestra una grabación del canto de la alondra cornuda que se ha ralentizado, mezclándose en una simbiosis con las cuerdas que evocan la melodía una octava más baja.
El último movimiento Joutsenet muttavat (Migración de los cisnes) tiene forma de un crescendo con los sonidos grabados de estas elegantes aves antes de que desaparezcan en la lejanía. Rautavaara muestra a la orquesta dividida en cuatro grupos en lo que él mismo llamó "sincronización mutua resumida". Las grabaciones de las voces de los cisnes se superponen dando la impresión de que su número aumenta significativamente antes de desaparezcan.
Canticus articus está interpretado por L'Orchestre Philarmonique de Radio France en la sala titular de la orquesta en París en abril de 2019 bajo la dirección de Mikko Franck.
La integración e interacción entre orquesta y sonidos naturales se conjuga con una perfección que parte de la observación y el amor por la naturaleza.


Tras un paseo por las aves de las latitudes nórdicas, nuestras últimas miradas se dirigen hacia dos pájaros ficticios.
En alguna ocasión hemos traído a este blog el singular libro Arte de Pájaros de Pablo Neruda con ilustraciones de pintores amigos del poeta en una edición privada que se publicó por la Sociedad de Amigos del Arte Contemporánea chilena en 1967.
Dividido en dos partes, Pajarintos muestra aves reales, mientras Pajarantes es un muestrario de aves ficticias, por momentos simpáticos y amistosos, en ocasiones, todo lo contrario.
Entre estos Pajarantes hoy nos acercamos a El Tintitrán, un pájaro singular surgido de la mente de ese genio de la poesía que fue Pablo Neruda



Nuestro acercamiento como homenaje y reflexión sobre las aves nos lleva a otra de las aves imaginarias, esta más presente a lo largo de la historia de nuestra cultura: El Ave Fénix. Proveniente de la cultura griega, el Ave Fénix tiene la capacidad de renacer de sus cenizas tras morir quemada, una simbolización de la capacidad que tenemos de resurgir tanto personas, como entidades o culturas tras una desaparición.
A propuesta del empresario Diaguilev, Igor Stravinsky compuso su ballet El pájaro de fuego a partir de algunas leyendas rusas y un libreto de Fokine, estrenándose la obra en junio de ese año en París. Con un elenco ruso, vestuario de Leon Bakst y coreografía de Mikhail Fokine, en junio de 1909 se estrenó el ballet en la Ópera de París con la dirección del francés Gabriel Pierné, logrando Stravinsky pasar de ser un desconocido a un compositor célebre y casi imprescindible en la escena musical de su época. El propio Fokine y su esposa Vera Fokina hacían los roles de príncipe y princesa, mientras Tamara Karsavina interpretaba el pájaro de fuego.



El enlace con el que despedimos este paseo entre cantos y vuelos de pájaros corresponde a la Danza infernal del rey Kashechei seguida por la Canción de cuna. El príncipe Ivan zarevich convoca al Pájaro de Fuego para que hechice al rey Kashchei y sus súbditos para bailar la Danza infernal y, al terminar, los hace dormir.
El pájaro de fuego está interpretado por Diana Vishneva mientras el príncipe Iván es Andrei G. Yakovlev, en una producción del Théâtre Musical de Paris - Châtelet de octubre de 2002 con elenco del Teatro Kirov y el Mariinsky Ballet de San Petesburgo




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Bibliografía y webgrafía consultadas: